El consumo de cemento en España ha cerrado el primer semestre de 2025 con un notable crecimiento del 6,5%, alcanzando un volumen total de 7.760.354 toneladas, según los últimos datos de la Estadística del Cemento publicada por Oficemen. Esta cifra representa un aumento de 476.694 toneladas respecto al mismo periodo del año anterior y supone un indicio claro de reactivación en el sector de la construcción y, por extensión, un reflejo significativo del comportamiento de la economía nacional.

La evolución del consumo de cemento está siendo la más positiva de los últimos cinco años

Desde hace décadas, el consumo de cemento se considera un indicador adelantado del ciclo económico. Las grandes inversiones públicas, la reactivación de la obra civil, los proyectos de infraestructuras o el auge de la promoción inmobiliaria suelen traducirse en un incremento de la demanda de este material básico. Por tanto, que el consumo de cemento esté creciendo a este ritmo indica una mejora estructural que podría mantenerse en los próximos meses.

En el mes de junio, el consumo ascendió a 1.440.967 toneladas, con un crecimiento interanual del 13,9%, lo que supone 176.255 toneladas más que en junio de 2024. Aunque el consumo medio diario —ajustado por días hábiles— fue más moderado (creció un 8,5%), este efecto calendario se explica porque junio de 2024 tuvo más días festivos por la coincidencia de cinco fines de semana completos.

Según Aniceto Zaragoza, director general de Oficemen, “la evolución del consumo de cemento es la más positiva de los últimos cinco años analizados, en línea con el crecimiento del 25,8% en licitaciones públicas hasta mayo y del 8,6% en visados de edificación nueva hasta abril”. Todo apunta a que el dinamismo del sector de la construcción continuará durante el segundo semestre de 2025.

📈 El cemento, termómetro del crecimiento económico

El análisis del consumo de cemento no solo interesa a los profesionales de la construcción. Para los expertos en economía, urbanismo y mercado inmobiliario, este dato actúa como una radiografía precisa del nivel de actividad en la economía real. Su evolución suele anticipar movimientos en el empleo, la inversión y la demanda interna, elementos clave para evaluar la salud de un país.

Actualmente, la construcción está empujando al alza el crecimiento económico español, gracias a la inyección de fondos europeos y al impulso de proyectos de vivienda asequible, energías renovables e infraestructuras estratégicas.

Las exportaciones se mantienen en negativo

Pese a este crecimiento del consumo interno, la cara menos favorable de los datos llega desde el comercio exterior. Las exportaciones de cemento se han reducido un 4,8% en los primeros seis meses del año, hasta situarse en 2.305.790 toneladas, lo que representa una pérdida de 115.734 toneladas respecto al mismo periodo de 2024.

En junio, las ventas al exterior alcanzaron 409.003 toneladas, con una caída interanual del 0,4%, confirmando la ralentización progresiva de las exportaciones, que ya venía arrastrándose desde ejercicios anteriores.

Este descenso no es un hecho aislado. Según Cembureau, la patronal europea del sector, el conjunto de países de la Unión Europea registró en 2024 un desequilibrio comercial negativo en cemento por primera vez en años, con 100.000 toneladas más importadas que exportadas. Esto refleja una pérdida de competitividad frente a terceros países, en muchos casos con legislaciones medioambientales más laxas y menores costes de producción.

Crecen las importaciones de cemento

De forma paralela al descenso de las exportaciones, las importaciones de cemento en España han cambiado de signo tras varios meses de caídas. En junio crecieron un 89,6%, hasta alcanzar las 112.914 toneladas, impulsadas principalmente por la entrada de clínker (cemento sin moler), que sumó 59.046 toneladas.

Este cambio de tendencia ha provocado que el primer semestre cierre con un incremento acumulado del 9,2% en importaciones, lo que eleva el volumen total a 776.502 toneladas.

Para Oficemen, este fenómeno es motivo de preocupación, ya que se observa una tendencia que podría agravarse en el segundo semestre si persiste la tensión arancelaria internacional.

🌍 Riesgo de brecha competitiva en Europa

La evolución del comercio exterior de cemento no puede analizarse sin tener en cuenta el contexto geopolítico actual. Las barreras comerciales impuestas por algunos países y la falta de reciprocidad en normativas medioambientales amenazan con distorsionar el mercado.

Mientras las cementeras europeas deben asumir estrictas exigencias climáticas, los productos importados desde otras regiones pueden eludir estos costes, lo que pone en riesgo la sostenibilidad económica y ambiental del sector local.

Además, el incremento de las importaciones también puede suponer un retroceso en los objetivos de descarbonización fijados por la UE, ya que muchos países exportadores no aplican los mismos estándares de eficiencia y control de emisiones.

Sube un 6,5% el consumo de cemento el primer semestre: ¿qué podemos esperar?

El repunte en el consumo de cemento anticipa una segunda mitad de año positiva para la construcción en España. Con más licitaciones, visados de obra y proyectos en marcha, especialmente en vivienda pública y rehabilitación energética, es previsible que se mantenga esta senda de crecimiento.

No obstante, hay riesgos externos a tener en cuenta. La presión sobre las exportaciones, el encarecimiento de los costes de producción y el auge de importaciones pueden afectar negativamente al equilibrio del sector.

Desde el punto de vista económico, estos datos siguen siendo una fuente valiosa para el análisis macroeconómico, al permitir evaluar el dinamismo interno, la confianza inversora y la evolución del empleo ligado a la construcción.

El cemento sigue marcando el pulso económico 🏗️

Con un crecimiento del 6,5% en el consumo de cemento durante el primer semestre de 2025, España confirma una recuperación sólida del sector de la construcción, con implicaciones positivas para el conjunto de la economía.

Sin embargo, el descenso de las exportaciones y el aumento de las importaciones apuntan a un desequilibrio comercial creciente que no debe pasarse por alto. En un momento de cambio global, las políticas industriales, arancelarias y ambientales deben alinearse para proteger la competitividad del sector, garantizar empleos de calidad y cumplir los objetivos climáticos europeos.

El cemento, una vez más, no solo construye infraestructuras: construye indicadores.

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