La preocupación por el tensionado mercado de la vivienda en Alicante ya no es una percepción subjetiva, sino una realidad respaldada por los datos. Las últimas conclusiones del análisis Metrovacesa R3search sitúan a la provincia como uno de los territorios con mayor presión residencial de España. No se trata de un fenómeno puntual vinculado a un ciclo económico concreto, sino de un desequilibrio estructural entre oferta y demanda que se arrastra desde hace años y que afecta especialmente a jóvenes, familias con ingresos medios y trabajadores con salarios ajustados.

Alicante ha superado los 829.000 hogares tras incorporar más de 16.000 nuevas familias en el último año, lo que supone un crecimiento del 2% anual, uno de los más elevados del país. Este aumento se apoya en un saldo migratorio extraordinario de 43.000 personas en doce meses y más de 162.000 nuevos residentes internacionales desde 2021. A esta presión demográfica se suma un dato determinante: más del 40% del parque residencial es vivienda secundaria, lo que reduce drásticamente la oferta efectiva destinada a residencia habitual.

Un problema estructural con difícil solución a corto plazo

El principal riesgo no es solo el aumento de precios, sino la consolidación de un problema estructural con difícil solución a corto plazo. En los últimos cuatro años se han creado 32.645 hogares más de los que se han visado viviendas. Aunque en el último ejercicio se iniciaron 9.300 nuevas viviendas —un 29,6% por encima de la media reciente—, el ritmo sigue siendo insuficiente frente a las 16.000 nuevas familias formadas en el mismo periodo.

El resultado es un mercado cada vez más inaccesible para quienes dependen de financiación hipotecaria o ingresos laborales estables. El precio medio ya alcanza los 2.703 euros por metro cuadrado, con un crecimiento interanual del 14,4% y una subida acumulada cercana al 80% desde 2019, muy por encima del avance de las rentas salariales. Esta brecha golpea con especial dureza a los jóvenes, que ven cómo el acceso a la primera vivienda se retrasa o directamente se convierte en inalcanzable.

Presión demográfica y segunda residencia

La combinación de fuerte atracción migratoria, demanda internacional y elevado peso de segunda residencia explica buena parte de la tensión. Alicante no solo compite como mercado residencial habitual, sino también como destino turístico y de inversión extranjera. Esta doble condición incrementa la competencia por el mismo stock de viviendas y empuja al alza los precios tanto en compraventa como en alquiler.

Los principales focos tensionados se concentran en municipios como Benidorm, Torrevieja, Orihuela Costa, Santa Pola, Calpe, Altea, Jávea o Denia, donde la presión turística y residencial internacional es especialmente intensa. En estas zonas, el acceso a vivienda habitual para trabajadores locales se ha convertido en uno de los mayores retos sociales.

Poco suelo urbanizable y obra nueva cara e insuficiente

Otro factor determinante es la escasez de suelo urbanizable y su elevado precio, lo que encarece automáticamente las promociones. Aunque se están desarrollando muchas promociones de obra nueva, estas resultan en muchos casos caras e insuficientes para cubrir la demanda estructural. La mayor parte de las 55.000 compraventas registradas en el último año corresponden a vivienda usada, lo que evidencia que la oferta nueva no logra equilibrar el mercado.

El problema no es financiero —solo el 42% de las operaciones se formalizan con hipoteca, por debajo de la media nacional— sino de acceso real a precios compatibles con salarios medios. La presión no responde a una burbuja crediticia, sino a una falta crónica de oferta.

En este contexto, la solución no puede limitarse a la iniciativa privada. La obra pública y la ampliación del parque de vivienda asequible se perfilan como herramientas imprescindibles si se quiere evitar que Alicante consolide un modelo residencial excluyente. Incrementar la oferta en alquiler protegido, agilizar el desarrollo de suelo y coordinar políticas urbanísticas serán claves para aliviar la tensión.

La situación exige una lectura estructural del mercado. Alicante sigue siendo una provincia dinámica, atractiva y con gran capacidad económica, pero sin una planificación que aumente de forma sostenida la oferta residencial, la preocupación por el tensionado mercado de la vivienda en Alicante continuará creciendo, especialmente entre quienes más difícil lo tienen para acceder a un hogar propio.