Eso de que para leer y entender las facturas de luz y gas hace falta un máster no es ninguna broma; si fuéramos malpensado diríamos que las compañías intentan oscurecer los documentos para que no entendamos nada y seamos más fáciles de engañar, pero como no lo somos, seguro que es algo muy enrevesado para nuestro entendimiento, mucho más corto que el de Sánchez Galán que se las sabe todas.

El caso es que al quite de la situación, la asociación de consumidores FACUA ha instado a los ministros de Transición Ecológica y de Consumo, Teresa Ribera y Alberto Garzón, a que acometan la regulación necesaria para garantizar una mayor transparencia en las facturas de luz y en la información sobre las tarifas que se traslada a los consumidores.

En una reunión de ambos ministerios con las asociaciones de consumidores para hablar del llamado Plan de Contigencia de seguridad energética, los ministros han trasladado a las organizaciones un primer borrador de dicho Plan, han agradecido sus contribuciones a la iniciativa, y han solicitado a las asociaciones colaboración en la difusión de campañas informativas, encomendándolas a futuras reuniones para terminar de perfilar su contenido y texto definitivos.

FACUA Madrid ha vuelto a insistir en las imprescindibles reivindicaciones que deben poner se en marcha para la protección de los usuarios en el sector de las energías; entre ellas que tanto los recibos de mercado libre como aquellos de la tarifa semirregulada Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) aclaren el precio medio por kilowatio hora (kWh) que se ha pagado durante el periodo de facturación con y sin la aplicación del mecanismo de compensación del tope al gas que entró en vigor en junio.

También que se informe del precio medio del kWh sin distinción de modalidad tarifaria, teniendo en cuenta que los tramos horarios de consumo (punta, llano o valle) ya no coinciden con los precios más altos o más bajos, y que los usuarios puedan tener acceso a una evolución del consumo en tiempo real, que se ofrezca por diferentes canales. Todo con el objetivo de que los consumidores tengan a su disposición todo lo necesario para saber a cuánto asciende lo que pagan por la electricidad, de forma que puedan realizar con detalle comparativas entre las ofertas de mercado libre y el PVPC.

Y en esta comparativa la información a los usuarios sobre la factura es un punto clave que debe recaer en las administraciones y las asociaciones de consumidores, evitando que sean únicamente las empresas eléctricas quienes las suministren, para garantizar que se hace de forma correcta.

De cara a las próximas festividades navideñas, que se van a celebrar en un entorno de carestía y escaso suministro energético, FACUA  señala la necesidad de que ayuntamientos y otras administraciones hagan un uso moderado del consumo energético de forma que lancen un mensaje coherente con la petición de contención de energía que se está haciendo a los ciudadanos. Todo ellos para evitar esa carrera por el derroche energético que determinados ayuntamientos hacen en estas celebraciones. Aunque ya sabemos quién va a lanzar una campaña en contra en cuanto aparezca el primer anuncio de contención del gasto energético.

Uno de los puntos importantes en los que debe incidir la nueva información que se demanda en la factura es en la potencia contratada, que multitud de usuarios tienen sobredimensionada, para que conozcan que significa este término y sean conscientes de que pueden reducirla a unos valores más acordes con sus necesidades. Y esa reducción debe poder hacerse sin coste alguno para los consumidores.

El aumento del control de los fraudes y abusos de las empresas energéticas también debe ser una tarea que deben acometer las administraciones con urgencia, con la finalidad de identificar y actuar ante las ofertas engañosas de las compañías y ante el incumplimiento de los periodos de contratación, entre otros.