El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2% por cuarta reunión consecutiva, confirmando así el escenario que ya descontaban los mercados financieros. De este modo, la facilidad de depósito, que marca el precio del dinero en la eurozona, se mantiene en el 2%, mientras que las operaciones principales de financiación continúan en el 2,15% y la facilidad marginal de crédito en el 2,40%.
La decisión llega en un contexto de inflación contenida, crecimiento económico moderado y una creciente atención a los efectos que la política monetaria tiene sobre el mercado hipotecario, el consumo y el acceso a la vivienda, especialmente en países como España, donde la demanda residencial sigue siendo elevada.
El Consejo de Gobierno del BCE cumple las expectativas de mercado
Tal y como estaba previsto, el Consejo de Gobierno del BCE ha optado por la prudencia y ha dejado los tipos sin cambios. La institución con sede en Fráncfort considera que su política monetaria está “en una buena posición” para afrontar el actual entorno de incertidumbre, evitando movimientos bruscos que puedan desestabilizar la economía.
En su comunicado, el BCE ha reiterado que seguirá aplicando un enfoque dependiente de los datos, tomando decisiones reunión a reunión, sin comprometerse de antemano a futuras bajadas o subidas del precio del dinero. Este mensaje refuerza la percepción de que el banco central entra en una fase de hibernación monetaria, al menos durante los próximos trimestres.
Balance de los tipos durante 2025
El año 2025 ha estado marcado por el final del ciclo de bajadas de tipos iniciado en 2024. Entre junio de 2024 y junio de 2025, el BCE acumuló recortes de hasta 400 puntos básicos, alejando el coste del dinero del máximo alcanzado en el tercer trimestre de 2023.
Desde el último recorte, en junio, el precio del dinero se ha consolidado en el 2%, un nivel que el mercado considera como el nuevo suelo del ciclo. Las previsiones más optimistas llegaron a situar ese suelo entre el 1,5% y el 1,75%, pero el BCE ha optado finalmente por frenar cualquier relajación adicional.
Previsiones de crecimiento de la economía al alza
El BCE ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento económico para la eurozona, impulsadas principalmente por una demanda interna más resistente de lo esperado. En concreto, el organismo prevé un crecimiento del PIB del 1,4% en 2025, frente al 1,2% estimado en septiembre.
Para 2026, el crecimiento se sitúa en el 1,2%, y para 2027 vuelve a repuntar hasta el 1,4%, lo que dibuja un escenario de expansión moderada pero sostenida. Estas previsiones refuerzan la idea de que la economía europea está soportando mejor de lo previsto el contexto de incertidumbre global.
Se prevé un pequeño crecimiento de la inflación
En materia de precios, el BCE mantiene su objetivo claro: llevar la inflación al 2% a medio plazo. La institución estima que la inflación cerrará 2025 en el 2,1%, apenas una décima por encima del objetivo, y revisa al alza dos décimas la previsión para 2026, hasta el 1,9%.
Según el banco central, esta revisión responde principalmente a que la inflación de los servicios está descendiendo más lentamente de lo esperado. Para 2027, la inflación se situaría en el 1,8%, mientras que la subyacente seguiría moderándose de forma gradual.
Previsiones de ligera subida del precio del dinero para el año próximo
Aunque el BCE evita dar pistas explícitas sobre sus próximos movimientos, el consenso del mercado empieza a descontar que el siguiente ajuste de tipos podría ser al alza, aunque no se produciría antes de 2027. Los analistas consideran que el banco central se siente cómodo con el nivel actual, pero no descartan una ligera subida del precio del dinero si la inflación vuelve a repuntar o si el crecimiento se consolida con mayor fuerza.
Este escenario supone un cambio de expectativas respecto a meses anteriores, cuando se confiaba en nuevas bajadas para estimular la economía.
Las hipotecas se encarecen
El mantenimiento de los tipos en el 2% no ha servido para estabilizar el euríbor, que ha iniciado una tendencia alcista desde el pasado verano. Tras tocar mínimos en torno al 2,08%, el indicador ha escalado hasta rozar el 2,3%, encareciendo las hipotecas a tipo variable que se revisan de forma semestral.
En la práctica, esto se traduce en cuotas más altas para miles de hogares, especialmente en un contexto de precios de la vivienda elevados y escasa oferta residencial. Aunque las revisiones anuales aún permiten cierto alivio en algunos casos, el mercado empieza a anticipar un endurecimiento gradual de las condiciones hipotecarias, con ofertas a tipo fijo y mixto menos atractivas.
Pese a ello, no se espera un freno brusco de la actividad hipotecaria. La elevada demanda de vivienda y el interés de las entidades financieras por conceder crédito seguirán sosteniendo el mercado, aunque con un mayor coste financiero para las familias.
La decisión del BCE de mantener los tipos en el 2% confirma el inicio de una nueva etapa de estabilidad monetaria, pero deja abiertas incógnitas clave para el mercado inmobiliario, el acceso a la vivienda y la evolución del consumo en los próximos años. Una vez más, la política monetaria avanza con cautela, mientras el impacto real se sigue trasladando al bolsillo de los ciudadanos.