Continuando la senda iniciada a principios de año, el euríbor a 12 meses, el índice al que se encuentran referenciadas la mayoría de las hipotecas españolas, sube en mayo por cuarto mes consecutivo y sitúa la media provisional en el -0,481%.  Aunque la tendencia parece clara la subida es casi irrelevante si tenemos en cuenta que el euríbor marcaba un -0,484% en abril y también desde su mínimo histórico mensual del -0,505% que registró este pasado mes de enero.

Pese a continuar la tendencia alcista iniciada en febrero, hace justo un año el indicador estaba mucho más alto y casi rozaba el umbral del cero (-0,081%) por las tensiones derivadas de la pandemia. Con este diferencial las hipotecas en revisión experimentarán una considerable rebaja en sus cuotas.  De esta forma el hipotecado que tenga una hipoteca media de 150.000 euros a 30 años experimentará una rebaja de unos 25 euros al mes.

Con una pandemia aún no controlada y una situación económica muy deprimida y con fuertes incertidumbres, el Banco Central Europeo (BCE) ya ha manifestado que mantendrá los estímulos económicos y buscará impulsar la recuperación. La autoridad monetaria considera que, pese a los signos de mejoría, la economía europea sigue frágil y no hay riesgo de inflación, por entender que los ligeros repuntes son temporales.

En este contexto, el euríbor se mantiene estable y las subidas, si las sigue habiendo serán muy ligeras y apenas afectarán a los créditos hipotecarios. Todos los analistas aseguran que no será hasta 2022 cuando pueda comenzar a subir el precio del dinero y las rebajas y el precio bajo seguirá todo este año.

Ante esta situación en la que sus márgenes de beneficio se han visto muy reducidos, la banca continúa intentando promover las hipotecas a tipo fijo entre sus clientes, aunque a estos de momento les puede compensar más el tipo variable. Esta guerra hipotecaria que se está produciendo entre las entidades financieras ya ha producido algunas ofertas que rondan el 1,5% TAE y ha llevado a un cambio en el porcentaje de hipotecas fijas frente a variables, siendo ya las primeras un 56% de las nuevas contrataciones.

En este escenario, los compradores se encuentran ante el dilema de contratar un préstamo variable, por los mínimos en los que se encuentra el euríbor y ante las perspectivas del consenso de que no abandonará el signo negativo hasta dentro de varios años, o decantarse por un interés estable, con el que pagarían más pero se garantizan una tranquilidad para toda la vida del préstamo.