Todos hemos visto alguna de sus campañas en prensa o televisión. Sumergido en una cama de ensueño y con manifiesta cara de felicidad, un tipo duerme tranquilamente. Mientras nos lo muestran, una voz susurrante, acariciadora, erótica,  nos promete la solución al problema de ese montón de deudas que ni nos dejan dormir ni nada en la cartera a fin de mes; el tipo del anuncio lo ha hecho y desde entonces es feliz como una codorniz. Dejando de lado el repugnante  susurro acariciador, que se ha puesto de moda para intentar que compremos algo que no necesitamos y que consigue que cada vez que lo escuche haga trabajar al mando a distancia, lo que nos intentan vender es un producto financiero engañoso, un fraude cuya publicidad debiera estar tan prohibida como la de las casas de apuestas o el tabaco, porque también mata.

Las compañías reunificadoras e intermediarios, que actúan bajo nombres que intentan dar prestigio y solvencia a su actividad de usura , como Sociedad de Ayuda al Endeudamiento o Asociación de Ayuda con las deudas,  reunifican la deuda normalmente a través de una nueva hipoteca que cubre todas las deudas: hipoteca, tarjetas, préstamos personales, financiación de compras…

La reunificación, ofrecida como un producto “milagroso” con el que reducir las letras mensuales a pagar, se consigue a costa de la imposición de tipos de interés muy superiores a los de mercado y en la ampliación del plazo. Esto da como resultado operaciones con un sobrecoste en tipos de interés que alcanza una media del 367%, frente a un escenario sin reunificación.

Porque como sucede siempre que alguien intenta vendernos algo con la piel de cordero sobre los hombros y susurrándonos al oído, la reducción mensual oculta el sobrecoste, dado que estas compañías ofrecen intereses muy por encima de lo que ofrece el mercado. Con cuotas variables actuales de Euribor + 1% en muchos casos (0,6% TAE) o tipos fijos entre el 1%-2%, con la reunificación que nos venden como solución llegamos a pagar hasta un 4%.

En un supuesto analizado por ASUFIN en su II Estudio de Reunificación, pasamos de pagar 15.500 euros en intereses por una hipoteca y varias deudas contraídas, a pagar una cantidad superior a los 121.000 euros. Asimismo, el plazo de pago de la hipoteca pasa de 7,5 años a 30 o 40, según la oferta elegida, dado que se constituye un nuevo préstamo. En términos de reducción de deuda, la operación surte efectos: el ratio pasa del 79% al 14,5%, es decir, de asumir 2.200 euros de deuda mensual a una cuota rebajada de apenas 464 euros, hasta 580 euros, en función de cada compañía.

Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, incide en “las precauciones que los consumidores financieros tienen que tomar para no caer en situaciones de sobreendeudamiento, puesto que hacer caso a la voz susurrante puede comprometer a futuro la estabilidad financiera de una familia para siempre. El estudio de ASUFIN incorpora una encuesta que revela que hasta un 4,1% de los españoles  declara haber solicitado una reunificación de deudas para poder hacer frente al pago mensual de sus deudas, lo que se traduce un número aproximado de 750.000.

Con respecto a los productos que se incluyen en la reunificación, la tarjeta de crédito es el principal y se incluyen en nueve de cada diez reunificaciones (90,3%). Le siguen los préstamos personales, en un 76,1%, los minicréditos, en un 40,1% y las hipotecas en un 59,3%.

Los bancos son las principales entidades escogidas para llevar a cabo la reunificación de deudas, en un 68,3% de los casos. Sin embargo, las entidades no financieras, es decir, las no supervisadas por los reguladores, y que son en su mayoría prestamistas privados – usureros- o intermediarios, canalizan una de cada cuatro operaciones de reunificación de deuda, el 25,7% del total.