La decisión del BCE no ha sorprendido a nadie: tipos de interés estables en el 2% por sexta reunión consecutiva. El precio del dinero permanece en este nivel desde junio del año pasado, en mínimos no vistos desde finales de 2022. Los analistas coinciden en que todavía es pronto para alterar la hoja de ruta monetaria, y que una subida solo estaría justificada si el conflicto bélico se prolonga en el tiempo, deja de ser un shock coyuntural y la inflación se dispara de forma sostenida. De momento, el BCE aguanta. Pero las señales que llegan desde los mercados no invitan precisamente al optimismo.
El euríbor responde al discurso de Lagarde subiendo con fuerza
Porque lo que Lagarde dijo ayer importa, y los mercados lo han recogido de inmediato. El euríbor ha subido 134 milésimas hasta el 2,658%, su nivel más alto en lo que va de año. La media provisional de marzo se sitúa en el 2,431%, ligeramente por encima del mes anterior y prácticamente idéntica a la de marzo de 2025, cuando estaba en el 2,398%. Tras el discurso de la presidenta del BCE, los mercados ya descuentan dos posibles subidas de tipos en la eurozona a lo largo de 2026. Si eso ocurre, podríamos ver el euríbor rozando el 3% antes de que acabe el año, algo que hasta hace apenas un mes parecía improbable.
La guerra que Trump y Netanyahu han desatado en Oriente Medio no es solo una tragedia humana de dimensiones incalculables. Es también una bomba de relojería económica que ya está explotando en los hogares de millones de familias que tienen una hipoteca variable y que llevan dos años respirando con cierto alivio tras las brutales subidas de tipos que sacudieron sus finanzas entre 2022 y 2023.
Los bancos ya están encareciendo las hipotecas y anuncian más subidas
Las entidades financieras no han esperado a que el BCE mueva ficha para actuar. Las ofertas hipotecarias a tipo fijo y mixto ya están encareciéndose, y las revisiones anuales de las cuotas variables están empezando a subir por primera vez en dos años. Son malas noticias que se suman a un problema estructural que en España tiene dimensiones de escándalo: el precio de la vivienda sigue disparado, y todo apunta a que seguirá subiendo.
¿Cuál será el comportamiento de las hipotecas variables en marzo de 2026?
Con la media provisional del euríbor de marzo en el 2,431%, una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1% verá cómo su cuota mensual cambia de forma apreciable. En el caso de revisión semestral, pasará de 849,81 euros a 870,4 euros, una subida de 20,6 euros al mes. Para quienes tengan revisión anual, el incremento será más contenido: de 867,75 a 870,4 euros, unos 2,6 euros mensuales más. No es dramático todavía, pero la tendencia es clara y preocupante si el euríbor sigue escalando.
Si la guerra se enquista, podremos ver el 3% antes de fin de año
El BCE ha actualizado sus previsiones macroeconómicas y el panorama no es alentador. La inflación general de la eurozona podría alcanzar el 2,6% de media en 2026, siete décimas más de lo que se anticipaba en diciembre, con un crecimiento económico revisado a la baja hasta el 0,9%. Y en un escenario extremo, si las interrupciones en el suministro de petróleo y gas se prolongan hasta finales de año, la inflación podría dispararse hasta el 6,3% en el primer trimestre de 2027. Un escenario que nadie quiere ni imaginar, pero que está sobre la mesa.
La especulación con los combustibles está generando grandes beneficios en las petroleras
Y aquí viene uno de los aspectos más indignantes de esta crisis. El combustible ha subido casi un 30% para el diésel y un 16% para la gasolina en menos de tres semanas. Pero no porque haya escasez real de crudo. Las petroleras disponen de reservas para más de 92 días, acumuladas a precios anteriores al conflicto. Sin embargo, desde el minuto uno han aplicado los precios de guerra a sus existencias más baratas, embolsándose unos beneficios extraordinarios que no tienen ninguna justificación productiva. Tiene un nombre: especulación. Y tiene unos responsables muy concretos, aunque nadie en los gobiernos occidentales parezca tener prisa por señalarlos.
La guerra que han iniciado Trump y Netanyahu no solo está costando vidas. Está costando hipotecas, está costando gasolina, está costando futuro. Y mientras los mercados tiemblan y las familias ajustan sus presupuestos, quienes deberían estar sentándose a resolver los problemas reales de la gente siguen mirando hacia otro lado.