La subida de tipos hasta el 1,25% anunciada por el Banco Central Europeo viene a confirmar la tendencia ascendente del Euribor y, como consecuencia de ello, el creciente encarecimiento de las hipotecas a tipo variable. Alcanzar el 2% estas Navidades es una realidad cada vez más cercana y para la que los consumidores deben estar preparados.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que si el Euribor cierra en 1,9% en septiembre supondría una subida de 2,392 puntos frente al mismo índice de septiembre de 2021, cuando estaba en negativo (-0,492%). Este aumento supondría un aumento de 84 euros al mes en el importe de una hipoteca de 100.000 euros; o lo que es lo mismo, pagar alrededor de 1.000 euros más al año. El 2% a final de año implicaría que esta cuota de la hipoteca media experimentaría un aumento algo superior a 120 euros al mes, es decir 1450 euros al año.
En cualquier caso, OCU entiende que en una operación a tan largo plazo como una hipoteca, con vencimientos a 20 años o más, es mejor ser prudente y no precipitarse. No deben tomarse decisiones a corto plazo en función de una situación extraordinaria y probablemente temporal como es la invasión de Ucrania y el descontrol de la inflación que está provocando.
El probable encarecimiento de las hipotecas supondrá un nuevo golpe para las economías domésticas, ya lastradas por una inflación interanual al 10,4% y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. Por ello desde Unidas Podemos han dejado caer que van a solicitar un tope máximo para las hipotecas variables que podría ser de euríbor más 0,1%.
La intención, que ha sido puesta en los medios el pasado día 13 de septiembre, aún no es más que eso y deberá verse si cristaliza en una petición formal, que contará con la oposición de los que opinan que la ley de mercado y los beneficios son de origen divino. Y ya lo hemos visto en su postura con el impuesto a los beneficios de las empresas eléctricas y la banca.