No es la primera vez que las empresas de cobros llegan a la coacción, a la persecución delictiva y al acoso, el telefónico y el otro – lo de orinar en la vivienda es nuevo- y sus actuaciones son muchas veces constitutivas de delito que debiera ser denunciado más a menudo y los jueces actuar aplicando la legislación. Por eso todas las sentencias condenatorias a estas empresas, que desde el conocido cobrador del frac han surgido por cientos, son bienvenidas. Las «desokupas» de turno son sus primas hermanas y también expertas en bordear la actuación delictiva.

La Audiencia Provincial de Lugo ha confirmado la condena del Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo a dos empleados de la empresa La Funeraria del Cobro por un delito leve de coacciones y sendas multas de 540 euros. Según recoge la sentencia, el pasado 14 de enero, alrededor de las dos y media del mediodía, los dos acusados acudieron en un vehículo de la empresa a la vivienda de la denunciante a reclamar la supuesta deuda.

Tal y como publica el diario El Progreso, los dos hombres lanzaron improperios en contra de la afectada con frases como «puta morosa, paga lo que debes» o «se va a enterar toda tu puta familia». Además, pusieron la música de su turismo a todo volumen, fotografiaron la casa y subieron al muro de la vivienda en la que se encontraba la denunciante para orinar hacia el interior de la finca. Además de todo guarros.

La afectada solicitó la intervención de los cuerpos de seguridad, por lo que una patrulla acudió al inmueble e identificó a los dos hombres. Sin embargo, una vez que los agentes se marcharon, los acusados siguieron insultando y amenazando a la familia de la víctima, permaneciendo unas cuatro horas en los alrededores de la vivienda con la intención de coaccionar a la denunciante.

Una vez denunciados los hechos, el Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo condenó a los dos empleados de La Funeraria del Cobro como autores de un delito leve de coacciones y les impuso sendas multas de 540 euros.

Sin embargo, los dos acusados recurrieron la condena ante la Audiencia Provincial alegando que su única intención era reclamar la supuesta deuda, pero el tribunal provincial concluyó que «se produjo una situación de verdadera coacción sobre quienes se encontraban en su casa y se vieron sometidos a una situación de presión propia de un delito de coacciones».

Finalmente, la sala provincial ha confirmado la condena de multa impuesta por el juzgado instructor, por lo que el fallo es firme.