No se ha llegado todavía a un acuerdo para conseguir que la votación en el Congreso de a Sánchez una mayoría absoluta y ya están Sumar y el PSOE llegando a acuerdos de gobierno; mucha prisa tiene Yolanda por asegurarse una posición que las encuestas le están rebajando.  Entre otras cosas, han trascendido las medidas que ambos partidos tomarán para combatir el encarecimiento de los alimentos, que continúa siendo una pesadilla cada vez que se entra en el supermercado a hacer la compra. Lo dice Rubén Sánchez, Secretario General de FACUA, tachando las medidas de «humo». Pero creo que en esta ocasión se queda algo corto y creo que las medidas anunciadas son una burla para aquello a los que les falta sueldo para comer.

Humo y danza para bajar los precios de la alimentación

Y vayamos acostumbrándonos, porque una gran vendedora de humo, acomodada a la conveniencia del PSOE, puede ser Yolanda Díaz, que quiere transformar a la izquierda que surgió del 11 M en animalito doméstico, servil, complaciente y desactivado. Y el humo que nos quiere vender, ayudará también a esconder detrás a los verdaderos causantes de la carestía alimenticia y de una parte de la inflación, uno de ellos, la tercera fortuna de España y que de momento no ve fiscalizados ni controlados sus beneficios. Todo lo contrario, se anuncia dinero público para que los más desfavorecidos sigan engordando los bolsillos de los Roig y compañía.

Nos dice Rubén Sánchez que el recién anunciado acuerdo para un gobierno de coalición firmado por PSOE y Sumar incluye medidas para «combatir» el encarecimiento de los alimentos y para contribuir a que «todas las familias» puedan «disponer de una cesta de la compra a precios asequibles». Mensajes que pueden usarse con grandilocuencia en los discursos de los dirigentes de ambas formaciones, que pueden dar lugar a llamativos titulares de prensa y que pueden provocar grandes expectativas entre los consumidores. El problema es que las promesas no son más que humo.

El punto del acuerdo PSOE-Sumar que habla de los precios de los alimentos anuncia un sistema «que contribuya a disponer de una cesta de la compra básica a precios asequibles, variada y de calidad, que permita el acceso de todas las familias a bienes esenciales y, a la vez, contribuya al objetivo de contención de la inflación».

Los precios de los alimentos bajarán a golpe de informe

¿Cómo pretenden lograr todo esto? Mediante «un sistema de seguimiento, información y evaluación de los precios de los alimentos básicos«. Sí, solo eso. Dicen que van a conseguir que los consumidores dispongan de alimentos básicos variados y de calidad a precios asequibles a base de indagar en la evolución de los precios, informar de la evolución de esos precios y evaluar cómo evolucionan esos precios.

Ese punto del acuerdo no incluye ni una sola palabra que sugiera medida alguna para intervenir en los márgenes de beneficio de la industria alimentaria y las grandes cadenas de distribución. Es como prometer que traerás la lluvia mirando fijamente a las nubes. O haciéndoles un baile… De momento, lo que han hecho desde el Gobierno saliente con los empresarios que se están forrando a lo grande con sus subidas de precios ha sido bailarles el agua justificando que suben porque no tienen más remedio o, como mucho, criticarlos flojito. Diciendo lo grave que resulta que suban los precios pero sin actuar para que dejen de hacerlo. No está bien ni como broma.

Se renunció al IVA y ahora se dedicará dinero público a los causantes de los precios

El Gobierno que está por llegar —si les salen los números en la investidura— habla ahora de «combatir» el encarecimiento de los alimentos. Pero ese supuesto combate no será a base de fijar topes a los precios. Ni tan siquiera hablan de prorrogar la prohibición de aumentar los márgenes de beneficio en los alimentos básicos afectados por la bajada del IVA. A fin de cuentas, se han desentendido de tomar medidas contra las empresas que se han saltado esa prohibición.

Ese supuesto combate contra la inflación consistirá en desarrollar una política pasiva y meramente contemplativa ante lo que ocurra con los precios. Y en destinar dinero público para paliar un poquito los efectos de las subidas en un pequeño porcentaje de familias.

Si durante 2023 se ha renunciado a recaudar una ingente cantidad de dinero para las arcas públicas a través de la bajada del IVA, lo siguiente será otorgar «ayudas directas focalizadas para las familias más vulnerables». Así reza el texto del acuerdo de coalición. Un acuerdo que se limita a rezarle al mercado. Solo eso y nada más que eso. De «combatir» contra los grandes empresarios que llevan años inflando sus márgenes de beneficio, nada de nada. Que tampoco es plan de molestar a los multimillonarios que nos están empobreciendo cada vez más.

Es el editorial del poscast de Rubén Sánchez que en ocasiones ve fraudes.