La factura del usuario medio con la tarifa semirregulada PVPC bajó un 14,5% en abril, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción. El recibo se situó en 60,99 euros, frente a los 71,35 de marzo. Una bajada notable que, conviene decirlo desde el principio, se explica sobre todo por una reducción de impuestos aprobada por el Gobierno, no porque las grandes eléctricas hayan decidido repartir su prosperidad con los consumidores.
El 21 de marzo entró en vigor el Real Decreto-ley 7/2026, que redujo el Impuesto especial sobre la electricidad al 0,5% y el IVA del suministro eléctrico al 10%. Ahí está, en gran medida, la explicación de la bajada. El dinero que ya no aparece en tu factura no ha desaparecido de las cuentas de resultados de Iberdrola o Endesa: ha dejado de ir al Estado. Las eléctricas siguen facturando con márgenes envidiables. Lo que ha cambiado es el reparto fiscal, no el modelo de negocio.
En términos interanuales, la factura retrocede un 10,1% respecto a los 67,83 euros de abril de 2025. Para poner en perspectiva lo volátil que es este mercado, basta repasar la serie histórica del mes de abril: 60,99 euros en 2026, 67,83 en 2025, 54,69 en 2024, 55,29 en 2023 y el ya legendario 124,90 euros de 2022, cuando la crisis energética disparó las facturas hasta niveles que muchas familias sencillamente no podían pagar.
Qué hay detrás del precio: energía y potencia
El precio medio del kWh en abril se situó en 19,29 céntimos en horario punta, 12,20 céntimos en llano y 9,71 céntimos en valle. Respecto a abril del año pasado, la energía bajó un 7,0% en punta, un 3,0% en llano y un llamativo 18,9% en valle, el tramo que más se ha abaratado y el que más aprovechan quienes han adaptado sus hábitos de consumo a los nuevos horarios.
En cuanto a la potencia, se mantiene en los 2,87 euros en los que quedó fijada tras la entrada en vigor de la rebaja impositiva de marzo. Antes, entre enero y febrero, había estado en 3,30 euros. Durante todo 2025 se mantuvo en 3,21 euros.
Por qué la luz sigue siendo cara: el sistema marginalista, ese viejo conocido
Aquí viene la parte menos optimista, que es también la más importante. La bajada de abril es bienvenida, pero mientras no se reforme el sistema de fijación de precios, cualquier reducción puede revertirse con la misma rapidez con la que llegó.
FACUA lleva desde 2021 reclamando que la energía nuclear y la hidroeléctrica salgan de la subasta marginalista diaria y sean sometidas a precios fijos establecidos por el Gobierno a largo plazo. El problema del sistema actual es estructural: el precio de mercado lo determina la oferta más cara que permite satisfacer la demanda en cada hora. Eso significa que cuando el gas entra en la subasta —que es caro—, arrastra hacia arriba el precio de todas las demás tecnologías, incluidas las que ya están amortizadas hace décadas, como la nuclear y la hidráulica. El resultado son los llamados beneficios caídos del cielo: ingresos extraordinarios para estas tecnologías que no tienen ninguna justificación en sus costes reales de producción.
El Real Decreto-ley 7/2026 ha tocado los impuestos, que está bien, pero no ha fijado ningún tope al gas ni ha establecido precios máximos en el sector. FACUA lo critica con razón: rebajar el IVA es un parche, aunque sea un parche agradecido. La reforma de fondo sigue pendiente.
Potencia contratada: el dinero que probablemente estás tirando
Uno de los aspectos más concretos y accionables del informe de FACUA tiene que ver con la potencia. Según la asociación, los consumidores domésticos pagan cerca de mil millones de euros de más cada año por tener contratada más potencia de la que realmente necesitan. El dato no es menor: el último Panel de Hogares de la CNMC, correspondiente al segundo semestre de 2025, indica que siete de cada diez viviendas tienen contratada una potencia superior a la necesaria.
Si no recuerdas cuándo revisaste por última vez la potencia de tu contrato, probablemente no lo has hecho nunca. Llamar a tu comercializadora para ajustarla a tu consumo real puede suponer un ahorro inmediato sin cambiar ningún hábito. No hace falta esperar a que el Gobierno apruebe otro decreto.
El perfil del usuario medio y los tramos horarios
El usuario de referencia que utiliza FACUA en sus análisis tiene una potencia contratada de 4,4 kW —la misma en punta y en valle— y un consumo de 366 kWh mensuales, elaborado a partir del análisis de decenas de miles de facturas reales. En cuanto a la distribución del consumo, este usuario tipo gasta el 45% de la electricidad en valle, el 29% en punta y el 26% en llano, siguiendo el perfil tradicional sin discriminación horaria publicado por la CNMC en 2021.
Los tramos, por si los tienes que tener en cuenta: de lunes a viernes, la punta va de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00; el llano, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 00:00; y el valle, de 00:00 a 8:00. Los sábados, domingos y festivos nacionales se aplica tarifa valle las 24 horas. Si tienes lavadora, lavavajillas o cargador de coche eléctrico, ya sabes cuándo encenderlos.
Perspectivas para el resto de 2026
El escenario a corto plazo depende de varios factores que se escapan al control del consumidor. La evolución del precio del gas en los mercados internacionales sigue siendo la variable más determinante mientras el sistema marginalista no se reforme. Las rebajas fiscales aprobadas en marzo tienen, por ahora, carácter temporal y su continuidad dependerá de decisiones políticas.
Lo que sí parece claro es que el margen de mejora estructural existe, pero requiere voluntad política para reformar un sistema de subastas que lleva décadas favoreciendo a las grandes eléctricas. Mientras tanto, la recomendación práctica sigue siendo la misma: revisar la potencia contratada, informarse sobre el bono social —que la gran mayoría de sus beneficiarios potenciales no solicita por simple desconocimiento— y, si es posible, desplazar los grandes consumos al horario valle. Pequeñas decisiones que, a diferencia de las grandes reformas pendientes, no necesitan que nadie las apruebe en el Consejo de Ministros.