La banca española endurece los criterios de concesión de préstamosen el arranque de 2026
Los datos de la Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco de España correspondientes al primer trimestre de 2026 dibujan un escenario de mayor restricción crediticia. Las entidades financieras han apretado las condiciones para acceder al crédito, tanto en los préstamos a hogares —para compra de vivienda y para consumo— como, de forma algo más intensa, en la financiación a empresas. El endurecimiento no ha pillado del todo por sorpresa: en el segmento hipotecario, los bancos actuaron básicamente conforme a lo que preveían hace tres meses. Sin embargo, en el resto de segmentos el deterioro ha sido más acusado de lo esperado, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, con el conflicto de Oriente Medio como telón de fondo durante todo el periodo analizado.
Se percibe un incremento del riesgo crediticio
Una de las señales más reveladoras del informe es el aumento, aunque moderado, del porcentaje de solicitudes rechazadas. Este incremento se ha producido tanto en la financiación a empresas como en los préstamos hipotecarios a particulares, mientras que en el crédito al consumo la tasa de denegación se ha mantenido estable. No es un dato menor: cuando los bancos empiezan a cerrar más puertas, suele ser porque perciben que el riesgo del solicitante ha crecido, o porque su propia tolerancia al riesgo se ha reducido. En este caso, ambas cosas están ocurriendo simultáneamente.
¿En qué consiste este endurecimiento de los criterios?
El endurecimiento no se limita a rechazar más solicitudes. Las condiciones aplicadas a los nuevos préstamos hipotecarios también se han tensado: los bancos han subido los tipos de interés y han ampliado los márgenes, tanto en los préstamos ordinarios como en los clasificados como de mayor riesgo. La causa declarada por las propias entidades es el aumento de los riesgos percibidos. En los préstamos para consumo y en la financiación empresarial, las condiciones generales se han mantenido sin cambios significativos, aunque en el crédito al consumo sí se ha registrado una ligera reducción de los plazos de vencimiento. Dicho de otro modo: los bancos no solo están siendo más selectivos con a quién prestan, sino también más exigentes con las condiciones del propio préstamo.
Se constata una reducción de la demanda
Junto al endurecimiento de la oferta, el informe detecta caídas moderadas en la demanda de crédito en los tres segmentos analizados. En la financiación empresarial, el descenso ha afectado principalmente a las pymes —las grandes empresas han mantenido estable su demanda— y se ha concentrado en los plazos más largos. Las razones que apuntan los bancos son dos: menores inversiones en capital fijo y una reducción de las operaciones de fusión y reestructuración. En el caso de los hogares, el factor explicativo principal es el nivel todavía elevado de los tipos de interés, al que se suma, en el crédito al consumo, una menor confianza de los consumidores. La evolución de la demanda ha resultado, en todos los casos, más negativa de lo que los propios bancos preveían, lo que apunta a que la incertidumbre geopolítica está actuando como un freno adicional no suficientemente anticipado.
Las titulizaciones continúan siendo una actividad importante
Esta edición de la encuesta incorporó por primera vez una pregunta específica sobre las operaciones de titulización, y los resultados son significativos: el 66% de las entidades encuestadas considera que estas operaciones son importantes o muy importantes para su actividad. Las titulizaciones con transferencia significativa de riesgo —tanto tradicionales como sintéticas— son las más utilizadas. El motivo principal que esgrimen los bancos para recurrir a ellas es liberar capital regulatorio con el fin de poder conceder nuevos préstamos; en segundo plano aparecen la gestión del riesgo de crédito, la mejora de la posición de liquidez y el acceso a financiación. Los principales compradores de estos activos son fondos de inversión privados, aseguradoras, fondos de pensiones e instituciones supranacionales. Y el impacto sobre la política crediticia ha sido, en los últimos doce meses, ligeramente expansivo en el segmento de consumo: una relajación marginal en los criterios y un leve aumento de los volúmenes concedidos.
Las expectativas geopolíticas como parte del problema
El conflicto de Oriente Medio y la escalada de tensiones internacionales han dejado una huella clara en este informe. La mayoría de los bancos encuestados declara no haber modificado todavía sus criterios de concesión por este motivo —aunque alguno sí lo ha hecho en la financiación empresarial—, pero todos afirman que han intensificado la monitorización de los sectores más expuestos: industria intensiva en energía, transporte y algunos subsectores agroalimentarios. En cuanto a la demanda, el impacto es aún limitado, aunque algunas entidades reconocen que ciertos sectores ya lo están notando. La clave está en lo que viene: casi todos los bancos anticipan que, si las tensiones se prolongan o se intensifican, el efecto sobre tanto la oferta como la demanda de crédito podría ser considerablemente más fuerte en los próximos meses.
Previsiones para el segundo trimestre y el resto del año
Las perspectivas que manejan las entidades financieras para el segundo trimestre de 2026 no invitan al optimismo. Los bancos esperan una prolongación e intensificación del endurecimiento de los criterios de concesión y un nuevo descenso de la demanda, afectando esta vez a todos los segmentos sin excepción. En cuanto a las condiciones de acceso a la financiación mayorista —que ya empeoraron en el primer trimestre, especialmente en los mercados de renta fija a largo plazo—, los bancos anticipan un deterioro adicional y más pronunciado entre abril y junio. La única nota algo más positiva llega desde la política monetaria del BCE: las entidades esperan que las decisiones sobre tipos de interés oficiales tengan un impacto moderadamente positivo sobre su rentabilidad en los próximos seis meses, gracias a márgenes unitarios algo más amplios, aunque ese efecto quedaría parcialmente compensado por la menor actividad crediticia y por una ligera caída en otros ingresos. En conjunto, el sector bancario español afronta el resto del año con cautela creciente y con la vista puesta en una geopolítica que, hasta ahora, ha complicado más las previsiones de lo que nadie esperaba a principios de año.