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Una nueva oportunidad al levantar la persiana de la inmobiliaria

A pocos días ya, de que el próximo día 11 de mayo, señalado como Fase 1 en la desescalada,  puedan volverse a abrir de manera generalizada las agencias inmobiliarias, quedan aún bastantes dudas. Siendo la fundamental si a partir de ese día podrán hacerse visitas a las viviendas con los clientes interesados en comprar o alquilar, así como hacer visitas de captación, reportajes fotográficos u otras actuaciones de cara a la preparación de la vivienda. El Plan de Transición presentado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no dice nada y parce que habrá que esperar a que el BOE de a conocer la normativa.

Y si por parte de los profesionales existen dudas en el marco de funcionamiento, en lo que nos vamos a encontrar cuando levantemos el cierre la incertidumbre es absoluta. Y si nos tiemblan las canillas no será porque prosiga el invierno que teníamos al cerrar, que ya ha llegado el calor, sino tal vez porque tenemos el «síndrome de la cabaña» o nos da miedo lo que vamos a encontrar. Pero hay una nueva oportunidad al levantar la persiana de la inmobiliaria.

Salvando –las que se puedan- las operaciones pendientes desde antes del 14 de marzo, el mercado está paralizado en su casi totalidad. Cierto es que en los portales inmobiliarios las visitas abundan, pero hay escasa concreción, salvo para pedir una negociación del precio ¡sin haber visto siquiera la vivienda!

Lo que la gran mayoría de los profesionales opinan, es que entramos de nuevo en un ciclo bajista, que no sabemos cuánto durará porque también desconocemos la profundidad a la que caeremos, sin haber catado apenas la fase de estabilización, de la que muchos protestábamos allá en enero. En todo caso todos sabemos que han llegado  cambios importantes.

Y el primero, sin duda alguna, va a ser una disminución de las operaciones, al menos de momento, y una caída de los precios que irán buscando el suelo a partir del verano. Si la crisis económica no es demasiado profunda y se cuenta con los recursos necesarios, la situación podría comenzar a cambiar el último trimestre y a mejorar de forma sensible en el 2021. Pero la crisis podría enraizarse y afectar al mercado de trabajo en profundidad. Y eso ya es harina de otro costal.

La crisis económica mundial, producida por el rápido contagio de todos los países con este nuevo virus, tiene aún un recorrido difícil de prever.  Y hasta los principales organismos internacionales, OCDE y FMI, desconocen el alcance que finalmente puede tener la situación, aunque ya avanzan que nos olvidemos de la V y vayamos pensando en una U, con una  longitud en la base de la que aún se desconoce la magnitud, pero podría ser larga.

La anunciada caída de los precios en el inmobiliario, de las que se están barajando cifras de entre un 9% y un 20%, están comenzando a  atraer, como sucedió ya en el pasado, a un buen número de inversores que esperan encontrar gangas, aunque deberán aguardar un poco ya que el mercado está paralizado y los vendedores aún no han asumido los necesarios recortes que deberán hacer si quieren vender éste año.

Hay que decir, que de forma general, no bajará lo mismo la primera vivienda en las grandes capitales, que la segunda residencia en lugares de costa. Cuanto mayor sea la cantidad de propiedades que salgan a la venta en determinadas zonas, mayor será la bajada, en una clara demostración de la ley de la oferta y la demanda. Porque es la profundidad de la crisis y su influencia en el mercado laboral quienes marcarán la pauta. De momento la consigna debiera ser aguantar los precios hasta que se aclare el mercado.

En todo caso no hay que generalizar, porque las penalidades van por barrios. De entrada uno de los sectores más afectados por el cierre obligado de muchas empresas y autónomos ha sido el retail y las oficinas. En este sentido, hay que señalar que el Índice del Sentimiento de Ocupación para el mercado español, elaborado por RICS, la más importante organización internacional de acreditación del sector inmobiliario, ha caído en el primer trimestre hasta el -17, cifra preocupante considerando que los resultados del cuarto trimestre del 2019 lo situaban en el +15.

En el mercado inmobiliario de los locales y oficinas se espera que las rentas de alquiler para los próximos 12 meses experimenten caídas muy pronunciadas, de entre el 9 y el 20%,  que estarán más en el rango alto cuanto más secundaria sea su ubicación, manteniéndose más cerca de la actualidad las ubicadas en las zonas prime. La extraordinaria propagación del comercio electrónico durante el confinamiento, influirá empeorando la situación de todo negocio que no esté en las vías principales, pero a la vez mejorará la cotización de espacios logísticos bien situados.

Pero además, surgen dos novedades que van a condicionar mucho al sector inmobiliario que salga de la crisis. Por un lado el aforo de las oficinas, que va a limitar su capacidad para acoger a los mismos trabajadores que tenían antes del 14 de marzo. Por ello la opción del teletrabajo ha venido para quedarse e introduce en la cultura empresarial del país formas de trabajo mucho más flexibles. Si hasta la promulgación del decreto de alarma, España estaba a la cola de Europa en teletrabajo (17% de media) con un poco relevante 7%, de la noche a la mañana hemos pasado al 88% y las empresas han aprendido rápido las bondades de un sistema del que dudaban y  no se atrevían a poner en marcha; ahora, visto lo visto, pueden bajar el tamaño de sus instalaciones y disminuir costes. Para los trabajadores también las ventajas son evidentes: ahorro en desplazamientos,  mejora de la conciliación laboral y familiar, mayor autonomía en el trabajo, menos accidentes laborales…

En paralelo, el confinamiento y el teletrabajo también están teniendo una inmediata traslación al mercado de la vivienda. Cincuenta días en un piso, en el centro de una ciudad, son muchos pasillos al día y si se ha estado pudiendo trabajar desde casa, ¿por qué vivir en el centro? Así, muchos urbanitas obligados, están dispuestos a abandonar el asfalto y los siempre  escasos metros útiles, por calidad de vida y metros más amplios, con jardín y espacios abiertos, al mismo precio o ganando en ello. Y si un interior más rural con montaña puede ser una buena opción, la costa y el mar no les van a la zaga.

El confinamiento ha sido un tormento, pero que se vuelva a repetir es una pesadilla. Y si el teletrabajo permite estar a 50 kilómetros sin tener que ir a la oficina, ¿por qué no a 500 en la orilla del mar? La pregunta no es ociosa y ya son muchos los que se han puesto a ello, como lo atestigua el súbito interés que en los usuarios de Google están despertando fincas con casa, chalets, adosados o pisos con terraza en la costa. “Las ocasiones hay que aprovecharlas dicen unos” y “Cuando Dios cierra una puerta abre una ventana” dicen desde algunas agencias inmobiliarias bien posicionadas en Internet y que están recibiendo este tipo de peticiones.

El teletrabajo y el virus han roto las distancias con la oficina y muchas profesiones podrán enfrentarse así al nuevo mercado laboral. Una buena conexión a Internet y unos ciertos conocimientos de Google y sus posibilidades es lo que se necesita. Parece que ya no es imprescindible vivir cerca del lugar de trabajo, sino que podemos montarnos la oficina en casa.

Pero los cambios que ya  convivían con nosotros y que se han acelerado por sorpresa también tienen que ver, mucho que ver, con la forma en que las agencias inmobiliarias deberán enfrentarse a su trabajo a partir de ahora. La crisis del coronavirus  debe servir al profesional inmobiliario con vocación de permanecer, para tomar una serie de decisiones que se demostrarán trascendentales vuelto el momento del crecimiento.  Invertir más en nosotros mismos para crear nuestra propia estructura de presencia y venta en la red. Ser la empresa más destacada en nuestra zona de actividad.

Más tecnología, mejores webs orientadas al SEO,  esfuerzos en la reputación on line,  artículos  empresariales orientados, posicionamiento individual del producto en forma long tail, posts de posicionamiento geográfico, control de las posibilidades de Google, optimización de los costos publicitarios explorando nuevas formas de visibilidad, campañas SEM y SEO   gestionadas por profesionales, redes sociales, blogs informativos con movimiento y contenidos, posicionamiento en inglés, francés o alemán…Internet y Google son las claves tras el coronavirus

Hay que ajustarse a un mercado que ha cambiado en dos meses y no volverá a ser el mismo porque las relaciones sociales han cambiado, tampoco el cliente es el de antes, sabe más, está más preparado y controla Google y sus búsquedas.

El sector de la intermediación inmobiliaria de marzo tiene poco que ver con el que sale del Covid-19.  Y no podemos estar intentando sobrevivir en una realidad que ya no existe, sino entender que Google y la realidad virtual son nuestros aliados obligados y que la pandemia se nos tragará si no lo aceptamos.

Diseñar una estrategia propia de visibilidad en Google y redes sociales,  un blog con contenidos, posicionamiento y reputación on line, junto con la incorporación de las nuevas tecnologías de visita virtual, chats on line y una constante presencia en la redes, serán la única forma de volver a realizar la travesía del desierto. El coronavirus es una crisis en todos los sentidos, pero también es una oportunidad con Google y las nuevas tecnologías como socios necesarios.

Eduardo Lizarraga

WWW.AQUIMICASA.NET

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Eduardo Lizarraga
Periodista Económico CEO en www.aquimicasa.net
https://www.aquimicasa.net/

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