El euríbor a 12 meses cerrará el mes de agosto con una media muy cercana al -0.498% tras un mes bastante tranquilo en el que se ha movido siempre entorno al -0.5%. Esta cifra está por debajo del -0,491% de julio. Y después de otro mes de sobresalto con la luz, este descenso permitirá una ligera revisión a la baja de las hipotecas con revisión anual del tipo de interés, ya que hace un año estaba en el -0.359%, pero que no llegará a compensar el incremento de los beneficios de las eléctricas.

A los niveles actuales, las cuotas de las hipotecas que se revisen anualmente se reducirán, pero subirán ligeramente las que establezcan una revisión semestral. Para una hipoteca de 200.000€ a 25 años referenciada al euríbor y con un diferencial del 0.5%, el ahorro será de unos 11.94€ mensuales si la revisión es anual, pero subirán ligeramente las que establezcan una revisión semestral, ya que está por encima del vigente hace seis meses (-0,501 % en febrero de 2021).

La situación de la bajada veraniega del euríbor se ve empujada por la incertidumbre que sigue reinando en la economía europea y en la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de continuar sus políticas monetarias expansivas. Esta actuación del BCE  hace que los bancos se estén prestando entre sí casi al mismo precio al que el BCE ofrece su tasa de depósito, el -0,5%.

La decisión norteamericana de la FED, cuyo presidente Jerome Powell sugirió este viernes que la reducción de las compras de deuda podría darse ya este año, no parece estar afectando al BCE, para desesperación de las entidades financieras que ven reducirse sus beneficios desde hace ya cinco años.

El euríbor lleva instalado por debajo del 0% desde febrero de 2016 y desde hace más de un año está en la zona del -0,5%. Esto ha provocado que muchos particulares, que tenían su hipoteca con un diferencial bajo, en la práctica no estén pagando intereses al banco por lo que les queda de préstamo.

Aunque para los particulares todos estos años de bajos tipos de interés han supuesto un notable alivio, para el sector bancario supone una maldición. Ya casi no ganan dinero con las hipotecas y es una de las causas del cierre de oficinas y los constantes ajustes de plantilla, como el último que ha anunciado el Sabadell, sin olvidar sus constantes pérdidas en la bolsa.