El acceso a la vivienda en España vuelve a situarse en niveles de esfuerzo que recuerdan a los años más duros previos a la burbuja inmobiliaria. Según los últimos datos del Banco de España, las familias necesitan 7,7 años de salario bruto íntegro para comprar una vivienda, un registro que no se veía desde hace más de una década y que evidencia la tensión creciente en un mercado donde los precios suben más rápido que la capacidad adquisitiva de los hogares. Además, durante el primer año de hipoteca, los hogares deben destinar el 34,6% de sus ingresos brutos al pago de cuotas, superando ampliamente el umbral del 30% recomendado por los expertos. La combinación de subida de precios, falta de oferta y salarios que avanzan de forma mucho más lenta sitúa de nuevo a la vivienda en el centro del principal problema socioeconómico del país.
Desde junio de 2020 este esfuerzo se mantiene por encima de los 7 años
El esfuerzo para adquirir una vivienda no es un fenómeno coyuntural. Desde junio de 2020, los hogares españoles necesitan más de 7 años de trabajo para acceder a una vivienda media, una barrera que no ha logrado romperse desde la pandemia. La escasez de obra nueva, la presión sobre las ciudades y áreas metropolitanas y la falta de vivienda asequible continúan alimentando una demanda superior a la oferta disponible. A ello se suma el impacto de un alquiler cada vez menos accesible, que empuja a muchas familias hacia la compra en un momento en el que los tipos de interés han encarecido la financiación. La tensión acumulada en el mercado ha consolidado un escenario de difícil acceso para jóvenes, familias de renta media y hogares que buscan estabilidad en un contexto cada vez más hostil.
El mayor esfuerzo se registró en 1990 y 1991
Aunque el nivel de esfuerzo actual es elevado, la serie histórica recuerda que hubo momentos más críticos. Entre 1990 y 1991, comprar una vivienda exigía destinar más del 72% de la renta anual disponible, un récord que marcó profundamente el mercado y que anticipó las dificultades que vendrían años después. Durante la burbuja inmobiliaria, el esfuerzo volvió a dispararse: en 2007, las familias necesitaron 9,5 años de salario bruto para comprar una vivienda, manteniéndose por encima de los 9 años entre 2006 y 2008 y superando los 8 años entre 2008 y 2011. En contraste, el periodo más accesible se registró a comienzos de 1987, cuando una familia podía adquirir una vivienda con 2,96 años de salario, una cifra impensable en las condiciones actuales.
La subida de la vivienda se ve agravada por el descenso comparativo de los salarios
El acceso a la vivienda se ha visto lastrado por la creciente brecha entre el precio del metro cuadrado y la evolución de los salarios. Mientras la vivienda no deja de encarecerse, las retribuciones avanzan a un ritmo insuficiente para mantener el poder adquisitivo real. Según los últimos datos, la vivienda libre aumentó un 12,1% interanual, alcanzando los 2.153,4 euros/m², el valor más alto desde que existen registros del Ministerio de Vivienda. Este incremento supera incluso los máximos previos a la crisis de 2008. En un escenario donde los precios crecen y los salarios se estancan, el sueño de la vivienda en propiedad se aleja para cada vez más hogares, especialmente para las generaciones jóvenes, que se encuentran ante un mercado inaccesible y con escasas alternativas asequibles.
En el tercer trimestre del año el precio de la vivienda libre acentuó su subida hasta el 12,1% interanual
El comportamiento del mercado inmobiliario en los últimos meses refleja un crecimiento acelerado que aumenta la presión sobre los compradores. El incremento del 12,1% interanual registrado en el tercer trimestre del año confirma una tendencia alcista sostenida que está reduciendo las posibilidades de acceso a la propiedad para buena parte de la población. Paralelamente, el alquiler también se ha convertido en una opción cada vez más cara, cerrando la puerta a quienes buscan transitar hacia la compra y alimentando un círculo de dificultad creciente para miles de familias. La combinación de precios récord, falta de oferta y tipos de interés elevados sitúa al mercado en un punto crítico que exige respuestas públicas más ambiciosas.
El esfuerzo para comprar vivienda ya no es asumible por muchs familias
El esfuerzo para comprar vivienda se ha convertido, de nuevo, en uno de los principales retos sociales del país. Con precios en máximos históricos, salarios que no acompañan y un mercado tensionado, la brecha entre lo que cuestan las casas y lo que ganan los hogares continúa ampliándose. Mientras este desajuste siga creciendo, la vivienda seguirá siendo el mayor muro económico para buena parte de la población.