Ni en sus peores pesadillas hubieran imaginado los hipotecados un euríbor como el que ha despedido septiembre, cuando ha alcanzado el 2,233%, su nivel más alto desde enero de 2009. Y es que de primero de enero hasta aquí, el euríbor se ha incrementado en más de un 500% y, después de las palabras de  Christine Lagarde de hace diez días, los expertos aseguran que seguirá subiendo. La cifra de final de septiembre se trata de la más alta registrada desde enero de 2009 (cuando se situó en el 2,622%) y supone un avance del 79% con respecto al mes de agosto.

La situación está comenzando a asustar a todas las personas que no cambiaron su hipoteca y mantienen una a interés variable al día de hoy. Y también a los que intentan adquirir una vivienda con préstamo hipotecario. Estamos hablando de que en estos momentos una hipoteca media podría encarecerse unos 2.500 euros al año. Pero la situación va a seguir empeorando.

Los expertos financieros aseguran que el Euríbor podría despedir el año rondando el  3% e incrementarse hasta el 3,5% a lo largo del año próximo.  Lo afirma Bankinter, que estima que la hipoteca media en España, que es de 144.000 euros, podría encarecerse unos 3.500 euros al año incrementando la tasa de esfuerzo hasta un 35% de media.

Pero este drástico avance del euríbor en septiembre de 2022  ya está teniendo serias consecuencias en la economía doméstica de los hipotecados con hipoteca variable.  Según avanza el Banco de España, el número de familias que dedican más del 40% de su renta al pago de hipotecas y créditos se ha disparado en 350.000 desde el pasado mes de julio. Este dato, sumado a las más de 850.000 hogares que ya sufrían este tipo de apuros económicos, hace que el número de hogares que emplea más del 40% de sus ingresos al pago de sus deudas sea ya superior a 1,4 millones. Y la situación va a empeorar porque los salarios no van a subir, ni de lejos, a ese ritmo. Los únicos beneficiados son los bancos.

A pesar de esta situación, la firma de hipotecas, eso si, casi todas a interés fijo, ha seguido creciendo este año, que podría terminar a un 4% por encima del pasado. La situación se va a moderar este último trimestre del año y desde Bankinter adelantan unas previsiones del 2% en 2023 y un 1% en el 2024.  La cifra de compraventas inmobiliarias bajará del récord de este año, con unas 610.000 ventas, para estabilizarse alrededor de las 500.000 unidades anuales.

Por lógica este incremento del precio del dinero, unido al incremento de la alimentación por la inflación, disminuirá la tasa de ahorro de las familias e impulsará una rebaja en el precio de la vivienda que podría ser – según los mismos expertos de Bankinter- de un 3% en el 2023 y de un 2% al año siguiente. Lejos en todo caso de las previsiones del BCE que hablaban de un 9% en los próximos años y caídas del 15% de las operaciones en el entorno europeo.

El día 27 de este mes de octubre, el Banco Central Europeo, al igual que hizo el 21 de agosto y el 8 de septiembre, volverá a subir los tipos de interés. Lo aseguraba Lagarde hace unos días y la única incógnita es saber si será un 0,5% o un 0,75% como pide el ala más dura del Consejo de Gobierno. Para Lagarde la lucha contra la inflación es prioritaria y el comportamiento de la misma en la zona Euro en septiembre ha continuado por la mala senda con un 10%. La contención de los precios de la energía ha conseguido que en España sea de un 9,3%, una barbaridad en todo caso y un largo camino para dejarla en el 2% que es el objetivo del BCE.

Con la inflación aún descontrolada, el invierno por delante y el euríbor enloquecido, el sacrificio va a ser para las familias y posiblemente el empleo por la caída del consumo.