Y si no lo sabías, así te va a afectar en la factura
La factura eléctrica de los hogares acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) se ha disparado este mes de julio hasta niveles que muchos consumidores no veían desde hace tiempo. Según los cálculos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el recibo se ha encarecido un 17% respecto a junio. Para hacernos una idea concreta: una familia media, con una potencia contratada de 4,6 kW y un consumo mensual de 292 kWh, pagará ya 77,84 euros, frente a los 66,63 euros del mes anterior. Son casi doce euros de diferencia en un solo mes, y llegan justo cuando muchos hogares ya están apretando el cinturón por otros frentes.
No es una subida aislada ni una anomalía puntual. Se suma a un mes de julio en el que el euríbor, los carburantes, la luz y los alimentos encarecen la vida cotidiana casi al mismo tiempo, y en el que, según diversas encuestas de consumo, hasta un 67% de los españoles reconoce estar gastando de más este verano porque, para muchos, las vacaciones siguen siendo intocables. El problema es que esa alegría estival tiene fecha de caducidad: septiembre llega enseguida.
Las causas principales de esta subida
Detrás del encarecimiento del PVPC está, una vez más, el mercado mayorista de la electricidad, cuyo precio medio ha escalado hasta los 104,75 euros/MWh, un 51% más que en junio y el nivel más alto desde febrero de 2025. Pero conviene mirar más atrás: desde marzo de 2026, coincidiendo con el estallido de la guerra en Irán, los precios mayoristas acumulan ya una subida acumulada del 151%.
La causa inmediata hay que buscarla en la ruptura de la frágil tregua en Oriente Medio. El nuevo cierre del Estrecho de Ormuz ha vuelto a disparar el precio del gas, combustible que emplean las centrales de ciclo combinado para generar electricidad y que ha marcado el precio final durante buena parte de las horas del mes. A esto se añaden las condiciones propias del verano: tras la primavera, las reservas de los embalses empiezan a reducirse y las hidroeléctricas dejan de producir si el precio no compensa frente al de las centrales de ciclo combinado. Al mismo tiempo, el calor reduce el rendimiento de las instalaciones fotovoltaicas justo cuando más sube la demanda por el uso del aire acondicionado. Una tormenta perfecta, vamos, con la guerra como telón de fondo y el verano como amplificador.
¿Qué son los precios mayoristas y por qué nos afectan?
El mercado mayorista es el lugar donde las eléctricas compran y venden la energía antes de que llegue a nuestras casas, y su precio se fija hora a hora en función de la oferta y la demanda. Cuando el gas se encarece, como está ocurriendo ahora por la tensión en Ormuz, las centrales de ciclo combinado —que son las más caras de operar— acaban marcando el precio final de casi todas las horas del día, aunque buena parte de la electricidad se produzca con fuentes mucho más baratas como la eólica o la solar. Es lo que en el sector se conoce como sistema marginalista, y es la razón por la que una crisis geopolítica a miles de kilómetros termina notándose directamente en el recibo de la luz de cualquier hogar español.
Además, este mes el consumidor no contará con ningún alivio fiscal que compense la subida. El Real Decreto 18/2026 contempla reducciones al 10% en el IVA y al 0,5% en el Impuesto sobre la Electricidad, pero no será aplicable a las facturas de agosto correspondientes al consumo de julio, ya que la condición vinculada a la evolución del IPC de junio no se ha cumplido. Así que, en esta ocasión, no habrá ningún colchón que amortigüe el golpe.
La llegada de septiembre puede ser complicada para las familias
El calendario no perdona. Septiembre trae consigo la vuelta al colegio, con todo lo que implica en material escolar, uniformes, libros y actividades extraescolares, justo cuando muchas familias llegan ya con las cuentas resentidas tras un verano de gasto elevado y una factura eléctrica que no da tregua. La combinación de gastos habituales y precios energéticos disparados dibuja un mes que, para no pocos hogares, promete ser de carteras con telarañas, obligando a tirar de tarjeta de crédito o incluso de créditos rápidos para llegar a fin de mes.
Comparar tarifas y optar por una cuota fija
Ante este escenario, OCU recomienda revisar con atención las condiciones del contrato eléctrico. Los usuarios con tarifa indexada, ya sea en el mercado libre o en el regulado (PVPC), son quienes están más expuestos a esta volatilidad, precisamente porque su factura sube y baja al ritmo del mercado mayorista. Por eso, aprovechar un comparador de tarifas se ha vuelto casi una obligación, priorizando aquellas ofertas con precio fijo garantizado durante al menos doce meses, que blindan la factura frente a nuevos sobresaltos como el vivido este mes de julio.
Y es que, aunque la nueva fórmula del PVPC —que incorpora referencias de los mercados de futuros y reduce el peso del mercado diario— haya aportado algo más de estabilidad y haya evitado que la subida fuera todavía mayor, en un contexto de incertidumbre geopolítica constante, contar con una tarifa fija puede ser la diferencia entre una economía doméstica tranquila y otra sometida a los vaivenes de una guerra que, mes tras mes, sigue pasando factura hasta en el enchufe de casa.