Pues ya está. Terminamos mayo con sus pájaros y sus flores, sus altibajos de temperatura y de euríbor. En mes que debiera ser primaveral pero que tiene a las temperaturas subiendo igual que el índice hipotecario mayoritario. También se ha caracterizado por no tener reunión del BCE, lo cual nos ha dejado sin referencias. Y más teniendo en cuenta que los miembros del Consejo de Gobierno del BCE han estado muy calladitos, demasiado diría yo, probablemente porque no tienen ni idea de hacia dónde van las cosas y la mejor manera de no meter la pata es no decir nada.
El caso es que terminamos el mes con una fuerte subida: el índice de referencia más utilizado en las hipotecas sube 43 milésimas hasta situarse en el 2,804%, su nivel más alto desde septiembre de 2024. La media provisional de mayo de 2026 queda, por tanto, en el 2,804%, lo que supone una pequeña subida respecto al mes anterior y una más pronunciada si miramos hace doce meses: en mayo de 2025 estaba en el 2,081%.
¿Cómo afecta el índice de mayo a las hipotecas variables?
Con esa media del 2,804%, el golpe ya se empieza a notar en los recibos. Para una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1%, quien tenga revisión semestral pasará de pagar 853,36 euros al mes a pagar 900,61 euros, es decir, 47,30 euros más cada mes. Si la revisión es anual, el incremento sube hasta los 58 euros mensuales.
Pero si el préstamo es de 300.000 euros, la cosa se complica: la cuota mensual puede encarecerse hasta 120 euros al mes, lo que se traduce en unos 1.400 euros más al año. Que se lo digan a las familias que firmaron su hipoteca en los años de tipos bajos pensando que aquello iba a durar para siempre.
Además, comparado con mayo del año pasado, el euríbor escala ocho décimas, lo que se traduce en un aumento medio de las cuotas mensuales en función del importe del préstamo, el tipo de interés aplicado y los años amortizados. Lo que está claro es que mayo firma la tercera subida consecutiva del índice y que el panorama a corto plazo no invita precisamente al optimismo.
El 11 de junio hay reunión del BCE
El Consejo de Gobierno del BCE celebra sus reuniones de política monetaria aproximadamente cada seis semanas, normalmente en jueves. La próxima tendrá lugar el 11 de junio en Fráncfort, y, como ocurre en marzo, junio, septiembre y diciembre, irá acompañada de las proyecciones macroeconómicas actualizadas.
El mercado da por hecha una subida de tipos de 25 puntos básicos, lo que dejaría el precio del dinero en el 2,25%. Si eso ocurre, el euríbor podría mantenerse estable en torno a los niveles actuales o incluso superar la barrera del 3% durante el verano. Todo depende, claro, de cómo evolucione el conflicto en Oriente Medio.
La influencia de la inflación y la guerra de Irán
Desde febrero, justo antes de que estallara la guerra en Irán, el euríbor ha repuntado seis décimas. Las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte del BCE para contener la escalada de la inflación han sido el combustible de ese repunte. En las últimas sesiones, sin embargo, el indicador se ha moderado ante la esperanza de que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo de paz, llegando a moverse en torno al 2,7% en tasa diaria después de haber rozado el 2,9%.
Aunque se produjera esa tregua, los analistas no esperan que el euríbor regrese a niveles previos al conflicto. Desde Ebury, la fintech de Banco Santander especializada en pagos internacionales y divisas, advierten de que el BCE subirá tipos en junio «para cubrirse las espaldas» y evitar que el encarecimiento de la energía se extienda al resto de la economía generando efectos de segunda ronda, como una aceleración del crecimiento salarial.
Las previsiones para el resto del año
El panorama más allá de junio es, en palabras de los propios analistas, «algo más difuso». Si los precios del petróleo se mantienen por encima de los 90 dólares por barril de forma continuada, es probable que haya una segunda subida de tipos en la eurozona y que el euríbor se mantenga en niveles similares o ligeramente más altos. Sin embargo, si prospera un acuerdo de paz y se reanuda el flujo del Estrecho de Ormuz, al menos parcialmente, las expectativas de esa segunda subida se reducirían y el euríbor podría cerrar el año por debajo de las cotas actuales, aunque sin recuperar los niveles anteriores al conflicto.
El Panel de Funcas, por su parte, mantiene que el indicador hipotecario acabará 2026 con una media cercana al 2,8% y apunta a una leve moderación de cara a 2027, con una media del 2,52% en el último trimestre.
Mientras tanto, el Gobierno estudia la posibilidad de buscar alternativas a los índices de referencia que usa el sector financiero para los créditos a tipo variable. La iniciativa ya fue impulsada por Sumar mediante una proposición no de ley que el Congreso tumbó a finales de abril, con el voto en contra del PSOE, el PP y Vox. Ahora, la Secretaría General del Tesoro ha incluido la pregunta en una consulta pública sobre transparencia bancaria que estará abierta hasta el 19 de junio: ¿Considera necesario modificar el listado de índices de referencia oficiales?
Alguien, al menos, está preguntando. Aunque a estas alturas ya sabemos que preguntar no es lo mismo que hacer.