Convertida Madrid con la pandemia en el paraíso de las terrazas, las cañas y la comida a domicilio, el Ayuntamiento de Almeida se resiste a ir desmontando toda esta infraestructura que consideran forma parte de ese Madrid moderno que preconizan. Y eso, aunque los sufridores de las terrazas le protesten a diario, horrorizados de los ruidos y suciedad de sus anteriormente tranquilos y limpios barrios.

Pero esto no es todo, que la comida a domicilio tiene sus servidumbres en forma de las llamadas «cocinas fantasma» o dark kitchen. Y en este sentido FACUA Madrid se ha vuelto a dirigir al Ayuntamiento de la capital para solicitarle que de una vez por todas acabe de forma inmediata con las instalaciones de estos nuevos negocios.

Este tipo de negocios, las «cocinas fantasma», que se dedican a la venta a domicilio a través de una página web y disponen de un local con sólo personal de cocina y reparto, están inundando desde hace algún tiempo la capital ante una normativa muy laxa que ayuda a su rápida proliferación.

La asociación, que ya se dirigió el pasado año al consistorio local sin recibir respuesta alguna, y a la vista de que la situación es cada vez más alarmante y las quejas de los vecinos proporcionales a su ya desesperación, ha vuelto a solicitar por escrito que se tomen las medidas necesarias para acabar de una vez por todas con estos negocios, al menos los que no estén ubicados en donde deben estar, polígonos industriales.

Así, FACUA Madrid denuncia que el Ayuntamiento de Madrid ha seguido otorgando licencias para explotar este tipo de actividades comerciales en zonas residenciales, sin que haya adoptado medidas para mitigar el daño que genera en las comunidades de vecinos y sin realizar las labores de inspección necesarias.

En concreto, las «cocinas fantasmas» provocan «malos olores, suciedad, contaminación acústica, además de problemas de movilidad derivados de la falta de zonas de aparcamiento», impactando con ello la calidad de vida de los madrileños que lo sufren, según indican desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

Por estos motivos, la asociación se ha unido a las demandas de la FRAVM y solicita que el gobierno de José Luis Martínez Almeida vele por los intereses de los vecinos en vez de pensar únicamente en las ganancias empresariales. Solo así primarán los derechos de los usuarios y la calidad de vida de los habitantes de la capital.