Han sido  y continúan siendo noticia en los medios las ventas de grandes paquetes inmobiliarios a fondos buitre, la banca se deshace den sus activos tóxicos y la economía continúa mejorando. Y la confluencia de estas dos situaciones incrementa la concesión de créditos y por lo tanto el movimiento de la economía.  Y ya se da la crisis por superada.

No queda mucho ladrillo ya en los balances bancarios y el que queda podría salir este año si las previsiones de venta del Sabadell y del BBVA se terminan cristalizando. Hay fondos de inversión muy interesados y de esta forma una gran parte del ladrillo español, tal vez demasiada, terminará en las manos de unas empresas que tienen la mayor rentabilidad como objetivo. No parece que al actual ritmo, las ventas de paquetes tóxicos se prolonguen más de dos años. Han sido 25.000 millones  vendidos en activos tóxicos en el trascurso del año 2017 y  podrían alcanzarse los 20.000 millones éste año.

Y de esta forma el sector bancario puede volver a su negocio tradicional: la compraventa de dinero, que había estado muy bajo en los últimos años. Y lo hace con un mercado muy competitivo y de bajas comisiones debido al precio del dinero, tanto en el mercado hipotecario como en el del consumo. Así las cosas, la competencia entre las entidades bajará necesariamente la rentabilidad de ambos mercados. Tan sólo un cambio en los tipos de interés podría volver a colocar los márgenes comerciales en una suma aceptable.

Y esta competencia está generando movimientos en las condiciones que se conceden a los futuros hipotecados. Así, el BBVA ha rebajado el diferencial sobre el euríbor a un  0,89% y ha proclama financiar compras de vivienda hasta en un 100%. El otro gran trozo del pastel del negocio bancario, las comisiones de los clientes, está muy disputado. Y es que es la solución más inmediata para salvar los balances a fin de año; no hay que perder de vista que en este primer trimestre del año el importe total de comisiones bancarias es de 5.507 millones, un 4,75% más.

Y como para poder prestar barato es condición «sine que non» pagar menos por los depósitos, el  Santander recorta de nuevo las condiciones de la Cuenta 1,2,3 reduciendo el saldo máximo a bonificar de 10.000 euros a 6.000 euros.