Aunque era una medida pregonada desde hace semanas, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido poner toda la carne en el asador para combatir una inflación que se resiste a todas las previsiones. Y es que la guerra de desgaste en que ha desembocado la invasión a Ucrania por Putin junto con la crisis energética se está llevando por delante la economía y la política de precios europea.
El organismo dirigido por Christine Lagarde ha elevado sin miramientos 0,75 puntos los tres tipos de interés principales del BCE y deja la referencia en el 1,25%. Este interés para remunerar el capital se muestra más en la línea de los que en estos momentos tienen Estados Unidos (2,25%) y Reino Unido (1,75%) y así Europa no tendrá tan difícil financiarse.
Para la mayor inflación padecida en décadas el BCE se adjudica la mayor subida de intereses en una sola reunión desde que el euro empezó a circular y deja los tipos en su nivel más elevado desde 2011. Todo con el objetivo de bajar la inflación hasta el 2%. Y esto no acaba aquí ya que la institución financiera europea anticipa que volverá a subir los tipos de interés en las próximas reuniones por el problema inflacionista que padecemos y su persistencia.
La directora Christine Lagarde ha asegurado que tenemos «una inflación increíblemente elevada, no estamos cumpliendo objetivos y tenemos que actuar». El mensaje que quiere dar el BCE a los agentes económicos es que «nos estamos tomando en serio la inflación y su control», continuó Lagarde que aseguró que la decisión «se ha adoptado de forma unánime entre todos los miembros del Consejo de Gobierno.
Las medida, por esperada, no ha afectado mucho a las bolsas europeas, no así al euro que perdió de nuevo la paridad con el billete verde quedando en 0,994 dólares.
Cambiando sus previsiones de antes del verano, el BCE estima que 2022 cerrará con una inflación promedio del 8,1% (1,3 puntos más que hace dos meses), que aflojará al 5,5% en 2023 hasta caer al 2,3% -casi en el objetivo- en 2024. En cuanto al PIB, la institución prevé un crecimiento del 3,1% (tres décimas menos), un leve 0,9% el año próximo (1,2 puntos menos) y un 1,9% en 2024 (dos décimas menos).
Lo que no dice de forma clara, como ya lo están haciendo muchos economistas, es que con esta medida casi es seguro que Europa entrará en recesión, sobre todo si el gas ruso deja de fluir y los gobiernos deben optar por dar gas a la industria o a las familias. También somos muchos los que pensamos que si en la inflación una parte muy importante son los precios energéticos, ¿por qué no actuar sobre los beneficios de las empresas eléctricas y gasistas y no sobre la economía de todos los europeos que van a tener que sacrificarse y mucho?
Las hipotecas van a encarecerse para aquellos que compren ahora una casa y para los que ya la habían suscrito con una renta variable. El euríbor está en máximos de la última década. Y las familias españolas pagarán de media 130 euros más al mes por su hipoteca a finales de este año por la subida de tipos.