La cuestión de los precios navideños es ya un clásico anual, pero este año la tendencia sube un peldaño más y consolida un escenario difícil para los consumidores. Según el primer control del observatorio de precios de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el incremento medio en los alimentos más habituales de estas fechas alcanza el 5,1% respecto al año pasado, una subida que sitúa a algunos productos en máximos históricos y que afecta de lleno a la cesta de compra de millones de hogares. Con la inflación acumulada de la última década, que ya eleva el coste de la cesta navideña en un 57%, las celebraciones se encarecen en un contexto en el que los salarios crecen muy por debajo del coste de la vida y donde el consumo básico vuelve a ser un terreno cada vez más desigual.
El incremento medio es del 5,1% respecto a hace un año
La OCU ha activado, como cada diciembre, el seguimiento de precios en los 16 productos más característicos de la Navidad, analizados en mercados municipales, supermercados y grandes superficies de Albacete, Bilbao, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia. Su primera fotografía confirma lo que muchos consumidores intuían: la subida continúa sin freno. Las carnes, pescados, mariscos y frutas más habituales para estas fechas muestran un encarecimiento generalizado que hace difícil mantener las comidas tradicionales sin que el presupuesto familiar se resienta. Por si fuera poco, este es solo el primer control. La organización realizará otros dos seguimientos tras el puente de la Constitución y en los días previos a Nochebuena, donde históricamente se registran los mayores incrementos.
El estudio de OCU analiza 16 productos muy demandados en Navidad
El análisis incluye productos como cordero lechal, redondo de ternera, pularda, pavo, besugo, lubina, merluza, angulas, langostinos, percebes, almejas, ostras, lombarda, piña, granada y jamón ibérico de cebo al corte. En esta primera evaluación, 10 de los 16 productos suben de precio, destacando subidas del 19% en el redondo de ternera y las ostras, del 10% en la lubina y el jamón ibérico, del 8% en el cordero lechal y la piña, del 7% en el pavo, del 6% en la merluza y las almejas, y del 9% en la granada. Solo la lombarda, el besugo y la pularda registran descensos, con una caída destacada del 16% en este último caso. Las angulas, percebes y langostinos mantienen precios, aunque se mantienen en un nivel ya de por sí elevado.
Subidas generalizadas en las carnes, con máximos históricos
Las mayores tensiones se concentran en la carne, donde varios productos alcanzan cifras nunca vistas. El jamón ibérico de cebo llega a los 67,52 €/kg, las ostras alcanzan los 30,84 €/kg, el cordero lechal sube hasta los 23,18 €/kg, el redondo de ternera llega a 20,22 €/kg, el pavo se sitúa en 6,65 €/kg, mientras que la granada (3,18 €/kg) y la piña (2,19 €/kg) también marcan máximos. La presión sobre el consumidor es evidente, especialmente en un año donde la vivienda, la energía y los productos básicos ya han erosionado la capacidad adquisitiva de miles de hogares. Con este panorama, las cenas navideñas apuntan a ser las más caras de los últimos años, obligando a muchas familias a replantear sus menús tradicionales o a buscar alternativas más asequibles.
Planificar las compras con antelación
Ante esta situación, la OCU aconseja planificar las compras con antelación, aprovechar ofertas y considerar sustituciones razonables. Las carnes de ave son una alternativa más económica frente al encarecimiento del cordero y la ternera. En el caso del marisco, la organización recomienda comprar producto fresco para congelarlo antes de las subidas habituales que llegan a mediados de diciembre. Además, la entidad vuelve a insistir en la necesidad de que el Gobierno adopte medidas urgentes para aliviar el sobrecoste, como la reducción temporal del IVA: del 4% al 0% en frutas, verduras, legumbres frescas, leche, huevos y aceite de oliva, y del 10% al 4% en carne y pescado, algo que lleva reclamando durante meses ante la escalada sostenida de precios.
En definitiva, esta Navidad vuelve a exigir a los consumidores un ejercicio de equilibrio entre tradición y presupuesto. Con la presión inflacionista instalada también en los productos más simbólicos de estas fechas, la recomendación más sensata parece ser anticiparse, comparar y ajustar, porque todo apunta a que las celebraciones serán, de nuevo, un esfuerzo económico que muchas familias ya sienten demasiado de cerca.