Según datos de la Asociación Hipotecaria Española, el saldo vivo del crédito inmobiliario a los hogares experimentó en el primer semestre de este año un crecimiento positivo por primera vez en una década. Un aumento leve, eso sí, del 0,6%, pero representativo para evidenciar el dinamismo demostrado por la actividad hipotecaria en estos últimos meses consecuencia de una importante actividad inmobiliaria.

El saldo vivo es el resultado de descontar al importe de las nuevas hipotecas concedidas las amortizaciones de las hipotecas finalizadas. Es decir, las que se terminan de pagar. Si a la cifra de crédito para compra de vivienda le sumamos los créditos concedidos a hogares para la rehabilitación y construcción, el total del crédito inmobiliario concedido a particulares ascendía en el primer trimestre de este año a 504.710 millones de euros. Una cifra importante, que, puesta en contexto con la evolución histórica y el PIB español, se enmarca en unos parámetros más sostenibles que los que se registraron una década antes.

Concretamente, el crédito inmobiliario destinado a los hogares representaba el 45% del PIB español en 2020, unos 10 puntos menos de lo que suponía en 2007, en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el máximo en la relación entre el crédito inmobiliario a los hogares y el PIB se registró algunos años después, en 2012. El saldo vivo había seguido aumentando por el crecimiento de las rehipotecas y el freno en las cancelaciones, al tiempo que había disminuido el PIB por la crisis que arrastraba el país. En ese año, 2012, el crédito inmobiliario a los hogares llegó a representar el 62% del PIB, 18 puntos más que en la actualidad.

Entre los factores que están influyendo en la contratación de nuevas hipotecas y en la velocidad de amortización se puede destacar el entorno de bajos tipos de interés que incentiva fuertemente la contratación de hipotecas, tanto por particulares como por inversores, al tiempo que también propicia los cambios de entidad en las hipotecas antiguas para establecer menores costes financieros Todo ello se traduce en amortizaciones más lentas y una ralentización de la disminución de saldo vivo.  Por otro lado, también hay que destacar la propia competencia creciente entre entidades, donde se incluyen también los nuevos perfiles Fintech (compañías tecnológicas financieras), que con una propuesta de menores costes fijos hacen más atractiva la contratación hipotecaria, sobre todo para perfiles más jóvenes, lo que incide en un incremento del saldo vivo hipotecario.