El Juzgado de lo Mercantil número 4 de Valencia ha admitido a trámite la primera acción por cesación contra tarjetas revolving. La interpone ASUFIN contra las tarjetas Visa Classic, Go y Gold de CaixaBank. El objetivo es expulsar del mercado las cláusulas abusivas que contienen estos contratos: no sólo el interés desproporcionado que alcanzan (por encima del 20%) sino también la falta de transparencia con las que se comercializan.

A esta demanda seguirán otras, ya presentadas y a la espera de admisión, contra las principales comercializadoras de estas tarjetas: Carrefour, Bankinter Consumer y Wizink.

La Asociación de Usuarios Financieros defiende que estas tarjetas se convierten en una auténtica trampa de deuda para el consumidor por el mecanismo de amortización que contienen: combina el pago de cuotas mensuales muy reducidas, plazo indefinido y recapitalización de intereses. Y el problema reside en que esto no se explica al detalle en el momento de la contratación usando para ello, por ejemplo, un cuadro de amortización con escenarios de pagos a futuro o simulaciones que permitan comprender al consumidor cuánto le va a costar el préstamo.

Las revolving mueven 14.000 millones de euros al año, según el Banco de España. Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, avisa de que “muchos afectados por la situación económica actual pueden verse tentados por estas tarjetas, fáciles de obtener pero que generan una espiral de deuda peligrosa y de la que es muy difícil salir”.

Por esta razón, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital debe acelerar la publicación de la Orden de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios. Esta orden tiene como objetivo mejorar la publicidad y comercialización de las tarjetas revolving e incorporar la penalización de la entidad en caso de incumplir o la necesidad de aportar simulaciones para que el consumidor comprenda mejor el funcionamiento de estos préstamos.

En el frente judicial, el Tribunal Supremo ya ha emitido dos sentencias contundentes. En la más reciente, del pasado 4 de marzo, anulaba un contrato de Wizink con un tipo de interés del 27% que consideró notablemente superior, desproporcionado y usurario, al tiempo que abrió la puerta a hacer control de transparencia y abusividad por la contratación de estos productos de crédito.

En concreto, estableció que “al tener la demandante la condición de consumidora, el control puede realizarse también mediante incorporación y transparencia”. Las revolving no sólo contienen intereses usuarios sino una manera de amortizar la deuda farragosa y difícil de comprender para un consumidor medio. El tipo de interés medio es del 25,2% por financiar compras y del 29,63% por disponer de efectivo tanto en cajeros como en la cuenta corriente.