A pesar de la necesidad la construcción de vivienda residencial se modera en 2026
El Banco de España ha vuelto a poner negro sobre blanco lo que cualquiera que busque piso ya sabe por experiencia propia: en España no se construyen las casas que se necesitan. En su informe de proyecciones macroeconómicas del tercer trimestre, el supervisor eleva la previsión de crecimiento del PIB hasta el 2,6% este año, pero reconoce que la inversión residencial avanza “más moderada de lo previsto”. La economía crece, la población crece, los precios crecen. Lo único que no termina de crecer es justo lo que haría falta: el número de viviendas.
Las causas de esta bajada en la construcción
El diagnóstico del regulador es una lista de obstáculos conocidos. Se ejecutan los visados a menor ritmo, cae la tasa de finalización de nuevas viviendas, se disparan los costes de los factores productivos y aparecen problemas para algo tan básico como conectar las promociones a la red eléctrica. Que en pleno 2026 un edificio pueda quedarse esperando un enchufe da una idea del atasco. A esto se suman las tres restricciones estructurales de siempre: falta de mano de obra, escasez de suelo finalista y una burocracia urbanística que convierte cada desarrollo en una carrera de obstáculos. Con un plazo medio de construcción de casi tres años, cualquier retraso administrativo se paga caro.
El déficit acumulado
La paradoja es evidente. Hay demanda, hay precios al alza y la financiación bancaria para promoción ha mejorado. Aun así, la oferta sigue rígida. El Banco de España cifra el déficit acumulado en torno a 750.000 viviendas, una brecha que se ensancha en unas 250.000 unidades al año y que podría rozar el millón en los próximos dos ejercicios. Es la diferencia entre los hogares que se crean y las casas que se terminan desde 2021, y explica, según el propio supervisor, el aumento sostenido de los precios reales. Mientras tanto, el discurso político sigue buscando culpables en el mercado, cuando el problema de fondo es aritmético.
El problema de la mano de obra
Si hay un cuello de botella que se repite en todos los informes, es este. Cerca del 60% de las empresas constructoras asegura que la dificultad para encontrar trabajadores afecta de forma negativa o muy negativa a su actividad. El sector arrastra desde la crisis de 2008 una fuga de profesionales que nunca regresaron y un relevo generacional que no llega. Se pueden aprobar planes, decretos y programas públicos, pero sin albañiles, electricistas y encofradores, las viviendas no se levantan solas. Y formar a esa mano de obra lleva bastante más tiempo que anunciar un plan en rueda de prensa.
El Banco de España analizará el efecto de los dos decretos en el inmobiliario
El director general de Economía de la institución, David López Salido, ha avanzado que el organismo que preside José Luis Escrivá estudiará el impacto de los dos decretos de vivienda aprobados por el Gobierno sobre el alquiler, la compraventa, la financiación y el gasto público. Eso sí, todavía es pronto para una primera evaluación por falta de datos. Los decretos, aprobados de espaldas al Pleno del Congreso y criticados por fondos y promotoras, llegan además en un contexto político revuelto, con elecciones generales convocadas para el 29 de noviembre. Será interesante ver si el análisis llega antes de que las urnas cambien el guion.
¿Por qué la situación puede mejorar en 2027?
No todo son malas noticias. El aumento de las viviendas iniciadas desde 2024 y la evolución de la nueva financiación bancaria apuntan, según el supervisor, a un mayor dinamismo de la inversión residencial en la segunda mitad de 2026 y, sobre todo, en 2027. A ello debería contribuir una mejor ejecución de los programas públicos de vivienda protegida de Estado, comunidades y ayuntamientos. El matiz, claro, es el de siempre: todo dependerá de que se resuelvan los problemas de mano de obra, suelo y trámites. Es decir, de que cambie aquello que lleva años sin cambiar.
A pesar de los recientes datos de Vivienda el BDE pide aumentar el esfuerzo en VPO
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha presumido esta misma semana de cifras. En el primer semestre, las viviendas protegidas terminadas casi se duplicaron hasta las 11.270, y las VPO iniciadas crecieron un 108%. Buena noticia, sin duda, aunque partir de una base tan baja ayuda mucho a lucir porcentajes. Frente a un déficit de 750.000 viviendas, 11.270 VPO son una gota en el océano. Por eso el Banco de España pide acelerar la ejecución de los programas de vivienda protegida. Traducido: menos titulares y más grúas.