Desde este 15 de marzo la bombona de butano vuelve a subir y lo hace por segunda vez en 2021. Pasa a costar desde el 16 de marzo 13,96 euros, un 4,9% más que en la última revisión de la tarifa en el pasado mes de enero, cuando costaba 13,31 euros. Una subida aún en invierno y en una situación económica muy complicada para  muchas familias que dependen del butano para la calefacción y el agua caliente y que acaban de afrontar otra significativa subida del precio de la electricidad.

Esta subida del 4,96% del precio de la bombona (cerca del máximo permitido en cada revisión) podría llegar a repetirse en mayo para compensar el actual déficit de tarifa acumulado por el aumento del coste del gas y de su transporte durante los últimos meses.

En los últimos quince años, el precio más bajo del butano ha sido el fijado en abril de 2005, 9,38 euros. Diversas asociaciones de consumidores piden al Gobierno de Pedro Sánchez que modifique los instrumentos de cálculo en la revisión de tarifas que aseguren la protección de los intereses económicos de los consumidores.

El máximo histórico de la bombona han sido los 17,50 euros que tuvieron que abonar los usuarios durante casi la mitad de la décima legislatura, entre el 14 de mayo de 2013 y el 16 de marzo de 2015 (un total de 672 días), con Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo. El precio más alto durante los gobiernos de Zapatero fueron los 15,19 euros vigentes desde el 1 de octubre de 2011 (a 81 días del fin de su segunda legislatura) y que Rajoy mantuvo hasta el 31 de marzo de 2012. Durante las legislaturas de Sánchez, el precio máximo se alcanzó en noviembre de 2018, con 15,33 euros.

Las familias con dificultades económicas deben comprobar si tienen derecho al bono social eléctrico, ya que incluye una ayuda térmica automática por un importe de entre 29 y 124 euros al año sea cual sea la fuente de energía que se emplee y que varía según la zona climática donde se encuentre la vivienda, así como del grado de vulnerabilidad económica del usuario. Son alrededor de 1,2 millones de hogares los que no disfrutan de esta ayuda aun cumpliendo los requisitos para recibirla, por lo general por no haber sido informados correctamente de su existencia. Se trata en muchos casos de hogares donde la bombona de butano es el único recurso de calefacción, bien porque no hay alternativas o porque no pueden pagar otras fuentes de energía más caras.