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El IRPH se resolverá con un nuevo revolcón judicial

El pasado 22 de noviembre el Tribunal Supremo daba la razón a Kutxabank  al considerar que el índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios, conocido como IRPH,  no es ni opaco ni abusivo. Y con esta sentencia conseguían no sólo cubrirse de oprobio por su parcialidad frente a los intereses de los bancos, sino despejar el camino para que el TJUE pueda dictaminar que el IRPH es abusivo por falta de trasparencia. Y como sucedió con la cláusula suelo reconocer de paso la retroactividad del abuso y la devolución de lo percibido de más.

Y es la discrepancia entre los jueces del Supremo,  junto con las sentencias de decenas  de Juzgados Mercantiles  y Audiencias Provinciales de toda la geografía española, lo que ha dado esperanzas a más de un millón de familias españolas afectadas que ya están mirando a Luxemburgo.

Los dos jueces discrepantes, Francisco Javier Orduña y Francisco Javier Arroyo, estimaron que la cláusula del IRPH no supera el debido control de trasparencia que debe tener  una cláusula con el dilatado tiempo de aplicación y las consecuencias económicas de la que estamos hablando.

El IRPH se trata de un producto complejo para el cliente bancario de rango medio, por la forma de calcularlo y por su propia configuración. Tanto o más que las cláusulas suelo o las hipotecas multidivisa, que ya fueron consideradas abusivas por su complejidad y falta de transparencia. Y en este sentido, el Tribunal Supremo se manifestó de forma clara cuando en mayo  del año 2013 estableció  que las cláusulas que definen el objeto principal del contrato, como la relativa al tipo de interés, fueran sometidas a un doble control de transparencia; asegurando por un lado la legibilidad de lo escrito y visibilidad de la cláusula, y por otro la comprensión por parte del cliente del significado que podría tener su aplicación en el tiempo, sobre su economía. Y que de esta forma pudiera optar por otra posibilidad, si es que el banco se la ofrecía, que no solía ser el caso.

La nueva sentencia del Supremo ha supuesto un cambio radical en su posición y de pedir esfuerzo a los bancos para que expliquen de manera asequible el producto que quieren vender al cliente,  han pasado a exigir al cliente inteligencia y perspicacia para entender el producto que le obligan a firmar. Y es que el producto, el IRPH que nos ocupa, no es para nada un producto fácil de entender en su desarrollo y evolución.  Y si los bancos lo hubieran explicado de forma honesta, dando alternativas a su inclusión, como el euríbor,  no existiría ahora mismo el problema que condena a tantas familias españolas a una especie de cláusula suelo, pero sin ese nombre.

El IRPH, mejor dicho los IRPH, pues son tres  (IRPH Bancos, IRPH Cajas, e IRPH Entidades) no es, como dicen los magistrados del Supremo, una media simple de los tipos de interés medios ponderados por los principales de las operaciones de préstamo con garantía hipotecaria, de plazo igual o superior a tres años para adquisición de vivienda libre, que hubieran sido iniciadas o renovadas en el mes a que se refiere el índice. Esta opción sería la ideal y justa. Porque en realidad el IRPH se basa en tipos medios equivalentes, es decir, constituye un indicador del coste medio total de las operaciones iniciadas o renovadas el mes de referencia. Esto quiere decir que convierte los costes totales de cada operación en tipo de interés. Razón por la cual siempre será superior al euríbor y estará  en manos de los bancos subirlo incrementando los costes de operación. Y es lo que hicieron los bancos cuando el euríbor comenzó a caer, incrementar el resto de elementos del TAE, impidiendo a los afectados beneficiarse de esa caída del euríbor.

Pero no es el amaño que se hiciera del IRPH el quid de la cuestión que tendrá que dirimir el TJUE, sino la transparencia o no de la cláusula, para considerarla abusiva y eliminarla del contrato. Y no parece que la sentencia del Tribunal Supremo respete el principio de transparencia que la jurisprudencia de la Unión Europea ha establecido. Todo lo contrario, ya que tanto Orduña como Arroyo, los dos jueces díscolos, reprochan a sus compañeros que  su idea de control de transparencia resulta contraria a la Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE,  ya que con su decisión parece que intentan evitar que el IRPH pueda ser sometido al mismo control de transparencia,  que la cláusula suelo o las multidivisa.  Es decir, que la entidad financiera facilite al usuario la información suficiente para que este pueda entender lo que ese IRPH, al que se quiere referenciar su hipoteca, significará para su economía presente y futura.

Para ambos jueces este deber del profesional no se ha cumplido, por lo que debe concluirse que la cláusula objeto del litigio es abusiva y, por tanto, debe desaparecer del contrato hipotecario sin posibilidad de sustitución. Salvo con la excepción de que su expulsión supusiera la nulidad del contrato y ello actuara en contra de los intereses del afectado, lo que no se produce ya que el contrato hipotecario puede continuar sin intereses.

De nuevo volveremos al TJUE  con un abuso bancario perpetuado por nuestro Tribunal Supremo y es de esperar que, como sucedió con la cláusula suelo, el tribunal europeo propine un nuevo revolcón a nuestro alto tribunal y considere al IRPH una cláusula abusiva por la falta de transparencia en su desarrollo, aplicación y contratación.  Lo veremos.

Eduardo Lizarraga

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Eduardo Lizarraga
Periodista Económico CEO en www.aquimicasa.net
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