El tejido empresarial español atraviesa un momento de clara expansión que contrasta con el tono de incertidumbre que durante meses ha dominado el debate económico. Los últimos datos de la Estadística Mercantil trimestral del Colegio de Registradores confirman que la economía productiva mantiene un pulso sólido, con un crecimiento sostenido en la creación de empresas que refleja confianza, dinamismo y una apuesta decidida por sectores directamente vinculados al mercado inmobiliario, la construcción y los servicios asociados a la vivienda.

Durante el último trimestre de 2025 se constituyeron en España 34.584 nuevas sociedades mercantiles, lo que supone un incremento interanual del 13,7%. En el conjunto del año, el número total de empresas creadas alcanzó las 128.871, un 7,9% más que en 2024, consolidando una tendencia ascendente iniciada tras la pandemia y acercándose a los niveles previos a la crisis financiera de 2008. Este crecimiento no es anecdótico: indica que, pese a los problemas estructurales del acceso a la vivienda, el encarecimiento del crédito o la presión regulatoria, la iniciativa empresarial sigue encontrando oportunidades en el mercado español.

Se produce un incremento del 7,9% en la creación de empresas respecto al año 2024

El crecimiento del 7,9% en la creación de sociedades mercantiles durante 2025 confirma una recuperación que va más allá del rebote postpandemia. Desde 2021, el número de nuevas empresas no ha dejado de aumentar, lo que refleja un entorno económico más estable y una mayor predisposición a invertir, emprender y asumir riesgos empresariales.

Este dinamismo tiene una lectura directa sobre el mercado inmobiliario. Más empresas implican mayor demanda de oficinas, locales, naves industriales y, de forma indirecta, de vivienda, especialmente en áreas urbanas y polos económicos. La creación de empresas no solo genera empleo, sino que también presiona al alza la necesidad de suelo, infraestructuras y vivienda, una ecuación que ayuda a explicar parte de las tensiones actuales en precios y disponibilidad.

La creación de empresas por comunidades autónomas

El crecimiento empresarial no ha sido homogéneo, aunque sí generalizado. En el cuarto trimestre de 2025, todas las comunidades autónomas registraron aumentos en la creación de empresas, con la excepción de Ceuta y Melilla. Los mayores incrementos se produjeron en Illes Balears, con un espectacular 32%, seguida de la Comunidad Valenciana (22,9%) y Galicia (22,3%).

Estos datos reflejan la fortaleza de territorios donde el turismo, los servicios, la construcción y el mercado inmobiliario tienen un peso relevante. En comunidades como la Valenciana o Baleares, la actividad inmobiliaria no solo actúa como motor económico, sino como elemento tractor de nuevas sociedades vinculadas a la promoción, la intermediación, la gestión patrimonial o los servicios auxiliares.

La construcción y las actividades inmobiliarias superan la cuarta parte de las nuevas empresas

Uno de los datos más relevantes de la estadística mercantil es la distribución sectorial de las nuevas empresas. Conforme a la CNAE-2025, la construcción y las actividades inmobiliarias representan conjuntamente el 26,3% de las sociedades creadas, más de una cuarta parte del total. En concreto, las actividades inmobiliarias suponen el 15,1% de las nuevas empresas, consolidándose como uno de los pilares del entramado empresarial español.

Este peso específico confirma que, pese a la falta de vivienda, la escasez de suelo finalista o la lentitud administrativa, el sector inmobiliario sigue siendo uno de los grandes motores económicos del país. Promotores, agencias inmobiliarias, empresas de gestión de activos, alquiler, rehabilitación o cambio de uso continúan proliferando en un contexto de elevada demanda y necesidad estructural de vivienda.

Crecen las ampliaciones de capital

El buen momento empresarial no solo se refleja en el número de nuevas sociedades, sino también en la confianza de las empresas ya existentes. Durante el cuarto trimestre de 2025 se contabilizaron 7.896 ampliaciones de capital, un 4,6% más que en el mismo periodo del año anterior. Aunque el importe total ampliado descendió un 36,1%, el aumento en el número de operaciones indica que muchas empresas optan por reforzar su estructura financiera y consolidar su crecimiento.

En el ámbito inmobiliario y constructor, estas ampliaciones suelen estar ligadas a nuevos proyectos, adquisición de suelo, promoción de viviendas o expansión territorial. Un comportamiento que refuerza la idea de que el sector sigue viendo oportunidades a medio y largo plazo, pese a los desafíos regulatorios y financieros.

La Comunidad de Madrid concentra el mayor número de salidas de sociedades mercantiles

El análisis de los traslados de sede social ofrece otra lectura relevante del mapa empresarial. La Comunidad de Madrid lidera el número de salidas de sociedades mercantiles, con 425, seguida de Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana. Sin embargo, este dato debe contextualizarse, ya que Madrid es también el territorio con mayor volumen empresarial.

El indicador más significativo es el saldo neto entre entradas y salidas. Bajo este criterio, Canarias presenta el mejor resultado, seguida del País Vasco y Andalucía, mientras que Cataluña registra el peor saldo. Estos movimientos reflejan decisiones estratégicas de localización empresarial, muchas veces vinculadas a fiscalidad, costes operativos, disponibilidad de suelo o acceso a vivienda para trabajadores.

En conjunto, los datos dibujan un escenario claro: el entramado empresarial español goza de buena salud, con un crecimiento sólido y una fuerte presencia del sector inmobiliario y de la construcción. Un hecho que refuerza la necesidad de políticas de vivienda coherentes, capaces de acompañar este dinamismo económico sin generar cuellos de botella en el acceso a la vivienda, el suelo o el alquiler.

Porque si algo evidencian estas cifras es que cuando la economía se mueve, la vivienda deja de ser un asunto sectorial para convertirse en un problema estructural, que exige planificación, coordinación y visión a largo plazo. Y ahí, una vez más, el mercado inmobiliario se sitúa en el centro del debate económico y social.