El mes de abril de 2025 ha marcado un nuevo hito en el mercado inmobiliario español. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de hipotecas constituidas sobre viviendas alcanzó las 39.176, lo que representa un crecimiento interanual del 14,4%, el mejor mes de abril desde el año 2010. El importe medio de estas hipotecas fue de 155.883 euros, con un incremento del 12,4% respecto al mismo mes del año anterior.
Este aumento llega en un contexto marcado por la cautela. Aunque las cifras indican un dinamismo en el mercado hipotecario, también reflejan la tensión de una demanda que sigue encontrando dificultades para acceder a una oferta limitada y sobrevalorada.
Las condiciones hipotecarias
En cuanto a las condiciones de contratación, el tipo de interés medio se situó en el 2,98%, con una duración media de 25 años. El 67,1% de las hipotecas se formalizaron a tipo fijo y el 32,9% a tipo variable. Resulta llamativo que el tipo de interés para las hipotecas variables fuese del 2,87%, mientras que el de las fijas alcanzó el 3,04%, reflejando un equilibrio que, sin embargo, podría cambiar ante los movimientos del euríbor.
Las hipotecas por comunidades autónomas
Todas las comunidades autónomas, salvo el País Vasco, registraron un aumento en el número de hipotecas firmadas en abril. Los incrementos más significativos se dieron en Extremadura (84,9%), Navarra (61,7%) y La Rioja (45,3%), lo que demuestra un crecimiento desigual del mercado hipotecario, con zonas de gran dinamismo frente a otras que mantienen una evolución plana.
En términos absolutos, las autonomías que registraron un mayor número de operaciones fueron Andalucía (7.738), Madrid (6.386), Cataluña (6.310) y Comunidad Valenciana (4.741). Todas ellas comparten una fuerte presión urbanística y una escasez de suelo disponible, lo que empuja los precios al alza y convierte la financiación hipotecaria en una necesidad para la mayoría de los compradores.
Datos de los cuatro primeros meses y previsiones para 2025
El acumulado de los cuatro primeros meses del año también es ilustrativo: se han formalizado un 17,3% más de hipotecas respecto al mismo periodo de 2024. El capital prestado creció un 33,5%, mientras que el importe medio de los préstamos aumentó un 13,8%. Estas cifras confirman una recuperación de la demanda tras un 2023 marcado por la incertidumbre y las restricciones crediticias.
Pese a la buena marcha del primer cuatrimestre, conviene matizar las previsiones para el segundo semestre de 2025. La desaceleración registrada en abril respecto a marzo (con una caída del 8,5% en número de hipotecas y del 9% en capital prestado) podría anticipar un freno temporal. La Semana Santa tuvo efecto en los datos mensuales, pero también empieza a pesar la persistente escasez de oferta y la dificultad de los hogares para asumir precios inflados.
Riesgos de adquirir vivienda en un mercado tensionado
Aunque el repunte de hipotecas pueda interpretarse como señal de salud del mercado, también encierra ciertos riesgos que conviene subrayar. Comprar en un momento de escasa oferta y precios al alza puede suponer:
- Un sobreendeudamiento para los hogares más vulnerables.
- Hipotecas contratadas en condiciones que hoy parecen estables, pero que podrían cambiar si el euríbor repunta.
- Dificultades para revender la vivienda en caso de caída del mercado.
El dato de que casi un 70% de las hipotecas se firmen a tipo fijo parece una estrategia prudente de los compradores, pero no soluciona el fondo del problema: la falta de vivienda asequible. Mientras la oferta siga contenida y no se reactive la promoción de vivienda pública o protegida, la presión sobre los precios continuará, y las hipotecas se convertirán en una herramienta imprescindible, pero potencialmente arriesgada.
Crecimiento hipotecario con incertidumbre
La subida del 14,4% en la firma de hipotecas en abril confirma la reactivación de la demanda, favorecida por una cierta estabilización de tipos y la necesidad de muchas familias de acceder a la propiedad. Sin embargo, la sobrevaloración del mercado, la falta de oferta estructural y la presión que soportan los hogares con menos capacidad adquisitiva, ponen en cuestión la sostenibilidad de esta tendencia.
El mercado hipotecario está vivo, pero también alerta. Y si bien el dato de abril es alentador, conviene leerlo con la prudencia que exige un sector donde demasiadas piezas siguen sin encajar.