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Casa solariega para vivir en Villarcayo

A galope de caballo entre la historia y la leyenda, adornadas por castillos defensivos, iglesias románicas y casas solariegas de antiguas estirpes, las tierras de Villarcayo, en la comarca de Las Merindades, pueden presumir de haber visto el nacimiento de Castilla.

Es el padre Ebro y sus afluentes, los que riegan estas tierras, habitadas desde antes de la romanización por tribus cántabras y autrigonas. Bardulia se le llamó luego, en el siglo IX, como nos recuerda la Crónica de Alfonso III: “Bardulia, que nunc appellatur Castella”. antes de ser la Castilla del conde Fernán González.

Tras la invasión árabe, los cristianos, agazapados tras las montañas cántabras, aprovecharon la pronta debilidad de la presencia musulmana y se apoderaron de todos estos valles, no más tarde del siglo IX y fortificaron sus fronteras a lo largo del Ebro con castillos que luego darían nombre famoso a la región.

Todas estas caballadas, ligadas a las guerras con Navarra y a la adhesión a Castilla del Señoría de Bizkaya, con quien estuvo entroncada por algunos de sus primeros señores feudales, como Pedro Fernández de Belasco, dejaron un poso histórico en la comarca que aún perdura.

Basta observar sus vestigios, tocar los esquineros de ruda piedra tallada de sus casas solariegas o entrar en sus iglesias románicas, para que la historia comience a fluir por nuestras venas y veamos en nuestra imaginación guerras y torneos, damas y caballeros, y un continuo devenir de siglos que gritan a nuestro alrededor.

Casa solariega para vivir en Villarcayo

Pero el inmenso patrimonio de Villarcayo y sus tierras es más que casas solariegas, castillos o iglesias y se adentra con vigor en lo paisajístico y gastronómico.

El río Ebro, y sus afluentes Tesla y Nela, que  alimentados por las nieves de la cordillera Cantábrica, saben ser caudalosos y bravos en los largos inviernos, conforman una serie de valles verdes y arbolados, salpicados de monumentos, que anuncian la cercanía de sus homólogos vascos y cántabros.

El espectáculo no queda relegado a la historia y al paisaje, la gastronomía es, sin lugar a dudas, uno de los aspectos más relevantes de Villarcayo y sus Merindades. Los embutidos como la morcilla y el chorizo, los quesos frescos, la rosca  y todo lo que sale del horno, dan también merecida fama a estos valles. Fama que se ha trasladado a sus carnes que ya tienen un sello de calidad y origen.

Pero además, Villarcayo es una potente zona industrial, sede de un importante polígono empresarial que da trabajo y economía a los habitantes de la región. El auge del turismo interior, que busca y encuentra lo que estos valles ofrecen, las múltiples casas rurales, y el aumento de actividades económicas ligadas al medio ambiente, están dando una nueva vida a las Merindades de Castilla. A su ritmo las casonas de piedra, como esta Casa solariega para vivir en Villarcayo se rehabilitan, los castillos se muestran y las iglesias románicas aparecen en los mapas.

Casas solariegas que fueron origen de algunas ramas de los apellidos más nobles de Castilla y que posteriormente pasaron a América como los Salazar, los Isla o los Belasco. Estirpes nacidas en casonas de estos valles como en la casa solariega en venta en Villarcayo que les mostramos.

Esta Casa solariega para vivir en Villarcayo, constituye una auténtica oportunidad con múltiples posibilidades y además, puede disponer de un parcela suplementaria.

 

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Eduardo Lizarraga
Periodista Económico CEO en www.aquimicasa.net
https://www.aquimicasa.net/

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