La guerra tiene consecuencias. No solo en vidas humanas, en desplazados, en destrucción. También en hipotecas, en cuotas mensuales, en sueños de acceder a una vivienda que ya de por sí se han convertido para millones de españoles en algo parecido a una quimera. El conflicto iniciado por Trump y Netanyahu en Oriente Próximo está tensionando los mercados financieros de una forma que ya se nota en los bolsillos de los hipotecados españoles, y que amenaza con hacerse notar mucho más en los próximos meses. El euríbor ha vuelto a despertar, y con él, una nueva oleada de encarecimiento hipotecario que llega en el peor momento posible para una sociedad que ya estaba al límite.

Conforme la guerra se enquiste se anticipa un empeoramiento de las condiciones hipotecarias

El mecanismo es tan sencillo como cruel. El conflicto bélico dispara el precio de la energía. El precio de la energía alimenta la inflación. La inflación obliga a los bancos centrales a plantearse subidas de tipos. Y las subidas de tipos se traducen, inevitablemente, en hipotecas más caras para familias que ya estaban pagando precios de vivienda históricamente desorbitados. La reunión del Banco Central Europeo no trajo ninguna sorpresa: los tipos se mantienen por ahora, pero nadie en el mercado interpreta ese silencio como una buena noticia. Es simplemente que todavía es demasiado pronto para calibrar el alcance real del golpe inflacionario, y que la deuda de varios países europeos es demasiado elevada como para andar con experimentos monetarios a la ligera. La calma es provisional. Los mercados ya lo saben, y por eso los swaps de tipos de interés llevan semanas moviéndose al alza.

El euríbor ya se encuentra en franco avance hacia el 3%

El euríbor a doce meses en marzo está con una tasa media provisional del 2,407%, superando tanto el dato de febrero, que se situaba en el 2,221%, como el de marzo del año pasado, que fue del 2,398%. Es decir: por primera vez en casi dos años, el índice de referencia hipotecario más utilizado en España cierra un mes por encima del mismo mes del año anterior. Eso tiene un nombre: cambio de tendencia. Y aunque los analistas se esfuerzan en recordar que el impacto inmediato sobre las cuotas será moderado, nadie en el sector descarta que ese 2,4% de hoy sea el punto de partida de una senda alcista que lleve al euríbor de vuelta hacia el entorno del 3%. Una hipoteca media de 150.000 euros subirá apenas 9 euros al año con este repunte. Una de 300.000 euros, unos 24 euros. Cifras manejables hoy, sí. Pero la pregunta no es qué pasa hoy, sino qué pasa si el euríbor sigue escalando trimestre a trimestre mientras la inflación energética no da tregua.

¿Cuál será el comportamiento de las hipotecas variables en marzo de 2026?

Las hipotecas variables que se revisen en marzo de 2026 experimentarán, por primera vez desde abril de 2024, un encarecimiento de sus cuotas. No será dramático en términos absolutos para la mayoría, pero es una señal inequívoca de que el ciclo de alivio ha terminado. Quienes tengan revisión semestral o anual próximamente harían bien en no esperar: hacer números ahora, explorar si una subrogación o un cambio a tipo fijo tiene sentido, y no quedarse paralizados esperando a ver si el euríbor vuelve a bajar. Los expertos son claros: en el entorno actual, la prudencia manda.

Los bancos ya están encareciendo las hipotecas fijas

Y no es solo el euríbor. Los grandes bancos llevan semanas subiendo los tipos de sus hipotecas fijas y mixtas, aprovechando precisamente la incertidumbre para recomponer márgenes. Las hipotecas fijas ya presentan un TIN de entre el 2,6% y el 3,2% en las mejores condiciones, con una TAE que supera el 3,3% en todos los casos. Las mixtas, con periodos fijos de entre 3 y 5 años, parten ya del 1,6%, y para plazos fijos de diez años el interés arranca en el 2,8%. Unas cifras que podrían quedarse cortas si la situación geopolítica y macroeconómica continúa deteriorándose. El consejo unánime de los analistas para quienes estén en proceso de compra es acelerar: una diferencia de semanas en la firma puede suponer miles de euros de ahorro a lo largo de la vida del préstamo.

Una vivienda cada vez más inasequible

Y aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente indignante. Porque el problema de los tipos de interés, con ser real, es casi anecdótico frente al verdadero elefante en la habitación: el precio de la vivienda en España ha subido un 12,7% en un solo año, el mayor incremento de la serie histórica, y las previsiones apuntan a que en 2026 los repuntes podrían volver a ser de dos dígitos. En las zonas tensionadas, los pisos cuestan el doble que hace tres años. Ni las clases medias ni las medias-altas pueden permitirse una vivienda por encima de los 500.000 euros. No hay sueldo que aguante una hipoteca así a treinta años, y los bancos, si hacen bien su trabajo, tampoco deberían concederla.

Una clase política que no sirve para una sociedad qur necesita soluciones

El resultado es una sociedad bloqueada, en la que millones de españoles —especialmente jóvenes— ven cómo comprar una vivienda se aleja a velocidad de crucero mientras sus salarios permanecen estancados. Y en medio de todo esto, la clase política española sigue sin sentarse de verdad a resolver el problema. No por incapacidad, sino por ideología. Porque para unos, intervenir el mercado es un sacrilegio. Para otros, facilitar la construcción de nueva oferta es entregar el territorio al capital. Y mientras unos y otros se enzarzan en debates que llevan años sin producir ni una sola solución estructural, el precio del metro cuadrado sigue subiendo, el euríbor retoma su escalada y las familias españolas pagan la factura de una guerra que no han provocado y de una clase dirigente que no está a la altura.