Con el invierno asomando la patita por debajo del calendario, enfilamos diciembre después de haber pasado unos días frescos que no llegan a la categoría de ola de frío establecida por los meteorólogos. Pero ha servido para afinar las calefacciones e ir comprobando burletes, alfombras, cortinajes t todo aquello que pueda ayudarnos a ahorrar en la factura energética de los meses que van llegando. Y muchos compatriotas pueden pasarlo mal.

Los investigadores de la Cátedra de Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas  han desvelado en su Informe de Indicadores de Pobreza Energética en España en 2021 que 4,5 millones de personas (9,5% de la población) no pagaron facturas energéticas en fecha y 6,7 millones (14,3% de los hogares) no pudieron mantener una temperatura adecuada en sus hogares. En el primer caso, los datos se mantienen respecto a 2020, pero en el segundo aumenta casi cuatro puntos, es decir, 1,6 millones de personas más respecto a 2020 y el doble comparado con 2019: “Llama mucho la atención el mal comportamiento de este segundo índice”, aseguran los investigadores.

Y todos sabemos que estas estadísticas serán mucho peores cuando se haga el análisis de los datos del 2022, sobre todo debido a la escalada de los precios y al repunte de la inflación. En este contexto, el Gobierno ha ampliado el uso del Bono Social y del Bono térmico a otra parte de la población, aunque estos expertos siguen denunciando lo complejo que es acceder a este servicio para consumidores vulnerables, porque la administración no lo divulga como debiera y las empresas energéticas lo entorpecen.

Los autores del informe han desvelado que en 2021, menos hogares dedicaron un porcentaje desproporcionado de sus ingresos a cubrir sus gastos energéticos, pero, en contraste, muchos más hogares entraron en el oscuro abismo de la pobreza energética oculta severa. Además, casi tres millones de hogares tienen un porcentaje de gasto en energía sobre sus ingresos netos mayor que el doble del de un ‘hogar medio y 2,7 millones de familias están en situación de pobreza energética, si se toma como referencia un umbral absoluto basado en una renta mínima estándar, concretamente el SMI. Según la Cátedra de Energía y Pobreza, sin las medidas del Gobierno, como la reducción del IVA, del impuesto de electricidad o de cargos y peajes en la factura eléctrica, la pobreza energética oculta severa habría alcanzado a 200.000 hogares más.

A pesar de las medidas muchas familias están restringiendo su gasto energético por miedo a unas facturas convertidas en inabordables de la noche a la mañana. Esta situación está llevando a muchos hogares a temperaturas que no son de confort. Y no hay que olvidar que el frío mata.