La actividad tasadora en España cerró 2025 con registros históricos. Según los datos de la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV), el volumen total de tasaciones alcanzó los 450.000 millones de euros, lo que supone un incremento interanual del 10,6% respecto al ejercicio anterior. Se trata del nivel más alto registrado desde que existe esta estadística. El número de valoraciones se mantuvo prácticamente estable, con 1.040.000 tasaciones realizadas a lo largo del año, aunque con un ligero descenso del 1,43% frente a 2024. Este comportamiento refleja un mercado que crece en valor pero no necesariamente en volumen de operaciones, consolidando una tendencia de mayor peso económico por cada tasación realizada.

El contexto que explica estos resultados es el del propio mercado inmobiliario español durante 2025: un año de intensa actividad tanto en compraventas como en la firma de nuevas hipotecas, con una demanda sostenida y precios al alza en las principales áreas urbanas. La tasación, en tanto que herramienta esencial para la concesión de crédito hipotecario, recoge de forma directa ese dinamismo y actúa como termómetro fiable del estado del sector.

El segmento hipotecario alcanza cifras récord y ya representa el 66% del total

El motor principal del crecimiento durante 2025 fue, con diferencia, la actividad tasadora vinculada al crédito hipotecario. En total se realizaron cerca de 690.000 tasaciones con finalidad hipotecaria, lo que representa un aumento del 8,18% respecto al año anterior y constituye el máximo histórico de la serie. En términos económicos, el volumen asociado superó por primera vez los 300.000 millones de euros, con un crecimiento interanual del 15,58%. Como resultado, el segmento hipotecario concentra ya el 66% de toda la actividad tasadora, también en niveles máximos.

En el lado opuesto, las tasaciones con finalidades contables continuaron la tendencia descendente iniciada en 2023, situándose en torno a las 274.000 valoraciones, en línea con los niveles de 2018. La brecha entre ambos segmentos se amplía, y el protagonismo de la hipoteca como palanca de la tasación es ya indiscutible.

El valor medio de la vivienda se dispara más de un 13% y supera los 268.000 euros

El segmento residencial volvió a situarse como el principal impulsor de la actividad tasadora. En 2025 se superaron por primera vez las 700.000 tasaciones de vivienda, con un incremento interanual del 4,25%. Dentro de este segmento, las tasaciones hipotecarias de vivienda crecieron un 10,17%, superando también por primera vez las 500.000 valoraciones. El importe total tasado en vivienda rozó los 190.000 millones de euros, de los cuales aproximadamente 140.000 millones correspondieron a tasaciones hipotecarias, con incrementos interanuales del 18% y el 23%, respectivamente.

El dato que mejor resume la presión del mercado es el del valor medio: el importe medio por tasación de vivienda alcanzó los 268.000 euros en 2025, con un incremento del 13,37%, el nivel más alto desde que la AEV dispone de registros. En el caso de las tasaciones con finalidad hipotecaria, la media ascendió a 277.000 euros por vivienda, con un crecimiento del 12% respecto al ejercicio anterior. Estas cifras reflejan tanto la dinámica alcista del mercado como posibles cambios en la tipología y características de los inmuebles valorados, con mayor presencia de viviendas de mayor superficie o ubicadas en zonas de alta demanda.

La actividad promotora muestra señales de reactivación, con un aumento cercano al 40% en tasaciones de obra nueva

Uno de los datos más llamativos del informe es el comportamiento de las tasaciones vinculadas a promociones de obra nueva, que crecieron cerca de un 40% respecto al año anterior, hasta alcanzar las 13.300 valoraciones. Estas cifras constituyen el máximo histórico de la serie, si bien hay que tener en cuenta que esta arranca en 2014, en un contexto de bajísima actividad promotora tras la crisis financiera. De las 13.300 tasaciones, 12.900 correspondieron a finalidad hipotecaria.

Sin embargo, el importe medio por tasación en este segmento descendió un 15%, situándose en torno a 1,48 millones de euros, lo que apuntaría a una mayor presencia de promociones de tamaño medio o pequeño. Un mercado en expansión, sí, pero todavía prudente en escala. La rehabilitación, por su parte, se mantuvo estable, con importes medios en torno a los 6,2 millones de euros por actuación, en niveles similares a los registrados tras la pandemia.

Madrid y País Vasco registran crecimiento, en contraste con los descensos del interior peninsular

La evolución territorial de la actividad tasadora en 2025 muestra una tendencia inequívoca hacia la concentración en los principales núcleos urbanos. Madrid y el País Vasco destacaron como las únicas comunidades con un claro crecimiento, en torno al 2,5%, mientras que el interior peninsular registró descensos significativos de entre el 6% y el 8% en comunidades como Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja y Murcia. El resto del arco mediterráneo y Andalucía mantuvieron niveles de actividad similares a los de 2024.

El análisis por tamaño de municipio resulta igualmente revelador: los de mayor tamaño incrementaron su actividad hasta un 10%, mientras que los de menos de 100.000 habitantes registraron una caída del 7%. Esta divergencia evidencia una creciente concentración del mercado en las zonas con mayor dinamismo económico y mayor tensión residencial. En términos de importe medio de la vivienda, el crecimiento fue generalizado, con especial intensidad en los archipiélagos, la zona mediterránea y Madrid y la Comunidad Valenciana, estos dos últimos con incrementos en torno al 17%.

Las sociedades de tasación integradas en la AEV reflejaron también esta evolución positiva, con una facturación conjunta de 318,3 millones de euros, un 7,9% más que en 2024, recogiendo exclusivamente la actividad desarrollada en España dentro del ámbito regulado.

Las previsiones en la actividad tasadora para este año

El secretario general de la AEV, Jorge Dolç, resumió el ejercicio destacando el «fuerte dinamismo de la tasación hipotecaria residencial» como principal motor del sector, junto a las primeras señales de recuperación en la actividad promotora y la creciente concentración del mercado en áreas urbanas. Dolç subrayó también el papel estructural del sistema tasador en la estabilidad del sistema financiero, defendiendo un modelo basado en sociedades con solvencia técnica y tasadores con profundo conocimiento del territorio.

De cara a 2026, el sector afronta el ejercicio desde una posición de fortaleza, aunque con interrogantes de fondo: la evolución de los tipos de interés, la capacidad de la obra nueva para responder a la demanda y la posible moderación en el ritmo de subida de precios en los mercados más tensionados serán factores determinantes. Si la dinámica hipotecaria se mantiene y la promoción continúa su recuperación, el sector tasador tiene margen para sostener o incluso superar los registros de 2025. Lo que parece claro es que el mapa de la actividad se seguirá dibujando desde las grandes ciudades hacia afuera, con el interior peninsular en una posición cada vez más periférica dentro del mercado inmobiliario nacional.