Desde que el pasado 28 de enero el Tribunal Supremo (TS) aplicó su particular forma de ver la situación del IRPH a las primeras tres sentencias, una vez que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se volviera a pronunciar el pasado mes de noviembre, la situación se ha enrarecido aún mas.

Por un lado, los afectados, entre los que en un primer momento cundió el desánimo y el abandono, toman fuerzas y tras el varapalo del TS esperan de nuevo a Europa. Por otro, el TS se arrellana en su sillón y asegura que ellos son la Justicia en este país. Opinión que, por otro lado, no comparten muchos jueces de sala que aplican la doctrina del TJUE dando la razón a los afectados. Ya veremos lo que sucede con los recursos de casación, cuando lleguen.

Pero tras las sentencias, que pretenden dar un marco jurídico amplio a la banca para que siempre tenga razón y pueda no asistir a los juicios ni por estética, empiezan a vislumbrarse muchas más cuestiones de la que los jueces del Alto Tribunal quisieran. Y es que de nuevo, con esta chapuza de sentencia, se les ven las vergüenzas. La palabra prevaricación revolotea cada vez más intensamente, pero también se muestran las carencias, interesadas o no, de nuestra justicia en su rango más alto. Un rebaño de burros pasta en las salas del Alto Tribunal.

Que nuestro Tribunal Supremo no acata ni respeta la jurisprudencia del TJUE, desvirtuándola para sus propios intereses, que son los de los banqueros, ya lo sabemos. Que es un escándalo que estemos a la cola de los derechos entre los consumidores europeos, donde los Pirineos continúan siendo una muralla infranqueable en la defensa de los intereses bancarios, también. Lo mismo que el irrisorio peso que tienen 800.000 afectados, con unos 40.000 millones estafados, frente a los divinos beneficios bancarios que estos días se airean en numerosas ruedas de prensa…BBVA, Santander, Sabadell, Caixabank…milmillonarios resultados obtenidos a costa de los que tienen dificultades para llegar a fin de mes, de sus propios trabajadores a los que despiden, de usuarios que pagan comisiones y no reciben ya los servicios acordados y de un rescate bancario que pasó a engordar sus arcas «gratis et amore». Pero la supervivencia del sistema bancario está en juego…dicen.

Además, es preciso resaltar que la sentencia ha puesto también de manifiesto las carencias, no sabemos si intencionadas o reales, que el conjunto del Tribunal Supremo y tal vez de la alta judicatura española tienen en cuanto a conocimientos financieros y digamos aritméticos, que llamar matemáticas a hacer las cuentas con los dedos me parece un exceso.

Sale al quite de la situación de desconocimiento financiero la Dirección General de Consumo del Gobierno de las Islas Baleares que ha elaborado un informe para defender a sus propios afectados; un documento con el que cualquier persona a la que hubieran referenciado su hipoteca a este índice, podrá comprobar si el contrato es transparente y abusivo desde el punto de vista financiero.

El documento es claramente didáctico y tiene por objeto que los juristas que están siendo competentes en este problema, de más de 10 años de trayectoria, consigan entender la naturaleza del préstamo que las entidades financieras hicieron firmar a los afectados en desconocimiento claro de lo que hacían. A ver si de esta forma consiguen que dejen de referirse a unas escondidas páginas del BOE en las que se refleja una circular del Banco  de España en la que hay que fijarse en el anexo 8º.

Intentan también los isleños que al Supremo se le haga la luz y entienda que para obtener el diferencial que se hubiera aplicado al perjudicado si en lugar de alguna de las variantes del IRPH se le hubiera aplicado el Euríbor no hay que ser ingeniero de la NASA. Y es que el Alto Tribunal asegura desconocer que existe un método sencillo para obtener este diferencial, que debe ser un arcano como los misterios eleusinos, posiblemente no se le haya ocurrido ir al BOE a mirar alguna circular del Banco de España, como asegura tienen que hacer los usuarios para enterarse de lo que es el IRPH. Debe de estar muy clarito ahí.

Tras Baleares hace falta que un profesor de EGB, o mejor aún, alguno de los nietos pequeños de esos ilustres magistrados explique al yayo la diferencia entre una media aritmética y una ponderada. Y también que si utilizamos la primera es muy fácil manipular el resultado y que la cifra resultante se aproxime a nuestros intereses.

A ver a ver, vamos a poner un ejemplo: media aritmética de una hipoteca con TAE al 20% de la Caja Piratas de la Meseta, más 100.000 hipotecas al 4% de UCI y otras 900.000 al 6% de Caixabank, sale un TAE resultante del 10%. Sin embargo, si hacemos una media ponderada el resultado es de un TAE de 5,800001. Diferencia abismal y esclarecedora de que en una media aritmética poner la hipoteca de la Caja Piratas de la Meseta resulta muy interesante para el resultado, pero tiene nulo efecto en una media ponderada, porque los piratas mesetarios sólo vendieron una hipoteca a ese interés. Está claro que es un ejemplo extremo, pero ilustra muy bien la situación de los posibles manejos.

A la hora de ilustrar al Supremo tampoco estaría demás enseñarles la diferencia de un Tipo de Interés Nominal (TIN) a una Tasa Anual Equivalente (TAE), porque parece que aún no se han enterado. El TIN  es un porcentaje fijo que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado y es igual al índice de referencia, que puede ser el euríbor, más el diferencial pactado. Pero el TAE, que es el utilizado para calcular el IRPH, es una fórmula que se calcula con el TIN, + las comisiones y gastos y la frecuencia de los pagos. Siempre es superior. Es decir, se hace una media aritmética de TAEs de las entidades. Interesante cálculo para los bancos.

Una vez llegados a este punto se abren varias posibilidades para comprender el comportamiento del Supremo cuando habla de transparencia del IRPH y de que no es manipulable por los bancos, o que no se ha podido demostrar.

1º El Tribunal Supremo es muy tonto muy tonto y no se entera de nada. Suspendieron la aritmética de bachiller y les pasaron de curso como al del máster. Además, tampoco debe saber que la doctrina del TJUE está por encima de sus ocurrencias. Y para terminar carece de asesores de la rama de ciencias. Llevan una calculadora en el bolsillo para ir de copas y con eso les vale.

2º El Tribunal Supremo se hace el tonto muy tonto para ayudar a la banca y aunque tienen un asesor para que les ayude en esto de las cuentas, como son muy soberbios no le hacen caso y siguen contando con los dedos para que se vea que son de letras. Lo que vaya más allá del birrete y la poltrona no existe.

3º El Tribunal Supremo es muy listo muy listo, se ha olvidado de que existe Europa para que no le puedan acusar de algo muy feo y como aventura que somos muy tontos muy tontos, nos dice cualquier ocurrencia y piensa que nos callaremos como siempre. Me recuerda a alguien que después de decir en el Congreso que no se acordaba de nada publicó la misma semana un libro con sus memorias.

Una gran sorpresa la situación, que debiera tranquilizar a todos esos ecologistas enamorados del verde que temen por la salud de los burros en nuestro país, asegurando que están en extinción. Nada más lejos de la realidad, basta con acercarse por las Salesas en Madrid para comprobar su buen estado de salud como especie.

Al final el problema es que todo esto es mucho más serio que estos chascarrillos. El Alto Tribunal está jugando con la salud no sólo económica de centenares de miles de familias y de paso dejando la credibilidad de la Justicia en un estado tan lamentable que puede ser que no se recupere nunca. Estos señores caducados, caducos y obsoletos, se mantienen en su sillón porque políticamente interesa su permanencia y se mantendrán en sus puestos vulnerando nuestros derechos mientras su presencia sea necesaria en los juicios que ya están en marcha.

Unos días dice una cosa y carece de vergüenza para decir al mes siguiente la contraria, siempre y cuando beneficie su objetivo de librar a la banca de todo mal. ¿Por qué lo hace, quién le ha dado la orden?… es algo que nunca sabremos. Tal vez no se lo haya dicho nadie y tan sólo siguen la inercia de los últimos penosos dos siglos de nuestra historia. Este Tribunal Supremo, como muchas otras estructuras de nuestro país, son una excepcional muestra de la falta de cultura y formación que padecemos. Pero ellos no se lo pueden permitir y nosotros, como país,  tampoco. Está claro que no es cuestión de volver al trivium y al cuadrivium, pero su preparación debiera ser más extensa y no abrir la boca y balbucear cuando se habla de una media ponderada.

Sin embargo no toda la culpa de la situación está en ese lado de la balanza, que hablando de Justicia parece muy apropiado. Hace unos días hemos visto lo que ha conseguido un señor, Carlos se llama, llevando 600.000 firmas para reclamar sus derechos. Y es que parece que con el IRPH hay muchos foros, grupos de FB, movimiento en redes…pero al final la mayoría de los afectados se quedan en su casa, agazapados, esperando a ver qué sucede y que Europa, algunos abogados y los pocos que se llevan los bofetones, les saquen la situación adelante para en ese momento presentarse en el juzgado con la demanda. Son muchos afectados 800.000 para que si se organizaran pueda sacárseles la lengua como se está haciendo, quedando como idiotas. Y en esto la capacidad de organización de todos nuestros vecinos del norte debiera servirnos de modelo.

Pero no sucederá y sólo saldremos a las calles si un día el juzgado decreta que tiene que bajar a nuestro equipo de categoría por no pagar sus deudas. Pero si el banco nos roba a nosotros no pasa nada ¡Será por dinero!

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