Con el año como un folio en blanco aún por escribir, todo lo que tenemos son conjeturas más o menos fundadas y ya nos gustaría a muchos poder mirar por un resquicio a ver cómo nos va a ir. Seguro que bien, porque siempre lo logramos, pero también sufrimos y aventuramos nuestras decisiones sin tenerlo del todo claro. Y van a ser muchos los desafíos a los que vamos a tener que enfrentarnos este año y no sólo los tecnológicos.

El BCE con Lagarde y De Guindos continuará ahogando la economía

En principio, la situación económica está mejor de la que muchos gurús preveían y si no fuera por la terquedad del BCE, con Lagarde y De Guindos, adalid este último de la línea dura y de ahogar la economía al máximo, apareciendo como las peores pesadillas de muchos de los hipotecados y de algunos Gobiernos, entre ellos España, el horizonte podría estar mucho más despejado, con permiso, eso sí, de Putin y Netanyahu, que siempre pueden propinarnos algún susto inesperado.

Comenzando por el BCE, no parece que vaya a producirse ninguna bajada de tipos antes del verano, donde se vería un descenso de 25 p.b. Y eso que en su sacrosanta tarea de situar la inflación en el 2% se está llevando por delante la economía europea, siendo un buen ejemplo el descenso del 0,3% del PIB de Alemania, que según el FMI podría profundizarse a fines de año hasta el 0,5%.

La próxima reunión del Consejo de Gobierno del BCE para decidir sobre los tipos de interés se producirá el próximo jueves 25 de enero, con los datos de la moderación de la inflación en 2023 a la vista, incluso por encima de sus previsiones y una actividad económica en la zona euro ahogada por el encarecimiento de préstamos e hipotecas. Además, el amigo americano prevé una bajada de sus tipos de interés en primavera.

Pero estas razones no serán suficientes para el tándem Lagarde/De Guindos y el resto del Consejo, que mantendrán los tipos en esta ocasión y casi con seguridad en las reuniones de marzo y abril sin importarles los hipotecados a tipo variable que, en España son el 70%, ni las repercusiones en el mercado de trabajo, que pueden ser considerables en algunos países europeos.

En todo caso y a pesar de las declaraciones de Lagarde, la mayoría de los analistas avanzan bajadas del Euríbor antes del verano. El índice hipotecario ha comenzado el año en un 3,59% después de dos meses de bajadas y podría finalizar el año por debajo del 3%, sobre todo si el BCE acompaña. Y esto son buenas noticias para los hipotecados a tipo variable y también para la evolución del sector inmobiliario.

Pero además de los tipos de interés tenemos otros conceptos que debemos tener presentes, como son la inflación, el mercado laboral y el crecimiento económico.

La inflación mejorará a lo largo del año

La inflación producida con la salida de la pandemia y las medidas de reavivación de la economía, junto con el ahorro generado durante el confinamiento y sus limitaciones, fue la primera causa de subida de los tipos y de la preocupación de los bancos centrales, porque la inflación genera una pérdida generalizada del poder adquisitivo de la sociedad junto con una bajada de las inversiones.

La reunión del BCE el pasado mes de diciembre, dejó unas previsiones para la inflación en la zona euro del 2,7% este año 2024 y del 2,1% en el 2025. Y, aunque la felicidad nunca es completa, son unas buenas previsiones, sobre todo teniendo en cuenta ese objetivo del 2%. Lo que suceda en el Mar Rojo y los costes logísticos de las navieras, no lo vamos a poner todavía en el papel.

Un mercado laboral penalizado por el BCE pero creciendo en España

Otro de los grandes interrogantes es la evolución del mercado laboral y la cuestión no es baladí, y menos en España que tiene una economía muy ligada al consumo de las familias. Lo que está claro es que una elevada cifra de desempleo incrementa los costes sociales de los gobiernos, reduce la adquisición de bienes y servicios y, por lo tanto, baja la inflación.  España es un país con un paro sistémico muy elevado, lo que junto a la economía sumergida -una lacra constante en nuestro país- puede desvirtuar muchas estadísticas que son más claras en otras economías.

El caso es que las previsiones de analistas independientes aseguran que para el 2024 España seguirá creando empleo y su tasa de paro podría llegar a rondar el 11%. El Gobierno, mucho más optimista, asegura que conseguirá crear 700.000 nuevos empleos a tiempo completo. Lo iremos viendo, pero si baja el euríbor, podría conseguirlo.

España seguirá entre los países avanzados con mayor crecimiento del PIB

Finalmente, y muy ligado a los anteriores conceptos, se encuentra el crecimiento económico. Y en este caso las perspectivas no son muy halagüeñas; porque aunque De Guindos se frote las manos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé para el 2024 un crecimiento mundial menor, sobre todo por los problemas inmobiliarios de China que continúa sin despegar y que podría contagiar a otras economías.

Para el ámbito europeo, el FMI augura una recesión más profunda en Alemania este pasado año  (-0,5%, dos décimas peor que en el pronóstico de julio), que remontará este 2024 hasta el 0,9% del PIB. Dicho crecimiento, no obstante, supone una revisión a la baja de cuatro décimas respecto a lo esperado en verano.

Además, se rebaja el progreso estimado del PIB de Italia (hasta el 0,7% en 2023 y 2024) y se mejora ligeramente el cálculo para Francia, que crecerá un 1% y 1,3% estos años. Así, en conjunto, el FMI ha empeorado el pronóstico para la zona euro, que crecerá un 0,7% en 2023 y un 1,2% en 2024 (una corrección de dos y tres décimas menos respecto a julio).

Para nuestro país, el FMI ha rebajado en tres décimas el crecimiento esperado en 2024, hasta el 1,7%, si bien mantiene su previsión para este año en el 2,5% y el país permanecerá entre las economías avanzadas que más crezcan. Este dato es interesante para el Gobierno porque España, a diferencia de otros de nuestro entorno con tejidos más industriales, tiene una estructura económica que le permite crear empleo a partir de incrementos del 1,2% del PIB, aunque es cierto que la situación está cambiando.

El sector inmobiliario español avanzará en paralelo a la economía

¿Y cómo va a ir desarrollándose el sector inmobiliario en 2024 que es lo que nos interesa? En paralelo a la marcha de la economía y con una demanda favorecida por las previsiones del Euríbor, el año, perdiendo de vista los grandes números del 2022, puede ser un año interesante para el sector residencial, con un crecimiento mantenido y que termine mejor de lo que empiece. Pero entraremos al detalle la semana próxima, que me han dicho que con cuatro folios aburro a las ovejas y no hacerlo es uno de mis buenos propósitos para este año que comienza.

Periodista económico

Eduardo Lizarraga

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