No es descuento final sino precios máximos
El mecanismo es tan viejo como la industria y tan descarado como siempre. Cuando el precio del crudo sube, las gasolineras lo trasladan de forma inmediata, a veces anticipándose incluso a que el incremento sea efectivo, aprovechando que tienen en sus depósitos miles de litros comprados a precios anteriores. Sus márgenes se disparan porque venden caro lo que compraron barato. Pero cuando ocurre lo contrario, la ecuación cambia radicalmente.