El mercado hipotecario español vuelve a mirar con preocupación al euríbor. El índice de referencia más utilizado en las hipotecas variables ha registrado un salto brusco hasta el 2,552%, una subida diaria de 185 milésimas que no se veía desde hace años y que ha encendido las alarmas en el sector financiero y en el inmobiliario. El movimiento se produce en un contexto internacional de elevada incertidumbre, marcado por el conflicto en Oriente Medio y por el impacto que puede tener sobre los precios de la energía y la inflación.
La segunda semana de marzo arranca así con una subida que incluso algunos analistas consideran excesiva y susceptible de corrección en los próximos días. Sin embargo, el mensaje que envía el mercado es claro: la estabilidad que parecía haberse instalado en los últimos meses podría estar resquebrajándose. Si esta tendencia se consolida, el impacto se trasladará rápidamente a las hipotecas variables y, por extensión, al comportamiento de la demanda inmobiliaria.
Mientras tanto, la media provisional del euríbor en marzo de 2026 se sitúa en el 2,332%, lo que supone una ligera subida respecto al mes anterior. Aun así, para quienes revisen su hipoteca de forma anual la referencia sigue siendo algo inferior a la de marzo de 2025, cuando el indicador se situaba en el 2,398%. Esa diferencia todavía permite pequeñas rebajas en algunas revisiones, aunque el panorama podría cambiar si las tensiones internacionales se prolongan.
La autoridad monetaria endurecerá su política monetaria
La escalada del euríbor no se entiende sin el contexto geopolítico actual. Desde finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques contra Irán, los mercados financieros han reaccionado con una fuerte volatilidad. El resultado ha sido una subida acelerada del indicador hipotecario, que ha alcanzado máximos de los últimos catorce meses.
La razón es sencilla: el conflicto ha provocado temores sobre el suministro energético mundial. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas que se transporta por mar, ha disparado las alertas sobre una posible subida de los precios energéticos. Y cuando sube la energía, el siguiente efecto suele ser el aumento de la inflación.
Ese escenario preocupa especialmente al Banco Central Europeo, cuyo objetivo es mantener la inflación en torno al 2%. Si el encarecimiento del petróleo y del gas empuja los precios al alza, la autoridad monetaria podría verse obligada a endurecer su política monetaria. La sola posibilidad de que suban los tipos ya está moviendo el mercado interbancario, que es donde se forma el euríbor.
¿Qué harán las hipotecas variables en marzo de 2026?
Con la media provisional del euríbor en el 2,332%, el impacto en las hipotecas ya empieza a notarse. En una hipoteca tipo de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1% y revisión semestral, la cuota mensual pasaría de pagar 849,81 euros a 862,49 euros, lo que supone un aumento de unos 12,7 euros al mes.
En cambio, quienes revisen su préstamo de forma anual todavía podrían experimentar un pequeño alivio. En ese caso, la cuota pasaría de 867,75 euros a 862,49 euros, lo que implicaría una reducción de unos 5,3 euros mensuales. Sin embargo, este escenario podría cambiar rápidamente si el euríbor mantiene la tendencia alcista durante el resto del mes.
Conviene recordar que las revisiones hipotecarias se calculan con la media mensual del indicador, no con el dato diario. Por eso, aunque el repunte actual es significativo, todavía quedan muchas sesiones de mercado antes de que se cierre la media definitiva de marzo.
Este repunte diario de casi dos décimas es el cuarto más alto que ha registrado el indicador desde finales de 1998
El dato registrado el 10 de marzo tiene además un valor histórico. Según las estadísticas del Banco de España, la subida diaria de casi dos décimas es la cuarta mayor registrada desde 1998, una señal clara de la tensión que atraviesan los mercados.
En toda la serie histórica solo tres jornadas han registrado incrementos superiores: el 6 de junio de 2008, con un salto de 29,3 puntos básicos; el 12 de abril de 2001, con 19,9 puntos; y el 9 de junio de 2000, con 19,4 puntos básicos. El episodio actual se sitúa inmediatamente después de esos picos, lo que refleja la intensidad del movimiento.
Hasta hace pocas semanas el euríbor parecía haberse estabilizado. Durante gran parte del año pasado el indicador se movió entre el 2% y el 2,25%, y justo antes de que estallara el conflicto en Oriente Medio se situaba en torno al 2,22%. Esa estabilidad alimentaba la expectativa de que el ciclo de subidas de tipos había terminado.
El repunte actual, sin embargo, ha cambiado el tono del mercado.
¿Qué se prevé que haga el BCE en la reunión del 19 de marzo?
La próxima cita clave será la reunión del Banco Central Europeo del 19 de marzo, en la que el Consejo de Gobierno volverá a evaluar la evolución de la inflación y del crecimiento económico. Las reuniones de política monetaria se celebran aproximadamente cada seis semanas y suelen ir acompañadas de una rueda de prensa en la que se explican las decisiones adoptadas.
Hasta hace poco el mercado descontaba que los tipos se mantendrían estables o incluso podrían bajar ligeramente durante el año. De hecho, algunos analistas preveían hasta dos recortes de 25 puntos básicos en 2026.
Sin embargo, el nuevo escenario energético ha reabierto el debate. Si los precios del petróleo y del gas siguen subiendo, la inflación podría repuntar de nuevo en Europa. En ese caso, el BCE podría verse obligado a subir los tipos para contener la escalada de precios, lo que tendría un impacto inmediato en el coste de las hipotecas.
Aumento de precios energéticos y de la inflación
El encarecimiento del petróleo ya empieza a reflejarse en los mercados internacionales. El barril de Brent, referencia en Europa, ha superado los 107 dólares, impulsado por la incertidumbre sobre el suministro global. Este aumento tiene consecuencias directas en el precio de la energía, el transporte y numerosos bienes de consumo.
Cuando la energía se encarece, la inflación tiende a repuntar, lo que complica la estrategia de los bancos centrales. En ese contexto, la posibilidad de un escenario de estanflación —crecimiento económico débil combinado con precios altos— vuelve a aparecer en los análisis de algunos economistas.
Para el mercado inmobiliario, la ecuación es clara: si suben los tipos, suben las hipotecas; si suben las hipotecas, se enfría la demanda de vivienda.
Las previsiones para el resto del año y la salud del inmobiliario dependen del humor de Trump
El futuro inmediato del euríbor y del mercado inmobiliario europeo dependerá en gran medida de la evolución del conflicto internacional. Muchos analistas siguen apostando por una guerra corta, lo que permitiría que los precios energéticos se estabilizaran y que el BCE mantuviera su hoja de ruta actual.
Sin embargo, si la tensión se prolonga, el escenario podría cambiar radicalmente. El mercado ya empieza a descontar posibles subidas de tipos en lugar de bajadas, lo que supondría un giro importante respecto a las previsiones que dominaban hace apenas unas semanas.
En ese contexto, el sector inmobiliario observa con inquietud la evolución de los acontecimientos. Las previsiones de crecimiento para 2026 se apoyaban en unas condiciones financieras relativamente estables, con tipos moderados y un euríbor controlado. Si ese equilibrio se rompe, la demanda podría ajustarse y las expectativas del mercado sufrirían un golpe.
Por ahora, la única certeza es la incertidumbre. Y en un escenario donde la política internacional puede alterar los mercados en cuestión de horas, el euríbor vuelve a convertirse en uno de los termómetros más sensibles de la economía europea.