Dejando en segundo plano la segura recesión a la que se encamina Europa, o al menos algunos de sus países, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha vuelto a confirmar que se producirán nuevas subidas de los tipos de interés en las próximas reuniones del consejo, la primera de las cuales será el próximo 27 de octubre. La lucha contra la inflación emprendida por el BCE amenaza con llevar por delante la economía.

Y estas nuevas subidas del precio del dinero se continuarán produciendo mientras la inflación no llegue al 2%, con lo que el camino parece largo y doloroso; muchos puestos de trabajo se van a quedar en sus cunetas. Siendo la medida ortodoxa a tomar para contener la inflación surgen cada vez más voces pidiendo que se estudie la situación porque no es una inflación normal, producida por un exceso de liquidez y, por lo tanto, no debe tratarse de la forma que dictan los cánones.

La situación no por conocida resulta menos preocupante, el BCE subió los intereses medio punto porcentual, hasta el 0,5% en julio pasado; y lo hizo por primera vez desde 2011. En su reunión de septiembre, con una inflación en agosto en la eurozona del 9,1%, impulsó un alza de 0,75 puntos, con lo que el tipo de interés de referencia se sitúa en estos momentos en el 1,25%.  La meta del 2%, aconsejable para mantener la estabilidad de los precios, se antoja muy lejana.