Con la cúpula de la estructura judicial caducada y caduca, sin prestigio y sin vergüenza, continúan unos y otros secuestrando la Justicia con mayúsculas. Y en un peloteo sin fin todos se echan la culpa de la situación y hasta invocan a Europa, a la que generalmente ningunean,  para que arbitre una solución.

Como Carlos Lesmes, Presidente del Tribunal Supremo de España y del Consejo General del Poder Judicial, en funciones desde el 4 de diciembre de 2018 y que solicita el desbloqueo de las instituciones judiciales. Con la boca pequeña, eso sí, porque una dimisión de todos sus miembros forzaría la renovación. Pero es el sector más conservador de la institución, con el propio Carlos Lesmes a la cabeza, el que se niega a dimitir, aseverando que «siendo el momento más duro por el que atraviesa la alta instancia judicial no parece procedente el abandono». La tendencia moderada o progresista de las instituciones judiciales es lo que está en juego y con ello la resolución de millones de casos, como el IRPH .

Así las cosas, con la mayoría conservadora en funciones agarrada a sus sillones, continúa el Tribunal Supremo en rebeldía mostrándose abiertamente en contra de las decisiones del TJUE. Y lo hace, ¡cómo no! en defensa de los bancos al elevar una cuestión prejudicial al tribunal europeo por la comisión de apertura. En la misma aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, acusa al Alto Tribunal europeo de emitir pronunciamientos “erróneos” e “inducidos” por, al parecer, planteamientos intencionadamente incompletos y equívocos.

Es lo de siempre, los jueces, sobre todo los conservadores que añoran los viejos tiempos, llevan muy mal la existencia de una instancia superior y además «de fuera»,  que pueda echar abajo su bien planteada estrategia en defensa de los intereses bancarios, con buenos resultados durante décadas.

Y si continúan discutiendo la comisión de apertura, declarada abusiva por el TJUE, qué no estarán dispuestos a hacer con la cláusula IRPH en donde la banca se juega 40.000 millones de euros. Ya lo han demostrado volteando el argumento judicial del TJUE y dejando a más de un millón de afectados con la miel en los labios.

En su sentencia del pasado 12 de noviembreel TS retuerce la jurisprudencia del TJUE para no reconocer que la cláusula es abusiva lo que llevaría a su nulidad. Mantiene el Tribunal Supremo, que si una cláusula no es transparente no implica que sea abusiva, porque no encierran un desequilibrio contrario a la buena fe que perjudique a la persona consumidora. Es decir, que la falta de transparencia sería una condición necesaria, pero no suficiente, para la apreciación de la abusividad.  Y lo hace con gran desfachatez, aduciendo que el TJUE ha considerado que la publicación del índice en el BOE permitía al consumidor medio saber su funcionamiento y devenir, lo que salva a la cláusula de la temida exigencia de transparencia.

La sentencia del TS contó con el voto discrepante de Francisco Arroyo, que mantiene la tesis defendida por el ex magistrado Javier Orduña. Considera Arroyo que no es el Tribunal Supremo el que debe valorar qué índice le resulta más interesante al consumidor, sino que es éste, quien debe tomar dicha decisión con la información que se le facilitó. Y si no se le facilitó toda la información necesaria, no hay transparencia ni buena fe, por lo tanto hay abusividad en la cláusula y esta debe ser eliminada.

Esta discrepancia dio pie a que Francisco González de Audicana, presentara una nueva cuestión prejudicial al TJUE. En la misma insta a la corte suprema europea a aclarar de forma definitiva y sin vías de escape las circunstancias que rodean al IRPH español, para que la justicia en España no dependa, al menos en este caso, de la ideología del juez, de sus intereses particulares o de su grado de sumisión al TS. Y a la espera estamos…

Para complicar la situación no sólo está en contra del TS el voto discrepante de Arroyo, sino también las resoluciones de muchos jueces de primera instancia, que están dictando sentencias declarando la abusividad del IRPH en base a la doctrina del TJUE e ignorando la del Supremo que ningunea la jurisprudencia europea y olvida el acuerdo firmado por España con la Unión, además de las múltiples directivas sobre los derechos de los consumidores.

Lo más terrible de la situación es que la suerte y nada más, marca el destino de los afectados por el IRPH tras casi 10 años de calvario judicial. En estos momentos y dependiendo de donde tengas la fortuna o la desgracia que vaya a parar tu causa, el juez puede decidir que:

  • Anula el préstamo entero, teniendo el banco que devolver los intereses y gastos y el consumidor el importe total del préstamo.
  • Anula en tipo de interés y mantiene el préstamo sin interés alguno, de manera que solo se devuelve el principal.
  • Anula el IRPH y los índices de interés sustitutivos y por defecto, pudiéndose aplicar el Euribor + el diferencial pactado
  • Sustituye el IRPH por el índice sustitutivo, si el sustitutivo era IRPH Entidades, o Interés del Consejo de Ministros, o Euribor…

En Navarra se ha dictado una sentencia que sigue la jurisprudencia del TJUE ignorando las directrices de nuestro Tribunal Supremo. Ha sido el magistrado Rafael Ruiz de la Cuesta, titular del Juzgado de Primera Instancia 7 Bis de Pamplona, especializado en el conocimiento de cláusulas abusivas en Navarra, quien ha dictado la sentencia 1545/2021, 10 de septiembre, por la que declara nula la cláusula que incorpora el Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH) Entidades a un contrato suscrito por un matrimonio con la entidad Caja Rural de Navarra.

Entiende el juez que dicho contrato no puede subsistir sin tal cláusula, y declara la nulidad del mismo con los efectos del artículo 1.303 del Código Civil, ofreciendo, además, a los demandantes la posibilidad de sustituir, desde el momento de la firma del contrato, el índice IRPH Entidades por el Euríbor, respetando el diferencial, en este caso de cero por ciento, ofreciendo un plazo de 20 días para que el afectado por el IRPH decida entre las dos posibilidades.

Por su interés y para comentar la sentencia con el mejor experto, añadimos un vídeo del abogado José María Erauskin, que llevó el caso con su socia en Abogados Res, Maite Ortiz. Y para los curiosos, José María graba el vídeo en el marco de la bahía de Txingudi, con el Bidasoa en su desembocadura y Francia enfrente, en nuestro pueblo común, Hondarribia.

JOSE MARI ERAUSKIN – Reciente sentencia nulidad cláusula IRPH. – YouTube

Nuestro Tribunal Supremo debe crear y unificar su doctrina conforme al Derecho y la jurisprudencia europea, aunque se le retuerza su ego hispánico con ello. Sin embargo, con las sentencias y argumentaciones con las que se deja caer, se aleja de la Directiva 13/93 CEE del Consejo de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores, que es la que tiene obligación de aplicar. ¿Habrá algo más que ego en esa clarísima prevaricación? Tal vez la desaparición de su derecho a cortar el bacalao y favorecer a los de siempre, a las grandes familias, las entidades financieras, al poder económico ligado a la antigua clase política.

Lo que hay que tener muy claro es que el Tribunal Supremo de España no va a someterse, ni a la primera vez ni a la tercera, al principio de jerarquía de las leyes comunitarias y su jurisprudencia. Nuestro excelso tribunal intenta hacer su voluntad, que es la de la banca, por encima de los derechos de los españoles a una Justicia justa. Su soberbia le ha llevado a un callejón sin salida en el que perderán algo más que las togas para salir. El ridículo que estamos haciendo a su costa y a la conveniencia de la banca, se está llevando por delante la ya escasa credibilidad de nuestra Justicia en Europa y con ella la de nuestro país. Ya es hora de arreglar las cuentas con esta Justicia caducada y sumisa a los intereses de los poderosos.

Periodista económico

Periodista económico

Eduardo Lizarraga

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