Evolución favorable en el sector de la construcción

Tras la caída puntual registrada en abril, el consumo de cemento en España ha vuelto a mostrar signos de fortaleza, reflejando una tendencia positiva que acompaña a la recuperación del sector de la construcción. Según los últimos datos de la Estadística del Cemento, publicados por Oficemen, el mes de mayo de 2025 ha cerrado con un incremento del 6% en el consumo de cemento, alcanzando las 1.452.645 toneladas, lo que supone 82.237 toneladas más que en el mismo mes del año anterior.

Este dato, lejos de ser una excepción, consolida una evolución ascendente que se mantiene en los registros acumulados del año. En los cinco primeros meses de 2025, el consumo de cemento asciende a 6.325.101 toneladas, lo que representa un aumento del 5,1% respecto al mismo periodo de 2024. La tendencia también se refleja en los datos interanuales: en el periodo junio 2024 – mayo 2025, el consumo total acumulado se sitúa en 15.205.394 toneladas, con un crecimiento del 6,5%.

Este comportamiento reafirma las previsiones optimistas planteadas por el sector a principios de año. Como ha señalado el director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza, «el consumo de cemento continúa con valores en positivo, en la senda que ya adelantamos al inicio de este ejercicio. Los principales indicadores del sector de la construcción muestran una evolución favorable». Entre ellos destaca especialmente la edificación residencial, que registra un crecimiento del 19,4% en el primer trimestre de 2025, con más de 36.000 viviendas visadas.

Un termómetro de la actividad residencial

El consumo de cemento es uno de los indicadores más fiables para anticipar la salud del sector de la construcción residencial, ya que está directamente vinculado al inicio de nuevas obras y proyectos. El aumento de las viviendas visadas en el primer trimestre del año confirma que la inversión en vivienda se mantiene sólida, pese al endurecimiento de las condiciones hipotecarias y a la persistente incertidumbre sobre el euríbor.

Si bien la construcción pública tiene un peso importante en las cifras globales, es la vivienda de promoción privada la que está tirando del carro en muchas provincias. Especialmente relevante es la dinámica en zonas costeras y áreas metropolitanas, donde la demanda de obra nueva sigue al alza, empujada por compradores nacionales y extranjeros, así como por el segmento de segunda residencia.

Los datos de consumo también reflejan un repunte en las actividades de rehabilitación y reforma, otro nicho en crecimiento que también consume cemento, especialmente en fases de demolición parcial y cimentación.

Las exportaciones caen un 20%

Retroceso del mercado exterior en un contexto internacional incierto

En contraposición al buen momento del mercado interno, el comportamiento del mercado exterior está siendo mucho menos favorable. Las exportaciones de cemento y clínker cayeron un 20% en mayo de 2025, alcanzando un volumen de 395.652 toneladas, lo que supone 99.172 toneladas menos que en mayo de 2024. Esta caída ha sido calificada como significativa por los actores del sector, que apuntan a una combinación de factores logísticos, geopolíticos y de competencia internacional como causa principal.

En términos acumulados, las exportaciones también muestran una desaceleración: durante los cinco primeros meses del año, las ventas en el exterior suman 1.892.346 toneladas, un 5,9% menos que en el mismo periodo del año anterior. La tendencia también se mantiene en los datos interanuales: en los últimos 12 meses, las exportaciones han caído un 1,6%, situándose en 4.803.238 toneladas, con una pérdida de 76.331 toneladas respecto al ciclo anterior.

Factores que lastran las exportaciones

Las razones que explican este retroceso son múltiples:

  • Encarecimiento del transporte marítimo, especialmente en rutas hacia África y América Latina.

  • Competencia creciente de mercados asiáticos, con productos más baratos.

  • Retrasos en licitaciones y obras internacionales, muchos de ellos vinculados a conflictos bélicos o tensiones políticas.

  • Apreciación del euro frente al dólar, que encarece las exportaciones frente a mercados dolarizados.

Este escenario deja clara una dualidad en el sector cementero español: mientras que el consumo interno crece impulsado por la construcción residencial, las exportaciones pierden fuerza en un entorno exterior volátil y poco predecible.

El cemento como barómetro económico

Implicaciones para el sector inmobiliario y de la vivienda

El repunte en el consumo de cemento y el crecimiento del número de viviendas visadas están íntimamente relacionados. El dinamismo de la construcción residencial es una señal de confianza de los promotores inmobiliarios en la demanda futura, a pesar de los desafíos persistentes: tipos de interés elevados, problemas de acceso a la vivienda y ralentización de la compraventa en el mercado de segunda mano.

La buena marcha de la obra nueva puede ayudar a corregir parcialmente la escasez de oferta en muchas ciudades, donde los precios continúan presionando al alza. No obstante, si no se acompaña de reformas estructurales (agilización de licencias, liberación de suelo, impulso a la vivienda protegida), el volumen de obra nueva podría resultar insuficiente para frenar la escalada de precios.

También hay que considerar que el aumento en el consumo de cemento podría presionar los costes de construcción, especialmente si se combina con encarecimientos en otros materiales o en la energía. Esto podría trasladarse a los precios finales de venta, dificultando aún más el acceso a la vivienda para amplias capas de la población.

¿Hasta cuándo crecerá el consumo de cemento?

Las previsiones a corto plazo para el consumo de cemento son moderadamente optimistas. El crecimiento acumulado del 6,5% en el año móvil sugiere que 2025 podría cerrarse con una tasa de crecimiento superior a la registrada en 2024 (3%), siempre que se mantengan las dinámicas actuales de visado de obra nueva y se estabilicen los costes de financiación.

Sin embargo, existen riesgos que podrían ralentizar la actividad en el segundo semestre del año:

  • Una nueva subida del euríbor o un retraso en la esperada bajada de tipos del BCE.

  • Mayor endurecimiento del acceso al crédito promotor.

  • Escasez de mano de obra cualificada en determinadas zonas.

  • Incremento en los precios de materiales clave, como acero, vidrio o hormigón.

En cuanto al mercado exterior, no se esperan grandes recuperaciones a corto plazo, dado que los problemas estructurales mencionados no tienen una solución inmediata. Es posible que las exportaciones sigan cayendo en lo que queda de año, aunque con descensos más moderados si se estabiliza la demanda internacional.

Un sector fuerte por dentro, frágil hacia fuera

El sector cementero español vive una realidad bifronte. Por un lado, el mercado doméstico muestra signos de vigor, empujado por la vivienda nueva y la reactivación de la construcción. Por otro, la caída de las exportaciones alerta sobre la pérdida de competitividad internacional, algo que podría impactar en los márgenes de los productores si la situación persiste.

En el ámbito de la vivienda, el crecimiento del consumo de cemento refuerza la idea de que la obra nueva sigue activa, aunque bajo presión. El reto sigue siendo lograr que esta producción no solo crezca, sino que responda a la necesidad real de vivienda asequible y accesible, el gran talón de Aquiles del mercado español.