Hay enfermedades que no solo golpean al niño que las sufre, sino a toda la familia que lo rodea. Cuando el tratamiento exige desplazarse a Madrid desde cualquier rincón de España y permanecer meses lejos de casa, a la angustia de la enfermedad se suma otra: dónde dormir, dónde cocinar, cómo sostener económicamente una vida partida en dos ciudades. Para responder a esa necesidad existe la Casa Ronald McDonald de Madrid, y para ayudarla a seguir funcionando, la inmobiliaria vallecana Comprarcasa Torresrubí ha puesto en marcha una iniciativa que combina fútbol infantil y solidaridad.

Un hogar fuera del hogar, a las puertas del Niño Jesús

Situada junto al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, frente al Parque del Retiro, la Casa Ronald McDonald de Madrid es la cuarta que esta fundación ha levantado en España, dentro de una red de 377 casas repartidas por todo el mundo. Con 3.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, ofrece 30 habitaciones —tres adaptadas para personas con movilidad reducida— con baño propio, capacidad de hasta cuatro personas y, en ocho de ellas, terraza exterior.

La planta baja concentra los espacios comunes: seis cocinas totalmente equipadas, con nevera individual para cada familia, dos salones independientes, comedor, sala de juegos infantiles, biblioteca con ordenadores, zonas de estudio y una sala de estimulación sensorial pensada para los más pequeños. En el semisótano hay aparcamiento, lavandería y zona de plancha. Todo, de forma completamente gratuita para las familias que allí se alojan.

«No es lo mismo estar en tu casa que tener que alquilar un piso para estar cerca de tu hijo»

Antonio y Belén llegaron desde Murcia hace más de ocho meses. Su hijo Lucas, de menos de un año, permanece ingresado. Raquel y José Luis, desde Asturias, llevan en Madrid desde noviembre acompañando a Marcos, diagnosticado de leucemia linfoblástica. Ambas familias viven a apenas 200 metros del hospital, gracias a una casa que no pone límite de tiempo a la acogida: se queda quien lo necesita, el tiempo que lo necesita.

Como resume José Ignacio Rubí, director de la oficina de Torresrubí en Vallecas, que ha visitado personalmente las instalaciones: no es lo mismo acudir al hospital desde el propio domicilio que tener que alquilar una vivienda temporal en otra ciudad, con el sobreesfuerzo económico y emocional que eso supone para una familia que ya está pasando por lo peor.

El fútbol infantil como motor de la recaudación

Para sostener este tipo de proyectos, la fundación depende en gran medida de la colaboración externa. Ahí es donde entra Torresrubí, inmobiliaria con treinta años de trayectoria en el distrito de Vallecas, que ha convertido su implicación social en parte de su identidad. Tras una primera edición destinada a costear la silla de ruedas de una niña, Andreea, la inmobiliaria organizó la segunda edición del Torneo del Niño Torresrubí de fútbol 7, celebrada los días 20 y 21 de junio en el campo de la S. D. El Pozo, en Vallecas.

Veinte equipos y alrededor de 300 niñas y niños de categorías prebenjamín y benjamín compitieron durante dos jornadas repletas de fútbol, sorteos y convivencia vecinal. El resultado: 5.500 euros recaudados, entregados el 25 de junio mediante un cheque a los responsables de la Casa Ronald McDonald de Madrid. La fundación correspondió con un cuadro de agradecimiento por la donación recibida.

Cómo colaborar con la Casa Ronald McDonald

Iniciativas como esta demuestran que no hace falta ser una gran corporación para marcar una diferencia real. Cualquier empresa, comercio o particular puede aportar su granito de arena a la Casa Ronald McDonald de Madrid, ya sea mediante donaciones económicas, cesión de productos o servicios para sorteos benéficos, o simplemente difundiendo su labor.

Una labor que sigue creciendo

Detrás de esta historia hay un mensaje sencillo: la solidaridad vecinal, cuando se organiza bien, puede sostener proyectos de gran calado social. La Casa Ronald McDonald seguirá acogiendo a familias mientras existan hospitales de referencia como el Niño Jesús y familias dispuestas a desplazarse por la salud de sus hijos. Y mientras eso ocurra, iniciativas como el Torneo del Niño Torresrubí seguirán teniendo sentido.