No observo que se produzcan grandes manifestaciones porque los bancos dan una rentabilidad a nuestros depósitos cercana al 0, todo lo contrario, lo entendemos y admitimos, aunque sea a regañadientes. Pero cuando se habla de que en la próxima Ley de Vivienda se limitarán los precios del alquiler para familias vulnerables en zonas tensionadas y por tanto se limitará la rentabilidad de estos alquileres, el revuelo es considerable. Parece que consideramos normal que la rentabilidad de los alquileres sea un derecho inalienable y esté muy por encima de lo que dan los bancos, aunque estemos hablando de la vivienda que es un producto de primera necesidad.

Tal vez el problema está en esas empresas, grandes tenedoras de vivienda, que obtienen sus beneficios en un mercado de bienes de primera necesidad, e imponen unos precios del alquiler muy superiores a los que la economía de las personas de nuestro país se puede permitir. Quieren obtener beneficios como el capital riesgo pero con inversiones seguras y con garantía jurídica, como Florentino pero con ladrillos. Al final el drama es la ausencia de 2 millones de viviendas sociales, que equilibrarían el mercado y acabarían con la especulación y los desahucios.

Según datos de avance del cuarto trimestre de 2020 de uDA, la rentabilidad bruta media del alquiler en España se situó en un 7,9%, lo que supone un aumento del 5,9% frente al dato registrado durante el mismo periodo de tiempo del año anterior. Es decir, a pesar de la pandemia y la crisis económica, se obtienen mayores beneficios que un año antes.

Entre las provincias españolas que han mejorado sus rentabilidades, destacan Valencia y Málaga con un aumento del 2,9% y el 2,6%, respectivamente, mientras que en Madrid y Barcelona, mercados altamente dinámicos, se ha visto reducida un 0,9% y un 2,4%. Valencia se caracteriza por un mercado inmobiliario con riesgo leve y con un alto volumen de viviendas en alquiler respecto al total. Las viviendas de aproximadamente 85 m² rentan un 8,0% en la región.