De acuerdo a los datos publicados por el INE, la concesión de hipotecas para la adquisición de viviendas, lejos de mejorar, retrocede cada día más. Los créditos para comprar vivienda se desplomaron en junio con apenas 14.053 operaciones. Esta es la cifra más baja de toda la serie histórica, que arranca en 1995 y supone un dato muy malo ya que la hipoteca para la vivienda es la  llave imprescindible para reactivar el deteriorado mercado inmobiliario español,.

Junto al fuerte recorte sufrido en las operaciones, el capital prestado para vivienda por parte de las entidades también baja con fuerza. El descenso, según los mismos datos, es del 42%, hasta los 1.380 millones. En este caso, el mínimo se alcanzó en junio, aunque la cifra no varía mucho ya que fueron 1.370 millones.

Cada vez se firman menos hipotecas y, también, por mucho menos dinero. Sin embargo, han aumentado de forma considerable las operaciones que se cierran en efectivo. Según el Colegio de Notarios, el 70% de las operaciones de compra de vivienda salen adelante sin tener que pasar por el banco. Aunque esta situación no es suficiente para compensar el cierre del grifo del crédito y sacar al sector de la crisis, aclara el hecho de que las transacciones de vivienda en España, aunque siguen cayendo, no lo hacen con la misma intensidad que las hipotecas.

En cuanto al coste de las hipotecas, los datos del INE muestran que se moderan los tipos de interés de los créditos que, en meses anteriores, estaban subiendo de forma constante. En cualquier caso, con una media del 4,37%, se mantienen en niveles relativamente altos. El plazo es de 20 años. Además, el 91,2% de las hipotecas firmadas en julio utiliza un tipo de interés variable, frente al 8,8% de tipo fijo. El euríbor es el tipo de referencia más utilizado. En concreto, en el 84,2% de los nuevos contratos.

También el Banco de España está preocupado por la situación del mercado hipotecario y así, denuncia, en su boletín económico de septiembre, que “algunas de las condiciones de los nuevos créditos se hicieron algo más onerosas”. Añadiendo que, «los márgenes aplicados a los préstamos ordinarios y a los de mayor riesgo se ampliaron ligeramente y se redujo el plazo máximo de vencimiento de las nuevas operaciones». En cualquier caso, también atribuye parte del descenso en la concesión de hipotecas, que coincide con un dato preocupante, como es el repunte a máximos de la morosidad, en la menor demanda.