La factura eléctrica vuelve a dar un pequeño respiro a los consumidores españoles en el inicio de 2026. Según el último análisis de FACUA-Consumidores en Acción, el precio de la luz baja en febrero respecto a enero, lo que se traduce en un descenso del recibo medio para los hogares acogidos a la tarifa semirregulada PVPC. En concreto, la factura del usuario medio ha experimentado una bajada del 7,4%, situándose en 73,19 euros frente a los 79,03 euros registrados en enero.
Aunque se trata de una reducción moderada, el dato refleja una tendencia de cierta estabilización en el coste de la electricidad tras años de fuertes oscilaciones en el mercado energético europeo. Para millones de hogares, el gasto en energía sigue siendo uno de los componentes más relevantes de la economía doméstica. En el caso de la vivienda, la electricidad forma parte de los costes estructurales de habitar un inmueble, por lo que cualquier variación en su precio tiene un impacto directo tanto en propietarios como en inquilinos.
El cálculo realizado por FACUA toma como referencia un usuario medio con una potencia contratada de 4,4 kilovatios y un consumo mensual de 366 kilovatios hora, un perfil que se obtiene tras analizar miles de facturas de hogares españoles. Este indicador permite evaluar con mayor precisión la evolución real del recibo eléctrico, más allá de las fluctuaciones puntuales del mercado mayorista.
También baja en comparativa anual
La reducción de la factura no solo se aprecia en comparación con el mes anterior. En términos interanuales, el recibo de febrero de 2026 es un 23,5% más barato que el de febrero de 2025, cuando el coste medio alcanzó los 95,70 euros.
La evolución de los últimos años refleja claramente la volatilidad que ha marcado al mercado energético en Europa. Mientras que el recibo medio se sitúa ahora en 73,19 euros, en febrero de 2025 ascendía a 95,70 euros, en 2024 fue de 57,93 euros, en 2023 alcanzó 91,39 euros y en 2022 llegó a 131,29 euros, en pleno impacto de la crisis energética derivada del encarecimiento del gas.
En cuanto al coste de la energía consumida durante febrero, el precio medio del kilovatio hora se ha situado en 24,76 céntimos en horario punta, 13,93 céntimos en horario llano y 11,64 céntimos en horario valle. En comparación con el mismo mes del año pasado, los precios han disminuido un 10,7% en el tramo punta y un 23,3% en el llano, mientras que el tramo valle ha experimentado una subida del 7,4%.
Por su parte, el término de potencia se mantiene desde enero en 3,30 euros, que incluye la suma de cargos, peajes, margen de comercialización e impuestos. Este importe es ligeramente superior al vigente durante todo 2025, cuando se situaba en 3,21 euros.
Las medidas estructurales para abaratar la factura
A pesar de la bajada registrada en febrero, FACUA insiste en que la estructura del mercado eléctrico sigue necesitando reformas profundas para evitar que determinadas tecnologías inflen artificialmente el precio de la electricidad.
La organización reclama desde hace años modificaciones en el sistema marginalista de fijación de precios, por el que el coste final de la electricidad lo determina la tecnología más cara necesaria para cubrir la demanda en cada momento. Este sistema provoca que tecnologías con costes de producción relativamente bajos, como la nuclear o la hidroeléctrica, puedan vender su energía a precios mucho más elevados.
Por ello, la asociación plantea que estas tecnologías salgan de la subasta marginalista diaria y pasen a operar con precios regulados fijados por el Gobierno a largo plazo, una medida que permitiría evitar los denominados beneficios caídos del cielo que obtienen determinadas compañías eléctricas.
FACUA también critica la falta de campañas institucionales para fomentar el uso del bono social eléctrico, un mecanismo que permite aplicar descuentos en la factura a los consumidores vulnerables. Según la asociación, muchos potenciales beneficiarios no solicitan esta ayuda porque desconocen su existencia o creen que no cumplen los requisitos, lo que reduce el alcance real de la medida.
Otro de los problemas señalados es el exceso de potencia contratada en numerosos hogares españoles, una situación que encarece innecesariamente el recibo. De acuerdo con los cálculos de la organización, los consumidores domésticos pagan cerca de mil millones de euros al año de más por tener contratada una potencia superior a la necesaria.
Las previsiones ante el conflicto de Oriente Medio
La evolución futura del precio de la electricidad continuará muy vinculada al contexto energético internacional. Las tensiones geopolíticas, especialmente en regiones clave para el suministro energético, siguen siendo uno de los principales factores de incertidumbre en los mercados.
En este sentido, el desarrollo del conflicto en Oriente Medio es uno de los elementos que más atención despierta entre los analistas, ya que cualquier alteración en los mercados del gas o del petróleo puede acabar trasladándose al precio de la electricidad en Europa.
Aunque el sistema eléctrico español cuenta cada vez con mayor presencia de energías renovables, el gas sigue desempeñando un papel fundamental para cubrir determinados picos de demanda, lo que mantiene su influencia sobre el mercado mayorista.
Por ello, más allá de las bajadas puntuales como la registrada en febrero, la estabilidad del precio de la electricidad continúa siendo una cuestión clave para la economía doméstica, especialmente en un momento en el que el coste de la vivienda, las hipotecas y los alquileres sigue condicionando el presupuesto de millones de hogares en España.