Ya lo venía avisando el Banco de España desde el último trimestre del pasado año y ahora es Bankinter quien constata ya los primeros impactos financieros de la crisis sanitaria y económica en su balance.  La entidad financiera ha informado que en  los resultados del ejercicio 2020, se ha producido un incremento de la morosidad, tanto en créditos al consumo como en aquellos concedidos a pequeñas empresas de facturación inferior a cinco millones de euros.

En los créditos al consumo, que suelen ser los primero indicadores fiables, la tasa de impagos sube del 5,7% al 6,2% en apenas un año, mientras que en los créditos a pymes se incrementó tres décimas en el último trimestre de 2020, situándose ya en el 7,4%.  Bankinter asegura -están los inversores muy atentos- que se trata de una situación bajo control cubierta mediante las pertinentes provisiones en ambos casos.

En todo caso y a pesar de tener la situación controlada, ha sido las provisiones financieras las que han afectado los resultados de la entidad financiera del pasado año. En concreto, y tras efectuar unas provisiones de 649 millones de euros, Bankinter ganó un 62% menos, en concreto 317 millones de euros. Finalizada la segunda ola con poco quebranto económico, el banco  dejó de incrementar las provisiones financieras en el último trimestre del año. Habrá que ver cuáles son las previsiones económicas y las provisiones a efectuar ahora, en el momento más duro de la tercera ola y con una economía nacional e internacional degradándose por momentos. Posiblemente las provisiones efectuadas ya no sean suficientes.

Si no incluimos las coberturas efectuadas, los resultados del banco hubieran mejorado un 4,4% en 2020, hasta alcanzar lo 880 millones de euros. Estos beneficios tuvieron como origen el incremento del 6,6% del margen de intereses vinculado a la intermediación financiera y de otras partidas como las comisiones a los clientes, que crecieron un 3,5%.

Según se desveló en la presentación, la entidad no está pensando en ningún tipo de fusión con otro grupo y apuesta por el crecimiento interno. De igual forma se ha descartado realizar recortes de oficinas y ajustes de personal durante el presente año, tal vez para diferenciarse de sus competidores y tener una cara más amable a la hora de atraer a clientes que huyan de otros bancos.  En 2020, Bankinter elevó su plantilla un 0,48% hasta los 6.107 empleados y solo cerró tres oficinas.