La actual escalada del Euribor continúa en marcha a pesar de la recesión que ya es una realidad en varios países europeos. La culpa, al menos es el motivo de esta subida es la inflación y su control será el que marque una menor agresividad del BCE. Y la mala noticia es que de momento los precios siguen disparados, aunque se perciba una cierta moderación.
El índice de precios al consumo (IPC) de Alemania, que se situó en el 10% en el mes de noviembre, supone una ralentización de cuatro décimas respecto al encarecimiento interanual registrado en octubre y el mismo dato que en septiembre, lo que no parece apuntar a mejorías en el corto plazo. En el caso de la tasa de inflación armonizada, empleada por Eurostat para sus cálculos, el dato de noviembre se situó en el 11,3% interanual lo que es más de lo esperado, sobre todo por la contención de los precios de la energía.
En noviembre, los precios de los productos energéticos aumentaron un 38,7% interanual, a pesar de las medidas de alivio implementadas por el Gobierno alemásn, frente al encarecimiento del 43% en octubre. Por su parte los precios del gas natural subieron un 112,2% y los de la calefacción urbana aumentaron un +36,6%. Asimismo, los precios de la electricidad subieron un 27,1%. Entre las causas de estas subidas estan los precios de compra internacionales y el incremento del cargo por tonelada de CO2.
Una de las causas cada vez más evidentes y de mayor impacto en la economía doméstica es que precios de los alimentos aumentaron un 21,1% en noviembre de 2022 en comparación con el mismo mes del año anterior es decir el doble de la tasa de inflación general. Excluyendo los precios de la energía, la tasa de inflación de Alemania se situó en el 6,6% en noviembre, mientras que al dejar fuera del cálculo los precios de la energía y los alimentos, la tasa subyacente de inflación fue del 5%, la mitad de la tasa de inflación general.
Con este panorama el Banco Central Europeo (BCE) ha acometido una nueva subida de tipos de 50 puntos básicos, tal y como era previsible después de descartarse el 0.75% como se temía en octubre. De esta manera el precio del dinero se ha situado en un total del 2,5%. Christine Lagarde, ha obviado la dura situación económica en la que se encuentran algunos países y ha vuelto a advertir que las subidas del precio del dinero continuarán a un ritmo sostenido los próximos meses.
Asegura Lagarde que «deberían esperarse subidas de tipos a un ritmo de 50 puntos básicos durante un período de tiempo, debido a que la inflación sigue siendo demasiado alta y se prevé que permanezca por encima del objetivo del 2%». La advertencia a los mercados se debe a que según las previsiones la inflación se situará por encima del objetivo del BCE hasta 2025. Esta situación podría hacer llegar a los tipos al 3,5%.
En el fondo de la situación comienza a aparecer la percepción de que en tanto los costes energéticos y de la alimentación sigan elevados no cederá la inflación, haga lo que haga el BCE, que podría llevar a Europa a una profunda recesión. Situación que haría disminuir la inflación subyacente aunque de forma lenta y a un elevado precio en el mercado laboral.