Cada cierto tiempo, la política española redescubre el centro con el entusiasmo de quien encuentra unas llaves que nadie sabía que había perdido. Esta vez le toca a Democracia21, la formación que la abogada Miriam González Durántez presentó el pasado 10 de octubre, a apenas mes y medio de las elecciones generales del 29 de noviembre. Su carta de presentación cabe en una palabra que hoy abre telediarios, llena encuestas y vacía bolsillos: vivienda, que el partido eleva a su «prioridad número 1».

Con el tirón de la vivienda llega un nuevo partido para ocupar el centro

No es casualidad. Con hogares que destinan entre el 40% y el 100% de sus ingresos a pagar un techo, según el propio diagnóstico del partido, la vivienda se ha convertido en el gran agujero por el que se escapan los votos de los dos grandes. Y ahí entra Democracia21, con el lema «Volver a creer» y la promesa de romper la política de bloques. La pregunta es si existe todavía ese centro al que apela o si es un solar abandonado desde hace décadas.

Porque espacio, en teoría, hay. Con un PP cada vez más pendiente de lo que dice Vox y un PSOE que mira de reojo a los socios que tiene a su izquierda, el centro parece haberse quedado vacío. Huérfano desde que el CDS de Adolfo Suárez se fue apagando, tuvo una resurrección breve y ruidosa con Ciudadanos, que llegó a soñar con el sorpasso y acabó como esos inquilinos que se instalan en casa ajena y un día descubren que el dueño les ha cambiado la cerradura.

Un espacio que agrupa a viejas siglas

Y aquí viene lo irónico. Democracia21 no concurre sola, sino dentro de la coalición «Democracia para el Siglo 21», en la que comparten papeleta precisamente Ciudadanos y la Unión de Ciudadanos Independientes (UCIN). Es decir, el nuevo centro llega acompañado del viejo centro que no supo serlo. Ciudadanos nació para ser partido bisagra, ese que abre puertas a un lado y a otro según convenga al país, y terminó siendo una bisagra con un solo sentido de giro: pactó una y otra vez con el PP, que acabó canibalizándolo con la eficiencia de quien absorbe a la competencia sin pagar traspaso. Que sus restos se sumen ahora al proyecto de González dice mucho de la falta de alternativas y también del riesgo de heredar viejas hipotecas.

Sus propuestas en vivienda

La propuesta estrella es eliminar todos los impuestos ligados a la vivienda para los menores de 35 años: ni IVA, ni ITP, ni AJD en la compra de vivienda habitual hasta 400.000 euros. Para el resto de compradores, el ITP bajaría a un tipo único del 2%, el AJD al 0% y se aplicaría el IVA superreducido del 4%. El objetivo declarado en la presentación era que un joven que gana 1.300 euros no destine más de 350 euros a la vivienda; en el plan posterior la cifra ya ha subido a 390. Ni los objetivos se libran de la inflación.

A corto plazo, el partido plantea limitar temporalmente los alquileres en zonas tensionadas con la Ley de Vivienda de 2023, compensado con una justicia especializada que resuelva conflictos de arrendamiento en 90 días, la tipificación como estafa de la «inquiokupación» y un Servicio Social de Garantía de Arrendamientos que asegure el cobro a los propietarios cuando el inquilino sea vulnerable y la Administración no tenga alternativa. A medio plazo, un Plan Nacional de Construcción de Barrios con seguridad jurídica durante diez años, un fondo soberano de vivienda con los 10.000 millones de fondos Next Generation sin ejecutar, cesión de suelo público con derechos de superficie a 75 años y una ley de desbloqueo urbanístico con licencias de obra mayor en 30 días. El director general del partido, el arquitecto Manel Rodríguez, consejero delegado de ALAS Vivienda Asequible, aporta el aval técnico: el partido le atribuye más de 20.000 viviendas desarrolladas.

Otras propuestas en las grandes áreas de interés: Sanidad, Educación, Pensiones

Fuera de la vivienda, el programa sigue en obras. En Sanidad, Educación y Pensiones, González se ha limitado a prometer «recuperar unos buenos servicios públicos» a la vez que se alivia la presión fiscal, una cuadratura del círculo que todos los partidos han prometido y ninguno ha explicado. Lo más concreto está en su documento España Limpia, que vincula economía y corrupción, a la que atribuye un coste de 60.000 millones al año, con una IGAE reforzada, evaluación pública de todo programa de gasto y una medida con gancho: sin Presupuestos, sin sueldo para el Gobierno. El resto, prometen, llegará durante la campaña.

Presentación electoral en Madrid y Barcelona

Democracia21 solo se presentará en Madrid y Barcelona, las dos circunscripciones donde más escuece el precio del alquiler y donde más escaños se reparten, con la intención de extenderse a toda España en próximas citas. Es una apuesta prudente para un partido que parte de cero, pero también un techo evidente. Su éxito no dependerá tanto de sus propuestas, algunas sensatas y otras de difícil encaje fiscal, como de convencer al votante de que esta vez el centro no acabará, como siempre, alquilado por horas al mejor postor.