El mercado inmobiliario español encadenó en abril un nuevo mes de retroceso, confirmando que la desaceleración que arrastra desde finales del año pasado no es un episodio pasajero, sino una tendencia que se consolida mes a mes. Según los datos del Centro de Información Estadística del Notariado, la compraventa de viviendas se desplomó un 10,2% interanual, hasta sumar 57.755 operaciones, mientras que el precio medio del metro cuadrado siguió su particular escalada y se anotó una subida del 9,4%. Una combinación que resulta, cuando menos, incómoda: menos compradores logrando cerrar una operación, pero pagando cada vez más por ella.

La paradoja no es nueva, pero en abril se hace más evidente que nunca. El mercado se está ajustando por el lado de la demanda —probablemente lastrada por unos precios que muchos hogares ya no pueden permitirse— sin que ese ajuste se traslade, ni de lejos, a los precios. La оferta sigue sin dar respuesta suficiente y eso mantiene la presión alcista pese a que cada vez se firman menos escrituras.

La moderación se agudiza por cuarto mes consecutivo

Lo de abril no es un dato aislado. Es ya el cuarto mes consecutivo en el que las compraventas retroceden, y el segundo en lo que va de 2026 en el que la caída alcanza los dos dígitos, solo por detrás de enero, cuando el desplome llegó al 11,5%. La serie de caídas arrancó en octubre de 2025 (-1,9%) y desde entonces no ha habido tregua: noviembre (-2,4%), diciembre (-1%), enero (-11,4%), febrero (-7,7%), marzo (-4,7%) y, ahora, abril (-10,2%).

El patrón resulta difícil de ignorar: lo que en otoño parecía una simple moderación tras un año especialmente dinámico se ha transformado en una corrección sostenida que ya dura más de medio año. Y con el verano de por medio, la gran incógnita sigue siendo qué ocurrirá quien llegue septiembre, cuando históricamente se reactiva la actividad económica y, con ella, las decisiones de compra que muchas familias aparcan durante los meses estivales.

Las compraventas por tipos de vivienda

Por tipología, ningún segmento se libra del frenazo. Las operaciones sobre pisos cayeron un 11,8% interanual, hasta las 43.130 unidades, mientras que las viviendas unifamiliares registraron un descenso más contenido, del 5%, hasta las 14.625 transacciones. La diferencia no es menor: los pisos, que representan el grueso del mercado urbano, están sufriendo con más intensidad el ajuste, posiblemente porque concentran buena parte de la demanda más sensible al precio y a las condiciones de financiación.

La compraventa por Comunidades Autónomas

El retroceso fue prácticamente generalizado: 15 de las 17 comunidades autónomas registraron caídas, y solo dos —Castilla-La Mancha (0,7%) y Extremadura (1,2%)— consiguieron cerrar abril en positivo. Los descensos más severos se concentraron en Galicia (-23%), Cantabria (-21,7%) e Islas Baleares (-17,1%), seguidas de cerca por la Comunidad Valenciana (-15,5%), Aragón (-12,9%), La Rioja (-12,4%), Madrid (-11,3%) y Cataluña (-10,2%). Otras regiones, como Murcia, Asturias, País Vasco, Andalucía, Canarias, Navarra o Castilla y León, también cerraron en números rojos, aunque con caídas por debajo de la media nacional.

El precio sigue subiendo

Mientras las operaciones se hunden, los precios siguen sin inmutarse. El metro cuadrado se situó en abril en 2.046 euros, un 9,4% más que un año antes y el segundo dato más alto de toda la serie histórica del Notariado, solo superado por los 2.067 euros/m² de enero. Son ya 33 meses consecutivos de subidas ininterrumpidas. Por tipología, los pisos lideraron el encarecimiento, con un 12,2% interanual hasta los 2.391 euros/m², frente al 3,4% de las viviendas unifamiliares.

A nivel territorial, las subidas fueron la norma en 16 de las 17 comunidades, con Asturias (24,2%) y La Rioja (19,8%) a la cabeza, seguidas de Castilla-La Mancha (17,6%), la Comunidad Valenciana (16,2%) y Extremadura (12,7%). Navarra fue la única excepción, con un descenso del 3,9%, una circunstancia que contrasta con el resto del mapa y que merece seguimiento en los próximos meses.

Las hipotecas también ceden en abril

La financiación tampoco escapó al frenazo. Los préstamos hipotecarios para adquisición de vivienda cayeron un 6,3% interanual, hasta las 32.084 operaciones, después de haber repuntado en febrero y marzo. Solo Cataluña (4,8%) y Castilla-La Mancha (0,4%) lograron crecer; en el resto del país, las caídas más pronunciadas se registraron en Cantabria (-27,1%), Navarra (-20,7%) y Galicia (-18,8%).

Lo que no para de crecer, en cambio, es el importe medio de cada hipoteca, que repuntó un 5,9% hasta los 181.533 euros, reflejo directo del encarecimiento de la vivienda. El porcentaje de compras financiadas mediante préstamo se situó en el 55,6%, con un nivel medio de financiación del 72,4% sobre el precio total. Por su parte, la constitución de nuevas sociedades —un indicador que suele anticipar inversión inmobiliaria— retrocedió un 4,5% interanual, con caídas especialmente marcadas en Navarra (-21%), Galicia (-18,6%) y Castilla y León (-18,1%).

Con estos datos sobre la mesa, el mercado inmobiliario afronta el verano instalado en una desaceleración que ya empieza a parecer estructural. La pregunta no es ya si septiembre traerá un repunte, sino si ese eventual repunte logrará compensar siete meses consecutivos de retrocesos sin que los precios den ninguna señal de respiro.