Es el año en que todo sube menos los sueldos, lo que va a originar un grave problema en las economías domésticas y por ende en el consumo, lo que repercutirá en el mercado laboral. Por esto es tan importante contener la inflación y detectar los abusos de empresas que han decidido seguir el ejemplo de bancos y energéticas y hacer del 2022 su particular agosto.

Comenzó la luz subiendo su precio con la Iberdrola de Sánchez Galán en cabeza y ya estaba originando un problema importante en las cadenas de suministros cuando Putin le tomó el relevo. A partir de ese momento se dispararon el gas y los hidrocarburos, la alimentación no le fue a la zaga y acabamos de enterrarnos que DIA y Mercadona son las grandes superficies que más han incrementado sus precios.

Para contener esa inflación, de la que los incrementos de los productos energéticos son una parte, que no toda, el BCE ha seguido la estela de la Reserva Federal y está subiendo el precio del dinero a cifras no conocidas desde la primera década del siglo. Sus efectos sobre las hipotecas, el mercado inmobiliario y el bolsillo de los hipotecados aún no han terminado. El otoño y su posterior invierno van a ser complicados porque las familias van a tener que apretarse el cinturón y por eso todas las ayudas son bienvenidas.

La factura de la luz del usuario medio acumula entre enero y septiembre una subida interanual del 70,3%. Así lo pone de manifiesto el último análisis realizado por FACUA-Consumidores en Acción sobre la evolución de la tarifa semirregulada (PVPC). La asociación considera insuficientes las medidas adoptadas hasta la fecha por el Gobierno y reclama que de forma coyuntural la gran mayoría de familias puedan acogerse a un bono social especial.

El usuario medio, que tiene un consumo de 366 kWh mensuales y una potencia de 4,4 kW, ya ha abonado en lo que va de año 1.259,14 euros, frente a los 739,56 que pagó en los seis primeros meses de 2021. Y la razón es que durante 2022, las eléctricas han aplicado las tres facturas más caras de la historia. Así, en marzo alcanzó los 176,73 euros, en agosto 158,30 euros y en julio 142,40 euros. En septiembre, el recibo ha sido de 137,93 euros, un importe por debajo de los dos meses anteriores. La subida interanual en el último mes ha sido del 34,3%, frente a los 102,71 euros de septiembre de 2021.

Y un apunte importante sobre los tramos horarios. Este mes el periodo valle -de 0 a 8 horas, sábados, domingos y festivos nacionales completos- ha sido de media más caro que el llano -lunes a viernes de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 0 horas-. El primero ha tenido un precio medio de 33,12 céntimos por kilovatio hora (kWh) y el segundo 32,56. El horario punta ha supuesto 38,45 céntimos.

Durante este mes, el día que tuvo de media las tarifas más caras fue el 1 de septiembre, nada menos que 61,04 céntimos.

El tope al gas, absolutamente insuficiente

Aunque la aplicación del tope al gas y el IVA al 5% vigente desde julio han frenado un incremento mucho mayor, FACUA señala que estas medidas resultan absolutamente insuficientes y reclama al Gobierno y la Comisión Europea actuaciones mucho más contundentes para acabar con la brutal especulación en el sector y proteger a las familias.