Es momento de previsiones sobre lo que sucederá este año en al inmobiliario. Sobre todo después de las cifras de récord del pasado 2022 y la incertidumbre que inunda este 2023, con una Lagarde y un Putin desatados. El precio del dinero y la guerra de Ucrania, una vez que la inflación comienza a ceder son las mayores amenazas en contrapartida a la seguridad que da un mercado laboral firme y asentado.
Sociedad de Tasación ha presentado esta semana las principales conclusiones de un análisis sobre la situación del mercado residencial en España y sus perspectivas para los próximos meses. El mercado inmobiliario continúa mostrando crecimientos sólidos de actividad en términos de compraventa de vivienda y concesión de hipotecas, si bien la velocidad de estos crecimientos refleja una desaceleración. El sector, al igual que otros, viene determinado por la evolución del mercado laboral, que está mostrando una solidez en línea con los datos de producción del país.
Por ahora no se observan signos de sobrecalentamiento en el mercado hipotecario y en el mercado inmobiliario, siendo el ratio hipotecas/compraventas inferior a uno; y no existe un exceso de oferta de vivienda en España. La demanda de vivienda responde a un perfil solvente de comprador, orientado hacia la reposición de vivienda o hacia la inversión. La obra nueva es un producto mucho más inelástico que, en esta situación de mercado, se está vendiendo prácticamente bajo demanda; mientras que la vivienda usada, al ser menos resiliente, podría sufrir mayores ajustes en actividad y precios.
Medidas como el tope al 2% del alquiler estarían incrementando el asking-price de los nuevos contratos de alquiler; y el mercado residencial español registra menor volatilidad de precios en vivienda en venta y alquiler que en otras economías mundiales. La cartera hipotecaria en España se muestra más solvente que la de los países de nuestro entorno; el Build to Rent (BTR) ganará atractivo entre inversores, en especial, en capitales con fuerte actividad económica, como Madrid, Barcelona o Málaga; la sostenibilidad seguirá siendo tendencia en el ámbito inmobiliario durante 2023; y la realidad sociodemográfica de España influirá en la configuración del mercado residencial del futuro.